El ‘PSG de África’, la mina de oro que impulsa a Sudáfrica a los cruces por primera vez en su historia | elmundo.es

A Sudáfrica le costó 16 años volver a un Mundial, pero ha sido para hacer historia. Con un triunfo, un empate y sólo dos goles, jugará por primera vez una ronda eliminatoria y será hoy en Los Ángeles ante Canadá. Detrás de este éxito del equipo nacional figuran ocho jugadores de un club que se ha convertido en uno de los mejores de África: el Mamelodi Sundowns, apodados The Brazilians, por los colores de su equipación y al que todo el mundo considera el PSG de África, tanto por su potencial económico como por el rotundo salto que ha dado en la Champions continental: finalista en 2025 y campeón en 2026. Además, jugó el Mundial de clubes el pasado verano.
Su estilo de juego, basado en la posesión, la presión alta y una plantilla profunda lo ha convertido en la base de la selección que dirige el veterano Hugo Broos. «Juegan a otro nivel. Están acostumbrados a partidos muy importantes, bajo presión, y tener un número importante de ellos aquí nos ayuda en cada entrenamiento a mantener la intensidad y la mentalidad», reconocía el seleccionador.
Son ocho los que ha reclutado, a los que les costó «ponerse en modo Copa del Mundo» tras ganar la Champions solo unos días antes. Quizá por eso, y por todos los problemas burocráticos que debieron afrontar para llegar a su campo base en México, Sudáfrica arrancó muy mal ante la anfitriona en el partido inaugural en el Azteca, donde perdió 0-2, apenas creó peligro y acabó con dos expulsados. Sin embargo, supo redimirse.
Segundos de grupo
Primero con Teboho Mokoena, el centrocampista que lleva la batuta en el equipo y en la selección, para marcar el empate de penalti en el minuto 83 ante Chequia. Después, con Thapelo Maseko, atacante zurdo de 22 años cedido por el Mamelodi al Limasol chipriota, que marcó el único gol con el que derrotaron a Corea del Sur y se metieron en los cruces como segundos de grupo. El pase, eso sí, se lo dio Relebohile Mofokeng, otra perla de 21 años que juega en el eterno rival, el Orlando Pirates, que les arrebató la liga esta temporada por un punto.
El éxito sin precedentes del fútbol sudafricano, con especial contribución de The Brazilians, lo celebró Patrice Motsepe, el presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF). Y no solo porque haya metido en los cruces a cinco países, con dos más a la espera de ser mejores terceros, sino porque desde 2003 es propietario del Mamelodi.
Este empresario minero, cuya fortuna proviene de la extracción de oro, compró primero el 51% y, poco después, el 49% restante. Su inyección económica en infraestructuras, cantera y plantilla tardó en traducirse en títulos, pero arrancaron con ligas nacionales a partir de 2018 y la Champions africana dos años antes. En el último lustro ha dado un salto y le disputa la hegemonía a los clubes norteafricanos, históricamente dominadores, como los marroquíes y los egipcios.
Makgopa, durante el partido ante Corea del Sur.
«Este país tiene un talento enorme, unas capacidades extraordinarias. Sudáfrica debe ser una potencia del fútbol, porque los Bafana Bafana tienen calidad», explicaba poco días antes de arrancar el campeonato. Lo que de momento no hace es exportar jugadores a otras ligas de rango más competitivo.
Prácticamente toda la selección juega en el campeonato sudafricano. Hay dos en la MLS, los defensas Mbekezeli Mbokazi y Olwethu Makhanya en Chicago y Philadelphia, y cinco en Europa: Maseko (cedido en el Limasol en enero), Ime Okon (Hannover), Sphephelo Sithole (Tondela) y el único que juega al máximo nivel: Lyle Foster, a quien el Mónaco captó muy joven de Orlando Pirates y, tras acumular cesiones en Portugal y Bélgica, acabó traspasado al Burnley en enero de 2023 por 11 millones de euros.
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