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Un revolucionario mapa revela qué se ocultaba bajo la Antártida durante millones de años: se trata de un descubrimiento geológico sin precedentes

📅 🕐 hace 2 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 7 min de lectura
Un revolucionario mapa revela qué se ocultaba bajo la Antártida durante millones de años: se trata de un descubrimiento geológico sin precedentes
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Durante décadas, la Antártida ha sido una paradoja científica: uno de los lugares más estudiados del planeta y, al mismo tiempo, uno de los más desconocidos. Sabemos con enorme precisión cómo es su superficie helada, cómo se mueven sus glaciares y cómo responden al calentamiento global. Pero justo debajo de esa inmensa capa de hielo —que en algunos puntos supera los cuatro kilómetros de espesor— se escondía un mundo casi invisible. Hasta ahora.

Un equipo internacional de investigadores ha logrado elaborar el retrato más detallado jamás obtenido del relieve que permanece sepultado bajo su inmensa capa de hielo. El nuevo mapa revela un paisaje sorprendentemente complejo, formado por cordilleras, profundos valles, antiguos canales excavados por el agua y miles de elevaciones que hasta ahora habían pasado completamente desapercibidas. Más que una mejora cartográfica, este avance ofrece una nueva forma de comprender el funcionamiento del continente helado.

El mundo oculto bajo el hielo

El desafío era enorme. Descifrar la forma del terreno oculto bajo varios kilómetros de hielo es comparable a intentar reconstruir un paisaje montañoso observando únicamente la superficie de una enorme capa de nieve. Hasta ahora, la mayor parte de la información procedía de campañas con radares instalados en aviones o arrastrados sobre el hielo mediante trineos y motos de nieve. Estos instrumentos proporcionan mediciones muy precisas, pero únicamente a lo largo de las rutas recorridas.

Entre unas líneas de exploración y otras quedaban enormes áreas sin datos directos. Para completar esos vacíos, los científicos recurrían a modelos matemáticos que estimaban cómo podía ser el terreno entre ambos puntos. Aunque esta estrategia permitió elaborar los primeros mapas del continente oculto, también tendía a suavizar el relieve, borrando montañas, crestas y depresiones que resultan fundamentales para conocer la verdadera geografía que se esconde bajo el hielo.

Comprender con mayor precisión el relieve que sostiene el hielo antártico permite afinar las estimaciones sobre la velocidad a la que sus glaciares se derriten y elevan el nivel del mar
Comprender con mayor precisión el relieve que sostiene el hielo antártico permite afinar las estimaciones sobre la velocidad a la que sus glaciares se derriten y elevan el nivel del mar. Foto: Istock

Una nueva forma de observar un continente invisible

El gran avance de esta investigación no ha consistido en recopilar más datos sobre el terreno, sino en aprovechar de una manera completamente distinta la información que ya ofrecen los satélites. En lugar de intentar observar directamente el lecho rocoso, los científicos se han centrado en interpretar el comportamiento de la enorme masa de hielo que lo cubre.

Aunque a simple vista la superficie antártica parezca inmóvil, el hielo está en constante movimiento. A medida que avanza lentamente, responde a cada obstáculo que encuentra bajo sus pies. Una montaña enterrada, un valle profundo o una abrupta pendiente alteran su desplazamiento y dejan pequeñas señales en la superficie, desde ligeras deformaciones hasta cambios casi imperceptibles en la velocidad con la que fluye el hielo. Gracias a los modernos satélites de observación, esas diminutas variaciones pueden detectarse hoy con una precisión que hace apenas unos años era impensable.

A partir de esas huellas invisibles, los investigadores aplicaron modelos físicos que describen cómo se comporta el hielo al desplazarse sobre distintos tipos de relieve. De este modo lograron reconstruir, como si resolvieran un enorme rompecabezas, la forma del terreno oculto bajo la capa helada. Después compararon el resultado con las mediciones obtenidas mediante radar en las zonas ya exploradas, lo que permitió ajustar el modelo y obtener la representación más completa y detallada del paisaje subglacial de la Antártida conseguida hasta la fecha.

