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«Familia, es Luigi , lo encontré por el tatuaje»

📅 🕐 hace 2 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 8 min de lectura
«Familia, es Luigi , lo encontré por el tatuaje»
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La familia de «Luigi» cree que los allegados de los deportados fallecidos deben alzar su voz para exigir explicaciones y justicia

Jonathan Maldonado

«Apure, apure. Sí, Darwin también está aquí conmigo, dígale ahí al hermano. A Darwin ahorita lo van a dejar pasar, lo que pasa es que él está más atrasado que yo. Bueno, pues es el mismo número que me envió primero. Ese es el de mi mamá. Bueno, bueno está bien. Hablamos después que ya voy a pasar».

Esas fueron las últimas frases en audio que Luis Ángel Gaitán Silva, de 23 años, le envió a una de sus hermanas, la que aún vive en Estados Unidos, tras arribar en el vuelo 164 al Aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía, en el estado La Guaira, el 24 de junio, día del doblete sísmico que le arrebató la vida a él y a Darwin Eliezer Serrano, de 35 años. Los dos eran de Ureña, ciudad fronteriza del estado Táchira.

Aunque ambos eran de la frontera, la amistad entre ellos se consolidó en Chicago, Estados Unidos, “donde llegaron a compartir residencia por más de un año y mantenían la misma pasión: ¡El fútbol!”, relata su hermana al compartir algunas imágenes en las que posaban con sus uniformes deportivos.

En los tiempos libres y ante la ausencia de sus familiares, Luis Ángel solía departir con Darwin. Otras gráficas los muestran en una tarde soleada, disfrutando de la playa con otros amigos venezolanos. Se apoyaban en medio de la soledad y de la tristeza por estar lejos de su país y de los suyos.

«Luigi», como llamaban la mayoría de parientes y amigos a Gaitán Silva, fue interceptado por agentes migratorios el sábado 6 de junio, justo en el momento en el que regresaba de la lavandería con un grupo de amigos.

«Como él iba manejando, fue el último en bajarse del carro y, cuando vio, estaba rodeado por tres camionetas. Un funcionario le dijo: ‘Si corre, le disparamos’», prosigue una de las dos hermanas que aceptó la entrevista con Diario La Nación. La mayor reside en Ureña y la otra en California, en Estados Unidos.

«Su hijo y su mamá lo motivaron a emigrar»

Hace tres años, cuando Luis Ángel decidió emigrar a Norteamérica, su hijo tenía 2 años. Fue la razón principal por la que se aventuró por la intrincada selva del Darién. Quería ayudarlo económicamente y que tuviera cubiertas todas sus necesidades.

–También anhelaba arreglarle la casa a nuestra madre. Ese fue el otro motivo por el que se fue– destacaron las hermanas al especificar que el periplo lo hizo con un cuñado, con quien duró trabajando casi tres meses en México, antes de cruzar la frontera y tocar suelo estadounidense.

–Inmediatamente, se instaló en Chicago. Luego, se mudó a California, donde vivo yo. Duró viviendo solo tres meses conmigo y se regresó a Chicago en vista de que las cosas en esta zona son más costosas– detalló la pariente.

Al principio, recalcaron los familiares, estuvo laborando en una empresa de carga. De ahí salió y se dedicó a ser como una especie de Uber, pero de comida, oficio que desarrolló hasta el día que fue capturado por los funcionarios de Migración.

Agónica búsqueda

«Luigi» no solo pudo comunicarse con la hermana que vive en EE UU. cerca de la 1:00 p.m. de ese miércoles 24, también logró contactar a su hermana mayor, a quien le dijo que ya estaba en La Guaira y que, Dios mediante, el jueves al mediodía estaría en casa.

La llamada la hizo desde un teléfono que le prestó el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). «La llamada se cortó. Él estaba tratando de llamar a mi mamá, pero ella estaba en ese instante en Cúcuta y no podía contestar. Por eso me llamó a mí», remarcó.

Las primeras informaciones recibidas sobre los dos terremotos no encendieron las alarmas en la familia, pues no había muchos detalles de la devastación que causaron. Ya con el transcurrir de las horas y al ver que «Luigi» no llamaba, la angustia se apoderó del núcleo familiar.

