Los fascinantes hallazgos de dinosaurios en América del Sur

Los descubrimientos de los paleontólogos latinoamericanos suman y siguen, y abren nuevas perspectivas para entender el desarrollo de la vida.
Por novedad, calidad y cantidad de los descubrimientos de las últimas décadas, América del Sur ha sido llamada «El Dorado» de los dinosaurios. Aquí, entre otros, fue encontrado el más grande del mundo y aparecen fósiles que obligan a reinterpretar lo que se sabía hasta la fecha sobre estos seres y el ambiente en el que vivieron.
Ya sea en la extensa Patagonia argentina, en los Andes o en un familiar balneario de la costa central de Chile, estos fósiles nos dan instantáneas de diferentes momentos del pasado y abren nuevas ventanas de exploración. «Esto es como encontrarse un álbum de fotos», señala a DW Rodrigo Otero, paleontólogo de la Universidad de Chile.
Los aportes ABC
«Estamos viviendo una época de oro», dice a DW el paleontólogo argentino Fernando Novas, de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara e investigador superior de CONICET, en relación con la actividad que se centra principalmente en América del Sur.
Argentina -de larga tradición paleontológica-, Brasil y Chile son el ABC que lidera en la región, con una férrea disciplina, importantes descubrimientos y publicaciones en prestigiosas revistas científicas internacionales. Pero también hay interesantes perspectivas en países vecinos.
«Todos los continentes tienen su atractivo y su repertorio de restos fósiles, que nos cuentan distintos capítulos de la evolución de la vida en la tierra. Sudamérica, y en especial la Patagonia, ha brindado información de gran impacto a nivel internacional para completar capítulos de cómo fue la evolución de los dinosaurios» explica Novas.
Entre los hitos, destaca el animal terrestre más grande del mundo. El Patagotitan mayorum es un herbívoro de más de 35 metros de largo, que fue descubierto en la provincia de Chubut, en la Patagonia argentina, en 2012. «No fue un único caso aislado, sino que, al contrario, era un hervidero de especies de dinosaurios gigantes, enormes, a lo largo de millones de años en el Cretácico. Fueron un éxito evolutivo», apunta el paleontólogo.
En La Rioja, noroeste de Argentina, en 2018 se localizó uno de los más antiguos del planeta. El Huayracursor jaguensis habría vivido hace unos 230 millones de años. Los hallazgos en esta zona del país y en Brasil están teniendo un «impacto importante en el conocimiento del origen de los dinosaurios y de los antepasados de los mamíferos», observa Novas. «El estado de Rio Grande do Sul provee una estampida de fósiles y especies», que se suma a lo que el noroeste de Argentina ha brindado desde la década de 1960.
En Chile, el Chilesaurus diegosuarezi, descubierto hace 20 años en los Andes patagónicos, cambió lo que sabíamos de la evolución de los dinosaurios: «Es un enigma evolutivo, aún se sigue debatiendo dónde situarlo, con quién está emparentado», comenta Novas.
«Los grandes hallazgos continentales son del lado de Brasil Argentina y los marinos predominan en el lado chileno. Sobre todo en Brasil y Argentina hay yacimientos del Triásico donde se preserva el amanecer de los dinosaurios y aparecen los primeros linajes, que estarían muy bien representados en esos países, y ahora más recientemente están apareciendo también en Chile, pero el espectro de yacimientos sudamericanos es más amplio todavía», complementa Otero.
«Se reconfigura el tablero»
La experiencia de ambos científicos da cuenta del alto nivel de los equipos sudamericanos. Fernando Novas ha encontrado varios dinosaurios. Entre otros, una especie de eslabón perdido entre un tipo de Velociraptor y aves primitivas.
Por su parte, Rodrigo Otero confirmó recientemente la presencia de dinosaurios terrestres en la playa de Algarrobo, junto a los plesiosaurios, que habitaban en el mar. El equipo de la Universidad de Chile prepara la remoción de la roca de uno de los más completos e informativos restos fósiles de este reptil marino de fines del Cretácico en este país.
Es un ejemplo del aporte sudamericano, que vienen a confrontar hipótesis globales que se han sostenido en el hemisferio norte durante siglos. Por mucho tiempo se pensó que los plesiosaurios solo habían vivido en el Jurásico en Europa. Más tarde, fueron identificados al otro lado del mundo, en Chile, en rocas mucho más recientes. Según Otero, «esta dinámica se repite mucho, porque no habíamos visto la otra mitad del mundo. A la luz de nuevos hallazgos se empieza a reconfigurar el tablero. Incluso en algunos casos hemos podido sugerir que quizá el origen de algunos linajes fue en el hemisferio sur».
Asimismo, la reciente aparición de un anquilosaurio en Magallanes, la región más austral de Chile, echó por tierra la idea de que este grupo de dinosaurios acorazados se ubicaba solo en el hemisferio norte, en rocas más antiguas. «Es una locura. Poco antes de la gran extinción de los dinosaurios, aparece en el extremo sur de Sudamérica. También había restos fragmentarios en la Antártida y en Australia, entonces nos dimos cuenta de que prácticamente están en todo el planeta», indica.
En busca de El Dorado
La paleontología sudamericana hoy destaca en una arena por mucho tiempo dominada por europeos y estadounidenses. No es solo la suerte de hallar un fósil, aclara Novas: «Estamos dando la puntada con hilo de la interpretación, que incluye visitar el terreno, ir a buscar los fósiles, saber prepararlos, rescatar la mayor información y postular novedades en los grandes campos del conocimiento».
«Esto tuvo que ver también con mayor aporte de recursos y la formación de profesionales en este campo», señala Otero. No obstante, se mantienen desafíos: «Hay mucho que explorar, pero pocas personas explorando e investigando y poca fuente de financiamiento”. Ante las dificultades para acceder a fondos estatales y los recortes a la ciencia, el sector privado ha aparecido como una opción de apoyo a campañas de terreno e investigación.
Un mayor respaldo, también institucional y académico, permitiría impulsar avances en otros países latinoamericanos. «No es que carezcan de yacimientos importantes. Simplemente, no se han dado las condiciones para poder investigarlos», advierte el paleontólogo de la Universidad de Chile. «Están esperando los Andes, toda la zona de Perú, Ecuador y Venezuela. También Colombia y Bolivia, que tienen yacimientos, pero viene demorado el desarrollo del interés por la paleontología», plantea Novas.
El investigador argentino estima que, «si excavamos en Sudamérica, es altamente probable que encontremos novedades enormes, que no se descubren en otro continente, y capítulos de un libro que no tenemos». En su opinión, «estamos disfrutando que cada vez que vamos al campo tenemos chances de hallar algo nuevo, incluso dentro de las ‘figuritas difíciles’, que son los carnívoros».
Junto con la capacidad de los investigadores, la región ofrece una serie de ventajas: «Hay territorios inmensos, inexplorados paleontológicamente, donde está el esqueleto de un dinosaurio esperando que lo vayamos a sacar. Además, en general no tenemos el problema de la construcción encima. Buena parte de nuestros países está despoblada», apunta Novas.
A base de trabajo, la región confirma por qué ha ganado su fama. «A diferencia de El Dorado, donde no encontraron nada, aquí es altamente probable que se encuentren cosas espectaculares, novedosas y propias. Mientras más se explora, más se va a descubrir. El oro lo vamos a tener en las manos», adelanta.
(ms)
Fuente de TenemosNoticias.com: www.dw.com
En la sección: Deutsche Welle: DW.COM – Ciencia y Tecnologia
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