Descubren en Papúa Nueva Guinea un tiburón que «camina» sobre los arrecifes: podría estar ya en peligro de extinción

Durante décadas, los habitantes de algunas islas de Papúa Nueva Guinea convivieron con un animal tan extraño como poco conocido por la ciencia. Lo veían desplazarse sobre los arrecifes durante la marea baja, avanzando lentamente con ayuda de sus aletas como si estuviera caminando. Lo llamaban kadedekedewa, un nombre local que puede traducirse como «tiburón perro» o «tiburón perezoso». Ahora, ese misterioso habitante de las aguas tropicales ha recibido reconocimiento oficial: los científicos han confirmado que se trata de una especie completamente nueva para la ciencia.
El hallazgo ha sido presentado por un equipo internacional de investigadores en un estudio publicado en la revista Journal of the Ocean Science Foundation, donde se describe formalmente a Hemiscyllium dudgeonae, una nueva especie de tiburón caminante que vive en las aguas del extremo oriental de Papúa Nueva Guinea.
El descubrimiento resulta especialmente llamativo porque no se trata de una criatura de las profundidades marinas ni de un animal difícil de observar. Por el contrario, habita en aguas muy poco profundas, entre praderas marinas, arrecifes costeros y zonas coralinas donde buceadores y pescadores llevan décadas trabajando. El hecho de que una especie de tiburón de tamaño considerable haya permanecido sin describir hasta ahora demuestra que incluso los ecosistemas aparentemente mejor conocidos todavía guardan sorpresas.
Los tiburones caminantes forman uno de los grupos más singulares del planeta. Pertenecen al género Hemiscyllium y reciben ese nombre porque utilizan sus robustas aletas pectorales para desplazarse por el fondo marino. En determinadas circunstancias, especialmente cuando baja la marea, son capaces de avanzar sobre arrecifes emergidos con buena parte del cuerpo fuera del agua.
Esta capacidad les permite explorar zonas donde otros depredadores tendrían dificultades para acceder. También les ayuda a buscar pequeños crustáceos, gusanos y otros invertebrados que constituyen la base de su alimentación.
Un encuentro inesperado en plena noche
La historia del descubrimiento comenzó durante una campaña científica desarrollada en marzo de 2025 en la provincia de Milne Bay, una de las regiones marinas más biodiversas del planeta.
Los investigadores estaban buscando ejemplares de otra especie conocida de tiburón caminante, Hemiscyllium michaeli, cuando observaron un individuo que llamó inmediatamente la atención. Su aspecto no coincidía con el patrón habitual que los científicos conocían.
Tal y como indica el estudio, el animal presentaba una combinación de manchas y marcas claras extraordinariamente distintiva. Mientras otras especies del género muestran patrones similares a los de un leopardo, este ejemplar exhibía una distribución de puntos y trazos blancos que destacaban claramente sobre el cuerpo marrón.
Aquella primera observación dio inicio a una búsqueda intensiva. Durante los días siguientes, el equipo localizó otros ejemplares en diferentes puntos cercanos. En total fueron documentados doce individuos, suficientes para realizar análisis genéticos, estudios morfológicos y comparaciones con el resto de especies conocidas.
Los resultados no dejaron lugar a dudas. El ADN reveló que aquellos tiburones pertenecían a una línea evolutiva diferente y que merecían ser reconocidos como una nueva especie.
Con esta incorporación, el número de especies conocidas de tiburones caminantes asciende a diez.

