Club Acuáticos del Táchira de la mano de Humberto Galviz

Desde su inauguración en 1995, la escuela de natación de Puente Real, en San Cristóbal, ha superado cierres, escasez y pandemias. De la mano del profesor Humberto Galviz, el club Acuáticos del Táchira ha llevado a atletas a participaciones nacionales e internacionales, alcanzando incluso la Selección Venezuela.
“Me inicié como deportista a los 10 años comenzando a nadar. Fui atleta selección Táchira, representé muchas veces en los juegos juveniles regionales”, recuerda el entrenador Galviz sobre sus orígenes en la disciplina. Tras retirarse de las competencias, a los 17 años, debido a los límites de la época y culminar el bachillerato, vio la oportunidad de realizar un curso para convertirse en entrenador de natación.
La piscina de Puente Real anteriormente pertenecía al Instituto Nacional del Menor (INAM), encontrándose en situación de completo abandono desde mediados de los años 90. Con el inicio de la contratación de instructores por parte del Instituto del Deporte Tachirense (IDT), Humberto Galviz fue asignado a este espacio. “Recuperamos la piscina… iniciamos la escuela, seguí preparándome”, relata el entrenador, quien posteriormente se graduó en la Universidad Nacional de los Llanos Ezequiel Zamora, UNELLEZ, como Licenciado en Deporte.
La escuela se inauguró formalmente en el año 1995, contando con apenas 20 alumnos. Con el tiempo, el proyecto creció hasta la posibilidad de fundar su propio club de piscina: Acuáticos del Táchira. De esta estructura surgieron atletas para la selección del estado, participantes en juegos juveniles y figuras convocadas a la Selección de Venezuela tras destacar en múltiples escenarios competitivos.
Forjando campeones en aguas abiertas
Buscando perfeccionar sus conocimientos, Humberto Galviz realizó cursos internacionales y se especializó en la modalidad de aguas abiertas. A pesar de trabajar en una piscina que mide exactamente 15 metros de largo por 7,5 metros de ancho, el entrenador comenzó a preparar a sus atletas llevándolos a entrenar a represas de forma constante.
De esa preparación surgió Wilder Carreño, quien ingresó a la escuela a los cinco años y permaneció allí hasta los 17. Carreño escaló hasta convertirse en Selección de Venezuela y consolidarse como el alumno que ha llegado más lejos en la historia de la institución. En sus participaciones internacionales más destacadas, Carreño se coronó campeón en los Juegos Sudamericanos (2018 y 2019), además de colgarse medallas en los Juegos Centroamericanos y los Juegos Bolivarianos, entre otros triunfos que llegaron a registrarse en medios nacionales como Meridiano.
Superando la crisis y los golpes del entorno
El camino de alto rendimiento se detuvo temporalmente para la escuela debido a los altos costos económicos que implica esta área en el deporte, en donde costear las inscripciones de federaciones y demás es casi imposible para los atletas.
Ante la falta de apoyo para cubrir los gastos del entrenador y de los atletas, Humberto Galviz decidió enfocarse por completo en la escuelita.
A esto se sumaron severas dificultades de infraestructura que terminaron en el cierre de todas las piscinas del estado Táchira debido a la falta de productos químicos y problemas con la moneda local. Para continuar con el proyecto, fue necesario traer los insumos desde Colombia y adaptarse a su moneda. Posteriormente, la llegada de la pandemia paralizó la piscina y a los atletas durante dos años completos. “Superamos esas etapas… y aquí vamos con la escuelita de nuevo”, afirma, destacando las participaciones y triunfos recientes en campeonatos estadales e invitacionales ocasionales al país vecino.
Logística comunitaria contra el elitismo
Aunque la natación suele percibirse como un deporte elitista y costoso, el club Acuáticos del Táchira sobrelleva las limitaciones de recursos gracias a la colaboración de los representantes, quienes a través de la autogestión logran participar en todo lo que puedan cubrir.
“Hacemos rifas, hacemos vendimias, esa es la manera de poder costear los gastos”, explica el profesor, señalando que estas actividades permiten financiar los viajes a Cúcuta, para representar a los Acuáticos del Táchira. De igual forma, los representantes aportan en conjunto para garantizar uniformes y franelas a los integrantes del equipo que no los posean, así todos son un equipo que va por sueños regionales, nacionales e internacionales.
La piscina atiende a niños entre cinco y 12 años divididos en tres bloques horarios según su nivel: de 4:00 a 5:00 p.m. para principiantes, de 5:00 a 6:00 p.m. para medianos, y de 6:00 a 7:00 p.m. para avanzados y atletas de competencia.
El valor de una disciplina que transforma vidas
Más allá del rendimiento deportivo, Humberto Galviz defiende que la natación debería ser una materia obligatoria en el sistema educativo de Venezuela para que todos los niños aprendan a defenderse en piscinas, ríos o playas.
El entrenador detalla cómo la disciplina genera cambios notables de conducta en niños con hiperactividad o mejoras en la resistencia pulmonar cuando se trata de alumnos con problemas respiratorios como el asma.
La pasión por el agua mantiene atado al entrenador, quien confiesa haber extrañado las clases y a los muchachos durante las temporadas de cierre. La piscina de Puente Real continúa su labor todos los días, no solo con clases regulares, también se le suma a ello los planes vacacionales que llegan en los meses de julio y agosto, en donde nuevos atletas conocen el mundo, que quizás un día los lleve a representar a la nación. (Jehiely Galvis/Pasante ULA)
Fuente de TenemosNoticias.com: lanacionweb.com
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