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Un satélite europeo vigiló 5.400 ciudades durante cinco años y descubrió que el 80% creció económicamente mientras reducía su contaminación

📅 🕐 hace un momento🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 4 min de lectura
Un satélite europeo vigiló 5.400 ciudades durante cinco años y descubrió que el 80% creció económicamente mientras reducía su contaminación
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Durante décadas, la narrativa dominante sobre el desarrollo económico y la contaminación atmosférica fue prácticamente una ley: a más crecimiento, más emisiones. Las ciudades que querían prosperar pagaban el precio en calidad del aire. Un nuevo estudio que analiza cinco años de datos satelitales sobre miles de ciudades de todo el mundo sugiere que esa ecuación se está rompiendo, al menos en una parte significativa del planeta.

El trabajo, liderado por el instituto noruego de investigación atmosférica NILU y publicado en Nature Cities, analizó datos del satélite europeo Copernicus Sentinel-5P sobre 5.435 ciudades entre enero de 2019 y diciembre de 2024. El instrumento Tropomi a bordo del satélite mide concentraciones de dióxido de nitrógeno en la atmósfera con cobertura global, homogénea y diaria: una herramienta que permite comparar la evolución de ciudades de todo el mundo con el mismo método y sin depender de redes de monitoreo locales, que en muchos países son escasas o inconsistentes.

Qué mide el dióxido de nitrógeno y por qué importa

© By Zirguezi – Own work based on: Nitrogen-dioxide-2D-dimensions.png:  by Ben Mills, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=32232661

El dióxido de nitrógeno no es un gas de efecto invernadero, pero es uno de los indicadores más fiables del uso de combustibles fósiles en entornos urbanos: se emite principalmente en procesos de combustión, como el tráfico, las centrales eléctricas y las industrias. Su presencia en la atmósfera es además un riesgo sanitario directo: irrita las vías respiratorias, agrava el asma y otras enfermedades pulmonares, y contribuye a la formación de smog y ozono troposférico. Reducir sus concentraciones tiene efectos inmediatos y mensurables sobre la salud de las poblaciones urbanas.

Usarlo como proxy del uso de combustibles fósiles permite a los investigadores construir un indicador objetivo y globalmente comparable sin depender de estadísticas nacionales de emisiones, que a menudo tienen metodologías distintas, retrasos en la publicación o problemas de fiabilidad.

El resultado principal: 80% de las ciudades están desacoplando crecimiento y contaminación

De las 5.435 ciudades analizadas, el equipo encontró tendencias estadísticamente significativas en 2.475. De esas, el 80% mostró lo que los autores llaman desacoplamiento relativo: aumento del PIB per cápita combinado con reducción de las emisiones de dióxido de nitrógeno. Son casi 2.000 ciudades que crecieron económicamente mientras reducían su huella en combustibles fósiles. Según el comunicado oficial de la ESA, que destacó el estudio, estas ciudades se concentran principalmente en China, Europa y América del Norte.

China es el caso más llamativo en términos absolutos: 719 ciudades chinas entraron en la categoría de crecimiento más limpio, entre ellas Pekín, Shanghái y Chengdu. Los investigadores atribuyen esta tendencia a una combinación de factores: normas de emisiones más estrictas, electrificación masiva del transporte público, y traslado de industrias contaminantes fuera de los núcleos urbanos hacia zonas menos pobladas. La mancha roja de dióxido de nitrógeno que en los mapas satelitales de 2019 cubría el este de Asia aparece visiblemente atenuada en los datos de 2024.

Dónde la ecuación sigue sin funcionar

Smog En Nueva Delhi
© suraj kardile – Unsplash

El 16% restante de las ciudades con tendencias significativas muestra el patrón contrario: crecimiento económico acompañado de mayor dependencia de los combustibles fósiles. Estas ciudades se concentran principalmente en India y Oriente Medio. El estudio menciona como ejemplos a Moscú, Tashkent, Izmir, Riad y Abu Dabi. Son economías que siguen vinculando su expansión a sistemas energéticos basados en la combustión, sin que las políticas ambientales o la electrificación hayan logrado aún revertir esa tendencia.

Los autores también advierten de un límite importante en la interpretación: el dióxido de nitrógeno no refleja necesariamente la evolución del dióxido de carbono ni de otros gases de efecto invernadero. Una ciudad puede reducir sus emisiones de NO₂ electrificando su transporte mientras mantiene una red eléctrica alimentada por carbón, lo que desplaza la contaminación en lugar de eliminarla. El indicador es valioso, pero incompleto.

Aun con esa cautela, Daniel Moran, investigador de NILU y coautor del estudio, destaca el significado del patrón global: «Es alentador ver el crecimiento verde en acción, especialmente porque sabemos que las ciudades tienen el mismo poder —y a menudo mucha más voluntad que los políticos nacionales— para abandonar los combustibles fósiles.» Antony Delavois, científico de la ESA especializado en composición atmosférica, añade que el estudio demuestra que en muchas ciudades, crecimiento económico y aire más limpio pueden ir cada vez más de la mano. Los datos del satélite, cinco años de observaciones continuas sobre miles de puntos del planeta, son la evidencia más sistemática que se ha reunido hasta ahora para sostener esa afirmación.

Fuente de TenemosNoticias.com: es.gizmodo.com

En la sección: Gizmodo en Español

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