Un paisaje más accidentado de lo que se esperaba

Lo que aparece bajo el hielo es cualquier cosa menos uniforme. El nuevo mapa revela decenas de miles de colinas y crestas que no figuraban en los modelos anteriores, así como sistemas de valles y canales que se extienden durante cientos de kilómetros. Algunos de estos canales, con paredes abruptas y varios kilómetros de ancho, sugieren la acción prolongada del agua en el pasado, cuando el clima de la Antártida era muy distinto al actual.

También se distinguen con claridad regiones que recuerdan a paisajes alpinos, con valles en forma de U y redes de drenaje complejas, junto a grandes cuencas profundas rellenas de sedimentos. En muchos casos, los límites entre estos mundos —entre macizos rocosos y llanuras enterradas— aparecen ahora definidos con una nitidez que antes no existía.

Este nivel de detalle no es solo una curiosidad geológica. La “rugosidad” del terreno controla la fricción entre el hielo y el sustrato, un factor clave para determinar la velocidad a la que los glaciares avanzan hacia el océano.

Por qué importa para el nivel del mar

La Antártida contiene suficiente hielo como para elevar el nivel del mar global en decenas de metros. Nadie espera que eso ocurra de golpe, pero incluso pequeñas variaciones en la velocidad de los glaciares pueden tener consecuencias significativas a escala humana.

Conocer con precisión la forma del terreno sobre el que descansa el hielo antártico no es una simple cuestión cartográfica. Ese relieve determina, en buena medida, la velocidad a la que se desplazan los glaciares. Allí donde la base es relativamente plana y está cubierta por sedimentos, el hielo puede deslizarse con mayor facilidad. En cambio, cuando encuentra montañas, crestas o un relieve muy accidentado, su avance se ralentiza y cambia de dirección.

Hasta ahora, esa información estaba incompleta porque muchos de los mapas disponibles representaban un paisaje demasiado uniforme. Al rellenar los enormes espacios sin datos directos, desaparecían multitud de accidentes geográficos que, en realidad, condicionan el movimiento del hielo. El nuevo modelo recupera buena parte de esos detalles y ofrece una imagen mucho más fiel del continente oculto.

Gracias a esta reconstrucción, los investigadores disponen de una herramienta mucho más precisa para localizar las zonas donde el hielo podría desplazarse con mayor rapidez y aquellas donde el relieve actúa como una barrera natural. Reducir esa incertidumbre supone un importante avance para comprender el funcionamiento de la capa de hielo antártica y mejorar las simulaciones sobre su evolución.

Durante años, gran parte de los mapas del subsuelo antártico se obtuvieron arrastrando sensores de radar sobre el hielo con motos de nieve
Durante años, gran parte de los mapas del subsuelo antártico se obtuvieron arrastrando sensores de radar sobre el hielo con motos de nieve. Foto: NASA ICE

No es el final del camino

Pese al salto cualitativo, los propios investigadores subrayan que este no es el mapa definitivo. Hay límites físicos claros: las irregularidades más pequeñas, de tamaño inferior al grosor del hielo, no dejan señal detectable en la superficie. Para captarlas, el radar seguirá siendo imprescindible.

Sin embargo, el nuevo enfoque cambia las reglas del juego. Ahora se sabe dónde el terreno es especialmente complejo y dónde conviene concentrar futuras campañas de medición directa. Es, en cierto modo, como encender la luz en una habitación oscura antes de decidir dónde mirar con lupa.

La Antártida sigue siendo un territorio extremo y difícil, pero ya no es un enigma completamente opaco. Bajo su manto blanco se esconde un continente tan variado como cualquier otro, y entenderlo mejor puede marcar la diferencia entre prever con acierto el futuro del nivel del mar… o caminar a ciegas hacia él.

Referencias

  • Helen Ockenden et al. , Complex mesoscale landscapes beneath Antarctica mapped from space. Science 391, 314-319 (2026). DOI:10.1126/science.ady2532

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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