Tal y como explica el equipo científico, el hallazgo demuestra que incluso los ecosistemas costeros poco profundos siguen albergando especies desconocidas para la ciencia.
Un grupo de tiburones que desafía las reglas habituales
Los tiburones suelen asociarse con grandes migraciones oceánicas y amplios territorios de distribución. Los tiburones caminantes representan justamente lo contrario.
Tal y como ha revelado la investigación, estas especies poseen áreas de distribución extraordinariamente reducidas. Muchas de ellas viven únicamente en determinadas islas o sistemas arrecifales separados por barreras geográficas que limitan sus movimientos.
Los científicos creen que la compleja historia geológica de Nueva Guinea y sus archipiélagos vecinos desempeñó un papel fundamental en la aparición de nuevas especies. Durante millones de años, los cambios en el nivel del mar, los movimientos tectónicos y el aislamiento de distintas masas insulares favorecieron procesos de especiación que dieron lugar a una sorprendente diversidad biológica.
El nuevo Hemiscyllium dudgeonae parece encajar perfectamente en este modelo evolutivo.
Por ahora, únicamente se ha confirmado su presencia entre las islas Amphlett y las islas Trobriand, dentro de la provincia de Milne Bay. Sin embargo, los investigadores sospechan que también podría habitar otras islas cercanas, incluidas partes del archipiélago D’Entrecasteaux.
Aun así, todo apunta a que su área de distribución es muy pequeña en comparación con la de la mayoría de los tiburones conocidos.
Un nombre para reconocer décadas de investigación
La nueva especie ha sido bautizada como Hemiscyllium dudgeonae en honor a Christine Dudgeon, investigadora especializada en genética y ecología de tiburones que ha dedicado gran parte de su carrera al estudio de este singular grupo.
La elección no es casual. Dudgeon participó activamente en el descubrimiento de la especie y ha contribuido durante más de dos décadas a reconstruir la historia evolutiva de los tiburones caminantes del Pacífico occidental.
Los autores del trabajo destacan que su investigación ha sido clave para comprender cómo surgieron estas especies y por qué presentan distribuciones tan restringidas.
Además del reconocimiento científico, el nuevo tiburón mantiene también su vínculo con las comunidades locales. En las zonas donde habita sigue siendo conocido por el nombre tradicional de kadedekedewa, utilizado desde hace generaciones por los habitantes de la región.

El estudio indica que la combinación de rasgos genéticos y patrones de coloración permitió confirmar que se trataba de una especie nunca antes descrita.
Un hallazgo tan fascinante como preocupante
El descubrimiento llega acompañado de una advertencia importante. Los investigadores consideran que esta nueva especie podría encontrarse entre las más vulnerables de todo el grupo de tiburones caminantes.
La razón principal es la combinación de una distribución extremadamente limitada y las crecientes amenazas que afectan a los ecosistemas costeros de Papúa Nueva Guinea.
Los arrecifes de coral de la región se enfrentan a episodios cada vez más frecuentes de blanqueamiento asociados al aumento de la temperatura del océano. A ello se suman las transformaciones provocadas por el desarrollo costero, la degradación de hábitats marinos y la expansión de actividades humanas en las áreas litorales.
Según los autores del estudio, muchas especies de Hemiscyllium ya figuran entre los tiburones más amenazados del planeta precisamente porque dependen de territorios muy pequeños y presentan una capacidad de dispersión limitada.
A diferencia de otros tiburones capaces de recorrer cientos o miles de kilómetros, estos animales suelen permanecer durante gran parte de su vida en áreas relativamente reducidas.
Eso significa que cualquier alteración local puede tener consecuencias desproporcionadas sobre sus poblaciones.

Para los investigadores, este hallazgo es un recordatorio de que todavía quedan grandes descubrimientos biológicos por hacer en aguas consideradas bien conocidas.
Un recordatorio de todo lo que aún queda por descubrir
El hallazgo de Hemiscyllium dudgeonae demuestra que la biodiversidad marina continúa ofreciendo sorpresas incluso en lugares estudiados desde hace décadas.
Con frecuencia se piensa que los grandes descubrimientos zoológicos ocurren únicamente en selvas remotas o en las profundidades oceánicas. Sin embargo, este tiburón caminante apareció en aguas costeras poco profundas que los habitantes locales conocen desde hace generaciones.
El caso también pone de manifiesto la importancia de combinar el conocimiento tradicional de las comunidades con las herramientas científicas modernas. Los pobladores de Milne Bay sabían desde hacía mucho tiempo que aquel peculiar tiburón existía. La genética y la taxonomía han permitido ahora comprender que se trataba de una especie única.
Para los investigadores, el siguiente paso será determinar el tamaño real de sus poblaciones, delimitar con precisión su distribución y evaluar formalmente su estado de conservación.
Mientras tanto, el nuevo tiburón caminante de Papúa Nueva Guinea se incorpora a la lista de los descubrimientos zoológicos más llamativos de los últimos años: una especie capaz de caminar sobre los arrecifes, desconocida para la ciencia hasta 2026 y que, paradójicamente, podría necesitar protección urgente casi desde el mismo momento de su descripción.
Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com
En la sección: Muy Interesante
También te puede interesar




