El hospital de campaña español que rompe récords en Venezuela: «Estamos dando apoyo al sistema sanitario» – AlbertoNews

Los ojos del gallego Camilo Delgado, que lo han visto casi todo desde que llegara de Lugo en los años 70, hoy miran con orgullo. Estamos en el hospital de campaña levantado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) en el caraqueño Parque del Este, donde el martes se atendieron a 400 pacientes, traídos en autobuses de los refugios y también caraqueños del común que han escuchado la noticia de la instalación.
Camilo está sentado junto a la primera zona de cribaje, donde Petra, su mujer, espera su turno. Una vez atendida allí, pasará a las instalaciones hospitalarias, levantadas con toldos gigantes junto a la famosa Concha Acústica, que tantos conciertos ha albergado en esta parte de la capital.
Los dos se han desplazado desde la Candelaria, el céntrico barrio que emigrantes gallegos y vascos llenaron con sus sabores. «Mi mujer tiene la tensión muy alta por el pánico de la broma (terremoto) del otro día. Está fastidiado pagar tantos dólares en una clínica (privada) y en los hospitales (públicos) no hay insumos», explica el gallego, quien sólo ha ido una vez de regreso a España, «¡y obligado! ¡Yo amo a Venezuela!».
A unos pocos metros está el catalán de Terrassa Abel Martínez, director médico del hospital. «Hemos venido a echar una mano. Nos encontramos con muchas heridas producidas in situ, que se van curando. También afecciones respiratorias, de la piel, lesiones musculares de los voluntarios y los casos de salud mental en niños y adultos», explica Martínez. No se trata sólo de las consecuencias de la gran tragedia, también de la otra tragedia que fustiga a los venezolanos desde hace dos décadas: «Estamos dando apoyo al sistema sanitario, la gente viene de forma espontánea».
«Incluso nuestro fisioterapeuta no ha parado de atender las contracturas de los voluntarios que trabajaron en la zona de La Guaira«, añade Pilar Baselga, responsable de comunicación, que recibe una cascada de agradecimientos de los periodistas locales que acuden a realizar la cobertura informativa.
Desde que abriera de par en par sus puertas el pasado sábado, los 30 integrantes del equipo central (médicos, enfermeros, auxiliares), 10 bomberos madrileños del SUMA y dos cocineros de la ong CESAL trabajan a destajo durante 12 horas. Al tratarse de un hospital del tipo uno no hay hospitalizaciones, pero la condición es que sea autogestionado y automantenido, por eso existe una zona de vida donde descansan los miembros del equipo, con placas solares y agua potabilizada. Traumatología, un cirujano para las heridas más graves, ginecología, Rayos X, laboratorio y un gabinete psicológico y psiquiátrico, con muchos niños como víctimas.
«Los niños vienen con más temor, aparecen cogidos al pantalón de sus padres, o si no de la mano. Muy calladitos, retraídos. No quieren dormir solos, han vuelto a las camas de sus padres. Hay ataques de ansiedad, de pánico, insomnio. Son síntomas de trauma psicológico por la inminente sensación de pérdida de la vida. Todos los casos son muy parecidos», precisa el reconocido psiquiatra Ricardo Angora, directivo de Médicos del Mundo y presente en guerras y catástrofes.
Angora describe a EL MUNDO cómo se han transmitido entre distintas generaciones el miedo a estas catástrofes naturales, como el famoso deslave del 99 en la misma zona, que provocó un tsunami de barro y rocas gigantescas que bajó desde la montaña del Ávila. El pasado lunes llovió tanto que los niños temieron que la misma tragedia se fuera a repetir en sus refugios de Caracas.
El ritmo de trabajo ha aumentado cada día y así seguirá hasta que se produzca el relevo marcado para el lunes de la semana que viene. Entre las 209 visitas nuevas del lunes y las reconsultas, la asistencias se elevaron hasta 400, un récord que se volverá a batir este miércoles.
«Rescatar personas (de entre los escombros) es increíble, pero aquí tenemos un impacto mayor en la sociedad», se congratula el bombero de San Blas Ramón Chaparro, quien también forma parte de Bomberos Unidos. El bombero madrileño, junto a sus compañeros, trabaja a toda velocidad para expandir el hospital con nuevas instalaciones. El tema de debate durante el desayuno de hoy adelanta que pese a las urgencias el grupo de españoles ya conoce de primera mano el espíritu de estas gentes, algo que también transmitieron a este reportero los miembros de las brigadas de la Unidad Militar de Emergencias (UME) durante su despliegue en la zona cero de La Guaira.
«Lo hemos hablado entre nosotros, que venimos dispuestos a ayudar y nos encontramos con una gente que te da todo lo que tiene y más. Es chocante. Y no sólo agua, alimentos, también abrazos. Esta humanidad nos fascina», confiesa Chaparro, quien pese al poco tiempo que lleva en Caracas ya ha descubierto uno de los secretos de estas tierras: los abrazos venezolanos.
Fuente de TenemosNoticias.com: albertonews.com
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