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El nuevo primer ministro húngaro, Péter Magyar, se lanza a reconstruir el Grupo de Visegrado pese a la guerra de Ucrania | elmundo.es

📅 🕐 hace 5 min🔗 Fuente: elmundo.es🕑 7 min de lectura
El nuevo primer ministro húngaro, Péter Magyar, se lanza a reconstruir el Grupo de Visegrado pese a la guerra de Ucrania
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La agenda de Péter Magyar combina una profunda transformación interna de Hungría con la ambición de reconstruir la influencia regional de Europa Central. Mientras prepara para septiembre las consultas para una nueva Constitución y avanza en una amplia reforma institucional, el primer ministro húngaro intenta relanzar la cooperación centroeuropea, profundamente dañada por la guerra de Ucrania. La reunión celebrada este martes en Budapest con los líderes de Polonia, República Checa y Eslovaquia refleja esa doble aspiración: reformar Hungría por dentro y reforzar su influencia regional por fuera.

«Europa Central está presente, es fuerte y está preparada para dar forma a su propio futuro», ha afirmado Magyar. El interés por relanzar el grupo no procede, sin embargo, únicamente de Budapest. El primer ministro polaco, Donald Tusk, publicó la semana pasada una fotografía junto a Magyar, el eslovaco Robert Fico y el checo Andrej Babi acompañada del mensaje «Make V4 great again», una señal de que Varsovia también está dispuesta a explorar una nueva etapa de cooperación regional. Fico ha defendido la utilidad del formato al asegurar que «si coordinamos nuestras posiciones antes de los Consejos Europeos, tenemos una gran fuerza».

Pero cualquier intento de reconstruir la cooperación centroeuropea pasa inevitablemente por Ucrania. La guerra fue la gran fractura del grupo de Visegrado. La invasión rusa abrió una brecha entre sus miembros que nunca consiguió cerrarse. Mientras Polonia se convertía en uno de los principales apoyos europeos de Kiev, Hungría fue alejándose progresivamente de las posiciones defendidas por la Unión Europea y encontró en la situación de la minoría húngara de Transcarpatia un motivo más de fricción con Ucrania. Budapest denunció durante años las restricciones introducidas por Kiev en materia lingüística y educativa que afectaban a esa minoría, una disputa que acabó contaminando unas relaciones bilaterales ya deterioradas por la guerra.

Magyar se ha propuesto desbloquear ese contencioso y, al menos a nivel técnico, parece haberlo conseguido. Delegaciones de ambos países alcanzaron recientemente un acuerdo sobre los derechos lingüísticos, educativos y culturales de la minoría húngara de Transcarpatia, una región del oeste de Ucrania donde viven alrededor de 150.000 húngaros étnicos. Magyar y Zelenski tuvieron ocasión de conversar durante el último Consejo Europeo celebrado en Bruselas, pero una reunión bilateral formal sigue pendiente. El líder húngaro ha propuesto celebrar ese encuentro precisamente en Transcarpatia. Zelenski no ha respondido públicamente a la propuesta.

La futura adhesión de Ucrania a la UE

A ello se suma que las diferencias de fondo no han desaparecido. Aunque Magyar ha rebajado considerablemente la confrontación mantenida por su antecesor, Viktor Orban, con Ucrania, sigue mostrándose contrario a una adhesión acelerada del país a la Unión Europea. En el último Consejo Europeo logró además introducir cambios en el lenguaje impulsado por varios Estados miembros para evitar cualquier compromiso automático respecto al calendario de futuras negociaciones de adhesión.

Pero incluso cuando las relaciones entre Budapest y Kiev parecen encaminarse hacia una cierta distensión, nuevos nubarrones aparecen en Polonia. El presidente polaco, Karol Nawrocki, próximo al partido Ley y Justicia (PiS) de Jarosaw Kaczyski, retiró recientemente a Zelenski la Orden del Águila Blanca, la máxima condecoración del país. Fue después de que Ucrania rebautizara una unidad militar en homenaje al Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), considerado en Polonia responsable de las matanzas de civiles polacos en Volinia durante la Segunda Guerra Mundial, hechos que Varsovia califica de genocidio. La decisión provocó una respuesta inmediata desde Kiev, donde varios dirigentes devolvieron las distinciones polacas que habían recibido en solidaridad con Zelenski.

La crisis añade una nueva dificultad a Tusk. Mientras su Gobierno mantiene una línea de firme apoyo a Ucrania, la presidencia polaca ha reabierto un conflicto histórico que amenaza con enturbiar una relación estratégica para Kiev. El primer ministro polaco ha llamado a rebajar la tensión y ha asegurado que, teniendo en cuenta la seguridad estratégica de Polonia, no contribuirá a alimentar el conflicto entre Varsovia y Kiev. El deterioro del clima político coincide además con los preparativos de la Conferencia Internacional para la Reconstrucción de Ucrania, que se celebrará los días 25 y 26 de junio en Gdask. Zelenski no asistirá y la delegación ucraniana estará encabezada por la primera ministra, Yulia Svyrydenko.

Fico sigue siendo una de las voces más escépticas de la región respecto a una integración acelerada de Ucrania en la Unión Europea y mantiene una posición más próxima a Budapest que a Varsovia en este debate.

Una región fragmentada

Pero la reunión de Budapest no mira únicamente al pasado de Visegrado. El primer ministro húngaro quiere convertir el grupo en la base de una cooperación centroeuropea más amplia. «Una prioridad muy importante de nuestra política exterior es la cooperación V4 y su fortalecimiento», afirmó recientemente Magyar, que ha planteado incluso la posibilidad de ampliar el formato e incorporar progresivamente a países como Austria, Rumanía, Croacia o Eslovenia.

El proyecto, sin embargo, se enfrenta a una región políticamente fragmentada. Austria acaba de salir de meses de bloqueo institucional, Rumanía sigue inmersa en una crisis política, Polonia vive una compleja cohabitación entre el Gobierno y la presidencia, Hungría atraviesa un profundo proceso de transformación institucional tras la llegada de Magyar al poder y Ucrania sigue siendo uno de los principales factores de división dentro de la región, tanto por la guerra como por el debate sobre su futura adhesión a la Unión Europea.

El encuentro servirá para comprobar si, tras años de divisiones provocadas por la guerra de Ucrania, todavía existe una base política suficiente para reconstruir Europa Central como actor regional. El verdadero desafío para Magyar será demostrar que el grupo de Visegrado puede volver a actuar como una plataforma de influencia en una región más fragmentada que cuando nació.

Fuente de TenemosNoticias.com: www.elmundo.es

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