La hermana mayor del joven decidió ir hasta el punto de control de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de Ureña, para preguntar si sabían algo de su pariente y del resto de deportados. Eran cerca de las 12:00 m. del jueves 25 de junio. Lo único que le dijeron era que esa información debía solicitarla en el Sebin, cuya oficina está en San Antonio del Táchira.

«Hablé con mi mamá y le dije que iría hasta San Antonio a averiguar. Al llegar a la sede del Sebin, el funcionario que me atendió me confirmó que el grupo había sido alojado en el hotel Santuario de La Llanada. Me pidió los datos para llamarme si llegaba a tener alguna información. Me advirtió, sin anestesia, que no había esperanza de nada. Nunca llamaron para confirmar algo».

Las imágenes que se difundieron en redes sociales sobre el hotel colapsado tras el doblete sísmico, hicieron que la zozobra e incertidumbre aumentasen. «Un sobrino que vive en Caracas se enfocó en buscarlo», especificó. También colaboró la esposa de Darwin Eliezer, quien pudo viajar hasta Caracas con un cuñado para dar con el paradero de su pareja.

«Familia, lo encontré por el tatuaje», fue la frase que escribió el sobrino en el grupo familiar. Eran las 4:54 p.m. del sábado 27 de junio. El cuerpo del joven se hallaba en uno de los sitios habilitados como morgue en La Guaira. Los ojos que se tatuó en su brazo derecho durante su estadía en EE UU, fueron vitales para identificar el cuerpo que portaba la franela blanca y sudadera gris con la que arribó a Venezuela en el vuelo 164.

Con el miedo de que el cuerpo lo fueran a sepultar en una fosa, desde Ureña la familia, arropada por el dolor, se movilizó y logró contratar a una funeraria para que se encargara de su traslado hasta la frontera, donde le dieron su último adiós.

Un tercer ureñense se salvó de milagro

Las hermanas comentaron a Diario La Nación que un tercer ureñense deportado se salvó de milagro, ya que no fue trasladado a ese hotel porque, aparentemente, no pidió la baja como militar al momento de emigrar.

Ellas presumen que fue detenido por desertor. Se trata de Varela Liscano. «Yo estudié con él en Ureña. Debe tener, aproximadamente, 30 años», calculó la joven migrante durante la entrevista concedida vía WhatsApp.

Las dos no están claras en torno a la cantidad de deportados que pudo salvarse del colapso provocado por el terremoto. “Algunos dicen que fueron 12 los sobrevivientes, de un grupo de más de 140 deportados”, soltó la hermana que reside en Ureña.

«Exigimos justicia»

La familia de Gaitán Silva coincide en que debe haber justicia tanto para los jóvenes ureñenses como para el resto de deportados fallecidos por los terremotos: “Debemos alzar la voz”.

Por un lado, creen que el Gobierno de Venezuela está errando al no enviar de inmediato a los ciudadanos deportados a sus estados de origen: “El procedimiento debe ser más rápido, no mandarlos a un hotel a que pasen la noche. De no haber recursos para enviarlos, uno como familia busca la manera de conseguirlos y hacerlos llegar”.

También lamentaron la falta de información oportuna por parte de las autoridades. En el caso de los funcionarios del Sebin de San Antonio, nunca llamaron al número telefónico que dejó la familia para que suministraran cualquier información.

Otro punto está relacionado con Estados Unidos. La familia no concibe cómo el proceso para deportarlos dura casa un mes por parte de Norteamérica. «Debería durar como máximo tres días», recalcó una de las hermanas al criticar el trato que les dan. «Los mantienen esposados, la comida es pésima y se gasta dinero en las llamadas».

En medio de tanto sufrimiento está la matriarca, la que continúa aportando la fuerza para que «sigamos adelante. Ella es una mujer de mucha fe y no nos permite desfallecer. Todos los días nos motiva para que sigamos adelante, en medio del dolor».

Luis Ángel era el menor de ocho hermanos. Su famila lo describe como un joven extrovertido y amante del fútbol, que dejó la costura en Ureña para buscar nuevas oportunidades. Su hijo, de 5 años, supo de su regreso y no veía la hora para el abrazo, que no se pudo concretar. “Ahora tenemos el compromiso de luchar por él”, concluyeron las hermanas en una extensa entrevista de 50 minutos.

Fuente de TenemosNoticias.com: lanacionweb.com

En la sección: Diario La Nación

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