Rescatista mexicano denuncia que le pidieron agradecer a Delcy Rodríguez: «La mandé al diablo»

Uno de los líderes de los “Topos Aztecas”, de 80 años de edad, rechazó seguir un guion de propaganda de la televisión local y afirmó que su único compromiso moral es con las familias de las víctimas
Los dos terremotos que sacudieron el 24 de junio a Venezuela han movilizado la solidaridad internacional, lo que se tradujo en el despliegue de cuerpos de rescate especializados de diversas partes del mundo.
Sin embargo, la tragedia también ha destapado tensiones entre la labor humanitaria de los voluntarios y los intentos de instrumentalización política por parte del gobierno.
Uno de los líderes de la brigada mexicana «Topos Aztecas» denunció públicamente que intentaron condicionar sus declaraciones ante las cámaras de televisión abierta para favorecer la gestión de la encargada de la administración en Venezuela, Delcy Rodríguez.
El rescatista, un veterano con 40 años de servicio en zonas de desastre, relató en una entrevista concedida a Sports Venezuela el incómodo momento que vivió en pleno terreno de operaciones.
Según su testimonio, una reportera de una televisora local se le acercó para que agradeciera públicamente a Rodríguez. «Llegó una muchacha de una TV local y me dijo que tenía que decir esto y agradecer a tu presidenta», explicó el brigadista, visiblemente molesto por la situación.
La respuesta del voluntario mexicano fue de rechazo ante cualquier intento de manipulación gubernamental. «Mira mija… tengo 80 años y no me vas a venir a decir qué decir. No eres jefa, no soy político. Soy rescatista, soy voluntario, sociedad civil y no me vas a decir qué diga», le increpó directamente.
Posteriormente, el rescatista ofreció disculpas a la jefa del equipo técnico por el altercado, justificando su tono directo como parte de su autenticidad y del rechazo absoluto a que se le intente imponer una postura política en medio de una emergencia humanitaria.
Un compromiso moral que no acepta distracciones
Para este líder de los Topos Aztecas, la política carece de sentido cuando hay vidas en juego. El contingente, de origen mexicano pero integrado por rescatistas de varias nacionalidades, concentró sus esfuerzos iniciales en Panamá, desde donde partieron los primeros siete especialistas hacia Venezuela, mientras esperan el arribo de otros 19 miembros provenientes de Brasil.
La firmeza de su carácter no solo se demostró frente a las cámaras, sino también en la organización del trabajo diario en los escombros.
El socorrista detalló que rechazó la propuesta de trasladar a su equipo hacia La Guaira de forma apresurada, priorizando terminar las labores en el sector donde ya se encontraban desplegados.
Ese compromiso moral nació tras conmoverse al escuchar el testimonio de una madre venezolana en la zona del desastre. «Estaba platicando con una señora que perdió a su hijo y se me partió el corazón, porque de repente vi a mi propia hija», confesó el brigadista.
Frente a la sugerencia de movilizar al grupo, le respondió a quien lo invitaba: «Ten palabra, raciocinio, acción y madurez. Tenemos el compromiso moral con esta señora y no nos podemos ir de aquí hasta que terminemos. No podemos andar picando aquí y allá».
De la vida nocturno al voluntariado
La vocación de este rescatista de 80 años no siempre estuvo ligada a las tragedias. Su ingreso al mundo del voluntariado ocurrió de manera imprevista a mediados de la década de los ochenta.
Para el año 1985, llevaba una vida centrada en los viajes, el dinero y la recreación en Europa, pasando de una festividad a otra sin mayores preocupaciones familiares.
Sin embargo, el terremoto de México de 1985 cambió su destino de forma definitiva. Al enterarse del desastre en su país natal, regresó con la urgencia de localizar a su hermano entre las ruinas de la capital.
Aunque su familia corrió con la suerte de salir ilesa y sus propiedades no sufrieron daños materiales, la experiencia en el terreno lo transformó. Durante las labores de búsqueda general, se involucró en una maniobra que se extendió por más de 10 horas continuas, logrando rescatar con vida a una señora y a su pequeña sobrina.
Ese instante marcó un punto de quiebre en su existencia. El rescatista descubrió lo que define como el llamado de la obligación y el verdadero rol que le correspondía desempeñar en este plano. «Ahí te das cuenta de que en tu vida tienes algo más importante que el dinero, los viajes o las discotecas. Te iluminas y ves lo que te corresponde», reflexionó.
Desde aquel suceso en Ciudad de México, el veterano asegura llevar 40 años de servicio ininterrumpido como una forma de retribución y entrega hacia la sociedad civil, una labor que hoy mantiene con la misma rigurosidad técnica en las calles afectadas de Venezuela.
Fuente de TenemosNoticias.com: lanacionweb.com
En la sección: Diario La Nación
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