Las noticias más importantes para estar bien informado, por Radar Latam 360

Como cada día, Radar Latam 360 presenta las 5 principales noticias de América Latina y las 3 claves internacionales para estar bien informado, con las claves políticas, económicas y estratégicas que están marcando la agenda regional y global.
AMERICA LATINA
1. Perú al borde del desenlace: Fujimori consolida su ventaja
Perú continúa sin presidente electo, aunque los resultados de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) muestran una ventaja cada vez más consolidada de Keiko Fujimori sobre Roberto Sánchez. Con el 99,383% de las actas procesadas, Fujimori alcanza 9.157.631 votos (50,107%) frente a 9.118.516 votos (49,893%) de Sánchez, una diferencia de 39.115 sufragios. Ya no quedan actas pendientes de procesamiento y solo 572 permanecen en trámite ante los Jurados Electorales Especiales (JEE). El voto en el exterior resultó decisivo para revertir la ventaja inicial de Sánchez en las zonas rurales y andinas del país, otorgando a Fujimori una diferencia cercana a los 79.000 votos fuera del territorio nacional.
El proceso poselectoral también estuvo marcado por una intensa disputa legal. Juntos por el Perú presentó solicitudes de nulidad sobre miles de mesas electorales y pidió una revisión integral de la votación, pero todos sus recursos fueron rechazados por los organismos electorales por incumplimientos formales y falta de pruebas suficientes. Asimismo, especialistas y autoridades descartaron la posibilidad de un recuento general de votos, ya que la legislación solo permite revisar actas observadas por la ONPE. Aunque el resultado permanece formalmente abierto hasta que los JEE resuelvan las últimas actas y el Jurado Nacional de Elecciones proclame oficialmente al ganador, previsto para mediados de julio, la tendencia favorece claramente a Fujimori. De confirmarse estos resultados, la candidata de Fuerza Popular obtendría una de las victorias más ajustadas de la historia electoral peruana reciente, en una elección marcada por la polarización, la judicialización y un margen mínimo entre ambos contendientes.
2. Dos Colombias frente a frente en la recta final
A tres días de la segunda vuelta presidencial, las campañas de Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda exhiben dos formas muy distintas de movilizar apoyos. De la Espriella, que lidera las encuestas, se ha convertido en un fenómeno político comparable a los de Jair Bolsonaro, Javier Milei, Nayib Bukele y Donald Trump. Su discurso antisistema, su imagen de outsider, la apropiación de símbolos nacionales, las promesas de mano dura frente a la inseguridad y una poderosa estrategia de comunicación han logrado captar tanto a votantes ideológicamente afines como a amplios sectores desencantados con el gobierno de Gustavo Petro. A ello se suman factores como su origen costeño, que conecta con sentimientos regionalistas, y una imagen de éxito económico y ascenso social que resulta aspiracional para muchos electores. El abogado penalista ha logrado transformar el rechazo al oficialismo y el desgaste de Petro en una coalición electoral que hoy lo sitúa como favorito para llegar a la Casa de Nariño.
Mientras tanto, Iván Cepeda busca remontar apoyándose en una intensa movilización de movimientos sociales, sindicatos, organizaciones campesinas, indígenas, afrocolombianas, colectivos estudiantiles, artistas y asociaciones de víctimas. Estas organizaciones han multiplicado actos públicos, campañas digitales, conciertos, encuentros comunitarios y manifestaciones en respaldo al candidato progresista bajo el lema “Me la juego por la vida”. Las bases sociales que respaldan las reformas impulsadas por el actual gobierno consideran que la elección representa una disyuntiva entre profundizar el cambio social o avanzar hacia un modelo más conservador y autoritario. Centrales obreras como la CUT, organizaciones indígenas como el CRIC, asociaciones campesinas y diversas figuras de la cultura han cerrado filas con Cepeda en un esfuerzo por aumentar la participación electoral y revertir la ventaja de su rival. La elección del próximo domingo se perfila así como una disputa entre dos proyectos profundamente opuestos que reflejan la fuerte polarización política que atraviesa Colombia.
3. Bonanza petrolera y crisis de legitimidad: la encrucijada venezolana
A seis meses de la captura de Nicolás Maduro y de la llegada de Delcy Rodríguez a la Presidencia interina, crecen los cuestionamientos sobre la legitimidad y viabilidad de su gobierno. Diversos juristas, académicos y organizaciones civiles sostienen que el próximo vencimiento del límite constitucional de 180 días para una suplencia presidencial obliga a convocar nuevas elecciones, mientras aumenta la presión social para poner fin al interinato. Las críticas apuntan tanto al origen de su mandato —derivado de una controvertida decisión judicial tras la captura de Maduro— como a la falta de avances claros hacia una transición democrática. Según encuestas recientes, una amplia mayoría de los venezolanos considera que la salida a la crisis pasa por una elección presidencial durante 2026 y rechaza que Rodríguez continúe liderando el proceso político sin respaldo electoral directo.
