Una marea humana desfila en el cortejo fúnebre de Jamenei: «Los iraníes amamos al líder, incluso los críticos»

Teherán despidió este lunes a Alí Jamenei con un cortejo fúnebre que recorrió las calles de la capital durante 12 horas acompañado de una multitud de fieles. Un camión con los restos del líder supremo y sus familiares, asesinados por Estados Unidos e Israel el … primer día de guerra, logró abrirse paso con dificultad entre una multitud deseosa de acercarse lo máximo para tocar el vehículo. La interminable avenida de Azadi (Libertad), de unos cinco kilómetros, fue el epicentro de la despedida del hombre que gobernó Irán durante 37 años y deja la república islámica en manos de su hijo, Mojtaba, en paradero desconocido desde su nombramiento.
Los organizadores del funeral dijeron que esperaban al menos diez millones de personas en la ceremonia. Desde primera hora del día, las líneas de metro en dirección a la plaza de Enqelab (plaza de la Revolución) estaban llenas porque es el punto de salida marcado por muchos iraníes debido a su valor simbólico. Allí, muy cerca de la Universidad de Teherán, se ha levantado un gran puño de piedra en mitad de la rotonda. El puño en alto se ha convertido en el símbolo de este funeral porque, según el relato oficial, así encontraron al líder muerto tras el bombardeo de Israel contra el complejo en el que vivía en el corazón de la capital.
Este medio tiene acceso al recorrido del cortejo fúnebre con la compañía de un intérprete asignado por el Ministerio de Cultura y Guía Islámica, que otorga los permisos para cada ceremonia. Hombres y mujeres, de negro riguroso, caminaban en dirección al féretro del líder entre canciones religiosas, gritos de muerte a Estados Unidos e Israel y con carteles en las manos que piden la muerte de Trump. «Los iraníes amamos al líder, incluso quienes no han venido y son críticos con el sistema, también. Estados Unidos ha tratado de hundirnos, pero ha logrado justo lo contrario. El país está más unido que antes y, sobre todo, somos más fuertes», señalaba Maliheh Ghanipour, una mujer de 45 años. Con una mano, tocaba el vehículo con el féretro del líder mientras se grababa con la otra en modo selfi para mostrarlo a todos sus amigos. Repasaba el video una y otra vez.
Alí, religioso de 42 años, se detiene al ver a un reportero extranjero y explica a todo el grupo que le acompaña desde Nishapur, al este del país, que «España es un ejemplo de solidaridad con Irán y la causa palestina». Está emocionado con un «día histórico» y asegura que «la propaganda extranjera decía que los iraníes estaban cansados del sistema y por eso estallaron las protestas de enero, pero, tras la victoria en esta guerra, pese a la dura pérdida del líder, ahora se ve a un Irán más fuerte en la región y en el mundo. Somos millones quienes apoyamos a la república islámica».
«Los iraníes amamos al líder, incluso quienes no han venido y son críticos con el sistema, también. Estados Unidos ha tratado de hundirnos, pero ha logrado justo lo contrario. El país está más unido que antes y, sobre todo, somos más fuertes»
Maliheh Ghanipour
Mujer asistente al funeral
El recorrido fúnebre por Teherán llega después de que los restos del líder permanecieran durante dos días en el complejo religioso de la Gran Mezquita Mosala. Durante la procesión pública, los medios oficiales muestran imágenes de personalidades del sistema como el presidente Masoud Pezeshkian, a quien la multitud recibe entre abrazos. Aunque el presidente no es una figura de peso en la república islámica, le tocó firmar el memorando de entendimiento con Trump para poner fin a la guerra. Los seis días de funeral han obligado a una pausa en las conversaciones en un momento clave para el futuro de un acuerdo amenazado por los ataques israelíes al sur del Líbano y la fragilidad de Ormuz.
Kuroush Tajalifar apura las últimas horas en la capital antes de regresar a Gilan, a orillas del Caspio. Estuvo el sábado y el domingo en Mosala y ahora camina por Azadi como no pudo hacer en 1989 para despedir a Ruhola Jomeini, fundador de la república islámica. «Era soldado y estaba destinado en otra parte del país, pero sí pude venir a conmemorar los 40 días de su muerte y fue una experiencia como esta. Somos más fuertes y queremos venganza, será pronto, no olvidamos lo que nos han hecho», explica Tajalifar.
Recuerdo de Jomeini
Las escenas en las calles de Teherán son muy diferentes a las que se vivieron en junio de 1989 en el entierro de Jomeini. Esta vez, las autoridades y el extraordinario despliegue de seguridad imponen el orden entre los más fanáticos seguidores del líder y no hay caos ni estampidas. Patrick E. Tyler, enviado especial de ‘The Washington Post’, describió hace 35 años las escenas de pérdida total de control en el adiós a Jomeini, que fue enterrado después de que un primer intento acabara con «un frenético rescate en helicóptero» de su cuerpo, arrebatado por una multitud que quería arrancar trozos del sudario como reliquias.
El reportero quedó impresionado con la «multitud aplastante» que superó las barreras de seguridad para tocar el cadáver, rasgar el sudario hasta dejar al descubierto las piernas de Jomeini y obligar a un rescate aéreo del cuerpo. La radio de Teherán llegó a anunciar que la ceremonia «no se celebrará porque la multitud es demasiado grande». Pasadas seis horas, el cuerpo volvió en un féretro de aluminio y fue llevado por la Guardia Revolucionaria hasta la tumba. Aun así, la multitud volvió a romper las barreras.
La crónica de Tyler destacaba que «mientras el funeral proyectaba una imagen de Irán fuera de control por la muerte de su líder, el poder parecía estabilizarse en torno a Alí Jamenei». Ahora es diferente. Las autoridades han esperado cuatro meses para organizar un funeral de estado de seis días y todo se ha preparado al detalle para proyectar una imagen de control, unidad y fuerza después de un año marcado por las sangrientas protestas de enero y los 40 días de la guerra lanzada por Benjamin Netanyahu y Donald Trump.
Concluidas las ceremonias en Teherán, las ciudades de santas de Qom, Nayaf y Karbala, estas dos en Irak, son las próximas paradas antes del entierro en Mashad el jueves. Una despedida simbólica por las ciudades santas chiíes en otro intento de mostrar unidad entre los seguidores de esta rama del islam.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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