Macron asegura que Francia, Italia y Reino Unido «están preparados» para participar en una operación en Ormuz

El presidente francés, Emmanuel Macron, busca rebajar las tensiones entre Europa y Estados Unidos con la cumbre del G7 que empieza este lunes en Évian-les-Bains. Pocas horas antes de recibir a su homólogo estadounidense, Donald Trump, en esa localidad vacacional de los Alpes, … ha hecho un anuncio que podría satisfacer al inquilino de la Casa Blanca. Ha asegurado que Francia, Italia, Reino Unido y Países Bajos «están listos» para participar en una misión militar defensiva que contribuya a la reapertura del estrecho de Ormuz, aspecto neurálgico del acuerdo de paz alcanzado el domingo entre Teherán y Washington. Su firma ante las cámaras está prevista para el viernes en Suiza.
«Enviaremos aviones, fragatas y unidades de desminado. Podemos desplegarlos durante los dos o tres días posteriores a la confirmación» del acuerdo, dijo el dirigente galo durante una entrevista para el telenoticias del mediodía de TF1, la cadena más vista en el país vecino. Fue el principal anuncio que hizo en esa intervención desde la localidad bañada por las aguas del lago Lemán, cercana a la frontera con Suiza. Macron encabeza allí hasta el miércoles la edición de este año de la reunión de los líderes del G7 (Francia, Alemania, Italia, Japón, Canadá, Estados Unidos y Reino Unido).
Reacio ante el peaje de Irán en Ormuz
La cumbre ha quedado marcada por el pacto para el cese de las hostilidades entre Washington y Teherán, cuya ratificación sigue a expensas de las reticencias de Tel Aviv y lo que ocurra en los próximos días. La principal prioridad para las potencias occidentales y su aliado nipón es una rápida reapertura del tráfico marítimo por ese estrecho estratégico. Circulaban por allí en tiempos normales el 20% del petróleo y del gas producidos en el mundo. La operación propuesta por el mandatario galo, destinada a tareas de desminado y a proteger petroleros y buques comerciales, podría agilizar el tránsito marítimo por esa zona.
El conflicto bélico en Oriente Próximo y, en concreto, la situación en Ormuz son el plato fuerte de este G7. Aunque no forman parte del club, el presidente francés ha invitado al hotel de lujo Évian Resort a los principales mandatarios de Egipto, Catar y Emiratos Árabes. Y el martes participarán en una reunión específica sobre esta cuestión. Tras el frágil acuerdo, y del que no se conocen muchos detalles, uno de los principales interrogantes consiste en la posibilidad de que la República Islámica mantenga su peaje —creado durante la guerra— para los barcos que pasen por Ormuz.
Una fuente oficial iraní ha indicado a la agencia persa Fars que Teherán «logró introducir en la recta final de las negociaciones» un punto en el pacto que le permite cobrar esa tasa, rebautizada con el término eufemístico de «derechos de servicio». «Si eso es cierto, no es algo que deseamos, ya que aumentará los precios para todo el mundo. Y no se trata de una medida acorde al derecho internacional», ha declarado Macron, quien ha pronosticado que los precios en las gasolineras no bajarán de manera inmediata, sino «en las próximas semanas».
Trump amenaza con un arancel al vino y el champán
La prioridad para Macron con la cita en Évian es un objetivo aparentemente de mínimos, pero que no lograron varios de los G7 de los últimos años: conseguir que todos los mandatarios se reúnan durante los tres días. Para evitar un desplante de Trump —ya le hizo un feo con la cumbre de Biarritz en 2019 yéndose sin firmar el comunicado final—, el Elíseo ha hecho una serie de concesiones a la Casa Blanca. Por ejemplo, prescindir de la declaración común, sacar la lucha contra el cambio climático de las conversaciones y organizar el miércoles una cena con Trump en el Palacio de Versalles, con espectáculo de fuegos artificiales incluido, para conmemorar el 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos.
«Estados Unidos no debe decidir sobre el derecho de los europeos ni de los franceses».
Emmanuel Macron
Presidente de Francia
A pesar de ello, Trump ha puesto un poco de picante al inicio del G7 resucitando su recurrente amenaza de crear un arancel del 100% para los vinos y las bebidas espirituosas francesas. «Si (París) no retira» un impuesto especial para los gigantes tecnológicos, «no tendré otra opción que imponer esa tasa del 100%», advirtió el dirigente republicano en una entrevista para el ‘New York Post’. Su homólogo francés le ha respondido ante las cámaras de TF1 que desea «una discusión respetuosa, pero firme» sobre esa cuestión. Y se ha mostrado reacio ante la posibilidad de renunciar a ese tributo: «Estados Unidos no debe decidir sobre el derecho de los europeos ni de los franceses».
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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