El malestar también responde a la situación económica y social. Aunque la producción petrolera se ha recuperado y supera el millón de barriles diarios gracias a nuevas licencias e inversiones internacionales, gran parte de los ingresos petroleros permanece bajo mecanismos de control y supervisión vinculados a Estados Unidos, limitando el margen de maniobra del Gobierno venezolano. Mientras tanto, la inflación continúa siendo muy elevada, los salarios siguen rezagados, persisten las deficiencias en servicios públicos y el crecimiento económico aún no se traduce en mejoras perceptibles para la mayoría de la población. Organizaciones de derechos humanos y centros de investigación advierten además sobre la ausencia de reformas institucionales, la continuidad de estructuras autoritarias y la falta de un cronograma electoral claro. Como resultado, la recuperación económica convive con una creciente crisis de legitimidad política que amenaza con convertirse en el principal desafío para el futuro inmediato del país.
4. Primer diálogo tras 48 días de crisis, pero sin acuerdo
El presidente Rodrigo Paz abrió un proceso de diálogo con la Central Obrera Boliviana (COB) tras 48 días de conflicto, bloqueos y movilizaciones que han afectado la economía y la actividad productiva del país. Durante la instalación de la mesa de negociación en el Banco Central de Bolivia, el mandatario hizo un llamado a la reconciliación nacional, la pacificación y la construcción de consensos para superar la crisis. Paz sostuvo que el diálogo debe convertirse en un espacio de confianza, transparencia y respeto a la pluralidad de opiniones, y aseguró que el Gobierno acudió con propuestas concretas para atender las demandas sociales. Asimismo, enfatizó que tanto las regiones bloqueadas como aquellas que no pueden sacar su producción están sufriendo las consecuencias del conflicto, por lo que instó a avanzar hacia acuerdos que permitan restablecer la normalidad.
Sin embargo, las negociaciones quedaron temporalmente en pausa debido a una condición planteada por la dirigencia sindical: la liberación de los dirigentes detenidos y procesados durante las protestas. El secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, afirmó que no es posible avanzar en el diálogo mientras sus compañeros permanezcan encarcelados y anunció la creación de una comisión jurídica conjunta para buscar una solución legal al problema. Pese al acercamiento con el Ejecutivo, la COB ratificó que mantendrá los bloqueos y otras medidas de presión hasta que existan resultados concretos, además de reiterar su compromiso con las organizaciones campesinas aliadas. Aunque ambas partes reconocen avances iniciales y expresan voluntad de pacificar el país, la continuidad del diálogo dependerá de que se resuelva la situación de los dirigentes detenidos y de que las bases movilizadas avalen los próximos pasos de la negociación.
5. Mundial, protestas y un conflicto que sigue sin resolverse
El Gobierno de Claudia Sheinbaum y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) retomaron el diálogo tras varios días sin comunicación, en medio de las protestas desplegadas cerca del Estadio Azteca durante el Mundial de Fútbol. La reunión, encabezada por los secretarios Rosa Icela Rodríguez y Mario Delgado, permitió que los maestros suspendieran sus movilizaciones horas antes del partido entre Colombia y Uzbekistán, evitando incidentes en las inmediaciones del recinto. Sin embargo, el encuentro no produjo avances en el conflicto central que mantiene a la CNTE en huelga indefinida desde hace 17 días: la exigencia de derogar la reforma del ISSSTE y regresar al sistema público de pensiones. Aunque surgió la posibilidad de realizar mesas temáticas sobre diversos asuntos, incluyendo denuncias de presuntos abusos policiales contra docentes, las posiciones de ambas partes permanecen prácticamente inalteradas.
La disputa sigue concentrada en la reforma previsional de 2007, que sustituyó las pensiones públicas por cuentas individuales administradas por las afores. La CNTE insiste en su derogación total, mientras que el Ejecutivo sostiene que revertirla tendría un costo fiscal inasumible equivalente a cerca del 20% del PIB. El Gobierno ha ofrecido fortalecer Pensionissste y crear una aseguradora pública, pero los maestros consideran insuficientes estas medidas. Mientras continúan las negociaciones sin resultados concretos, las movilizaciones enfrentan fuertes operativos de seguridad alrededor de los estadios mundialistas. Sheinbaum busca trasladar las conversaciones al ámbito estatal y reducir el peso político de la Coordinadora, aunque el sindicato ha demostrado una elevada capacidad de organización y mantiene su plantón en el centro de Ciudad de México. Con más de un mes de Mundial por delante, ninguna de las partes muestra señales de ceder.
