Ha muerto Carlo Ginzburg (1939-2026) y a muchos embarga la tristeza. Su fallecimiento supone la desaparición de uno de los historiadores más influyentes de los últimos tiempos. Su nombre quedó pronto asociado a Il formaggio e i vermi (1976): El queso y los gusanos es el libro que más ha transformado nuestra manera de entender el oficio de historiador. Convirtió a su protagonista, Menocchio, un insólito y oscuro molinero del siglo XVI, en una figura célebre de la historiografía. Tanto éxito ha tenido, que sus lectores en múltiples idiomas lo son de numerosísimas disciplinas. Sin embargo, reducir a Ginzburg a aquel volumen sería empequeñecerlo.