TABLERO GLOBAL
1. La paz toma forma, pero los desafíos permanecen
Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento de 14 puntos que pone fin a la guerra y establece un período inicial de 60 días —prorrogable por acuerdo mutuo— para negociar un pacto definitivo de paz. El acuerdo contempla el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, la reapertura del estrecho de Ormuz sin cobro de peajes durante ese período y el levantamiento progresivo del bloqueo naval estadounidense sobre Irán. Asimismo, Washington se compromete a eliminar las sanciones económicas conforme a un calendario aún por definir y, junto con socios regionales, promover la creación de un fondo de al menos US$300.000 millones destinado a la reconstrucción y desarrollo de Irán. El pacto también prevé que Estados Unidos retire sus fuerzas de las proximidades de Irán una vez alcanzado el acuerdo definitivo.
El componente central del acuerdo es nuclear. Irán se compromete de forma permanente a no desarrollar ni adquirir armas nucleares y a eliminar su material enriquecido mediante un proceso de dilución supervisado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). A cambio, Teherán obtiene la perspectiva de un amplio alivio económico tras años de sanciones y los elevados costos de la guerra, estimados por fuentes iraníes en unos US$270.000 millones. Sin embargo, numerosos aspectos permanecen abiertos a negociación, incluido el régimen futuro de navegación en el estrecho de Ormuz y los detalles del levantamiento de sanciones. Tanto Washington como Teherán han dejado claro que la aplicación de los beneficios acordados dependerá estrictamente del cumplimiento de los compromisos asumidos. Aunque el acuerdo ofrece un alivio inmediato para la economía global al estabilizar el comercio energético y reducir la presión sobre los precios del petróleo y el gas, los desafíos para alcanzar una paz permanente siguen siendo considerables.
2. Kiev golpea el corazón energético de Moscú
Ucrania lanzó uno de sus mayores ataques con drones contra Moscú desde el inicio de la guerra, alcanzando por segunda vez en la misma semana la principal refinería de la capital rusa, una instalación de Gazprom que produce más de un tercio del combustible consumido en la ciudad, incluidos sus aeropuertos. Aunque las defensas antiaéreas rusas afirmaron haber derribado 555 drones en todo el país, de ellos 192 sobre Moscú, no lograron impedir que varios aparatos impactaran en objetivos estratégicos y provocaran grandes incendios visibles desde distintos puntos de la región. La ofensiva obligó además al cierre temporal de aeropuertos y alcanzó otras instalaciones civiles, aunque las autoridades rusas aseguraron que no se registraron víctimas.
La campaña ucraniana contra la infraestructura energética rusa está teniendo un impacto creciente sobre la economía del país. Según datos citados por la consultora Energy Intelligence, la capacidad de refinación de petróleo de Rusia ha caído por debajo de los cuatro millones de barriles diarios, su nivel más bajo en 21 años. Los problemas de abastecimiento ya afectan a 53 regiones rusas y en 18 de ellas las autoridades han limitado la venta de combustible a 50 litros por vehículo. A esta presión se suma la caída del precio internacional del petróleo tras el reciente acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, que redujo el valor del crudo ruso desde los máximos registrados durante el cierre del estrecho de Ormuz hasta alrededor de 63 dólares por barril. El doble golpe sobre la producción y los ingresos energéticos aumenta los costos económicos que Moscú enfrenta mientras continúa la guerra.
3. Warsh estrena una Fed más dura frente a la inflación
En su primera reunión al frente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh mantuvo sin cambios la tasa de interés de referencia en el rango de 3,5% a 3,75%, pero envió una señal más restrictiva al sugerir que podrían producirse nuevas alzas de tasas antes de fin de año si persisten las presiones inflacionarias asociadas a la reciente guerra con Irán. A diferencia de su predecesor, Jerome Powell, Warsh evitó ofrecer orientación futura sobre el rumbo de la política monetaria y subrayó que la prioridad absoluta de la Fed será restablecer la estabilidad de precios y garantizar el cumplimiento de la meta de inflación del 2%. Las nuevas proyecciones muestran que la mayoría de los miembros del comité prevé mantener o incluso elevar las tasas, mientras que solo uno contempla recortes durante este año.
La reunión también marcó el inicio de una profunda revisión institucional de la Fed. Warsh anunció la creación de cinco grupos de trabajo para evaluar áreas clave como las comunicaciones del banco central, el balance de la Fed, las fuentes de datos utilizadas para la toma de decisiones, la relación entre productividad y empleo, y el marco de control de la inflación. El nuevo presidente busca introducir cambios significativos en el funcionamiento del organismo, incluyendo una reducción de las conferencias de prensa y una revisión de las proyecciones económicas trimestrales. Aunque la posibilidad de nuevas alzas dependerá de la evolución de la inflación y de la estabilidad del acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, el mensaje de Warsh fue claro: la Fed abandona el sesgo más flexible de los últimos años y adopta una postura más enfocada en combatir la inflación, aun cuando ello pueda retrasar eventuales recortes de tasas y generar tensiones con las expectativas de la administración Trump.
Fuente de TenemosNoticias.com: lopezdoriga.com
En la sección: Internacional – López-Dóriga Digital
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