Atención: El Estado declara al Bajo San Jorge y a La Mojana, en el Caribe colombiano, como Áreas Arqueológicas Protegidas
📅 🕐 hace un momento🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 7 min de lectura
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En un acto de justicia histórica con el legado prehispánico del país, el Gobierno Nacional oficializó en las últimas horas la declaratoria del Sistema Hidráulico del Bajo San Jorge y La Mojana como Área Arqueológica Protegida.
La firma, celebrada en el municipio de San Marcos (Sucre), otorga estatus de protección a 340.000 hectáreas, consolidándose como el área arqueológica protegida más extensa de Colombia.
Este complejo sistema, que abarca tierras de seis municipios de Sucre y tres de Córdoba, es un testimonio único en el continente de la capacidad de adaptación humana. Hace aproximadamente 3.000 años, las sociedades que habitaron estas llanuras inundables no lucharon contra el agua; por el contrario, la domesticaron. A través de una compleja red de canales, camellones, túmulos y plataformas, construyeron una infraestructura de ingeniería que permitió habitar y producir alimentos en armonía con las dinámicas fluviales.
Es un paso necesario para cuidar la sabiduría y la memoria que la región está llamada a preservar. No solo protegemos tierra, protegemos una forma de habitar el mundo
Yannai Kadamani Fonrodonaministra de las Culturas, las Artes y los Saberes,
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Una lección de sostenibilidad para el siglo XXI
EL TIEMPO llegó hasta La Mojana en 2021 para cubrir las emergencias por ruptura del dique Caregato. Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
La ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes, Yannai Kadamani Fonrodona, subrayó la trascendencia del acto: “Es un paso necesario para cuidar la sabiduría y la memoria que la región está llamada a preservar. No solo protegemos tierra, protegemos una forma de habitar el mundo”.
La relevancia de este sistema ha trascendido la arqueología para convertirse en un referente de resiliencia frente a la crisis climática. Tal como lo señaló el CONPES 4084 de 2022, el diseño ancestral de esta red hidráulica es visto hoy como una solución armónica ante los riesgos de inundación y variabilidad climática que tanto han afectado a la región.
«Queremos recordar que aquí vivieron sociedades prósperas en equilibrio con la naturaleza. Nuestro objetivo es que este reconocimiento fomente un modelo de vida sostenible», afirmó Alhena Caicedo Fernández, directora del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), quien enfatizó que la declaratoria no es una restricción al desarrollo, sino un escudo para el futuro.
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Un compromiso regional
EL TIEMPO llegó hasta La Mojana en 2021 para cubrir las emergencias por ruptura del dique Caregato. Foto:Archivo particular
La declaratoria, que se suma a otras 23 áreas protegidas en el país —como la zona de hallazgo de los restos del Galeón San José, en el mar Caribe, o el Qhapaq Ñan—, representa un trabajo articulado entre el nivel nacional y las gobernaciones de Sucre y Córdoba.
Queremos recordar que aquí vivieron sociedades prósperas en equilibrio con la naturaleza. Nuestro objetivo es que este reconocimiento fomente un modelo de vida sostenible
Alhena Caicedo FernándezDirectora del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH).
El impacto territorial, según el ICANH, es- además de la protección abarca 340.000 hectáreas- proteger una extensión total estimada de hasta 400.000, involucrando a nueve municipios en total.
Los gobiernos departamentales ven en esta medida una oportunidad para que el estudio del pasado oriente el ordenamiento territorial del presente. «Interpretar esos legados prehispánicos nos permitirá generar mejores condiciones de vida hoy», coincidieron los secretarios de cultura de Córdoba y Sucre.
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Más allá de la protección
EL TIEMPO llegó hasta Majagual y Guaranda, tras el desbordamiento del Río Cauca. Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
La declaratoria tiene como fin principal la salvaguardia, la investigación científica y la apropiación social del sitio. Las autoridades hicieron énfasis en que el sistema sigue vigente: los habitantes actuales de La Mojana continúan utilizando parte de estas obras prehispánicas para el manejo del agua, demostrando que la sabiduría de quienes habitaron estas tierras hace tres milenios sigue siendo la tecnología más eficiente para la supervivencia regional.
Con esta firma, el Estado colombiano no solo cumple con su deber constitucional de salvaguardar el patrimonio, sino que pone en valor una de las hazañas de ingeniería más impresionantes del hemisferio, invitando a la nación a redescubrir una historia que, lejos de ser un pasado remoto, es un manual de vida para el futuro.
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Boquete de Cara de Gato en La Mojana Sucreña. Foto:Archivo particular
La declaratoria del Sistema Hidráulico Prehispánico del Bajo San Jorge y La Mojana como Área Arqueológica Protegida constituye un hito para la gestión del territorio en los departamentos de Sucre y Córdoba.
Aunque la norma no tiene como fin restringir la producción ni la cotidianidad de sus habitantes, su influencia en los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) es fundamental y está alineada con los lineamientos de política pública nacional.
Aquí los puntos clave de cómo esta declaratoria articula el ordenamiento del territorio, basados en la información oficial:
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Ordenamiento Ambiental y Territorial
EL TIEMPO llegó hasta La Mojana en 2021 para cubrir las emergencias por ruptura del dique Caregato. Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
El reconocimiento oficial del sistema se fundamenta en el CONPES 4084 de 2022, que reconoce esta infraestructura ancestral como una «solución armónica con la naturaleza» frente a la variabilidad climática. En términos prácticos para los municipios de Sucre y Córdoba, esto significa:
Armonización de usos: Los POT municipales deberán incorporar esta declaratoria para asegurar que los nuevos desarrollos de infraestructura o proyectos productivos no comprometan la integridad de los canales, camellones, túmulos y plataformas prehispánicas.
Gestión del riesgo: Al ser una infraestructura diseñada históricamente para el manejo de inundaciones, el ordenamiento territorial debe integrar este legado como un activo estratégico para la mitigación de riesgos y la adaptación climática, en lugar de intentar imponer modelos ajenos a la dinámica del agua.
Protección de la memoria y la identidad
Comunidad en la Mojana sucreña pide a gritos el cierre del boquete de cara de gato. Foto:Archivo particular
El enfoque oficial es que los planes de desarrollo y ordenamiento no solo protejan las estructuras físicas, sino también la «memoria de una civilización que decidió vivir en armonía con el agua».
Valoración del patrimonio: Las administraciones locales deben priorizar en sus instrumentos de planeación la visibilización y el aprovechamiento responsable de estos sitios, entendiéndolos como infraestructura territorial profundamente relacionada con la ocupación histórica y la producción agrícola.
Enfoque de sostenibilidad: Tal como lo afirmó la dirección del ICANH, el objetivo de la declaratoria no es impedir la vida productiva, sino que el ordenamiento territorial sea «sostenible», recordando que el territorio permite la prosperidad cuando se respeta su dinámica natural.
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Articulación institucional
La Mojana bajo el agua tras desbordamiento del Río Cauca Foto:Archivo particular
La declaratoria se debe traducir en una hoja de ruta técnica que vincula a las gobernaciones y alcaldías con las autoridades nacionales (Ministerio de las Culturas y el ICANH).
Esto implica que cualquier modificación significativa en los usos del suelo dentro de las 340.000 hectáreas protegidas deberá contar con una interpretación que respete el legado prehispánico, facilitando el estudio y la comprensión de este sistema para «generar mejores condiciones de vida en el presente».
El impacto en los POT de la zona no es una limitante, sino una directriz que obliga a los municipios a planificar su desarrollo bajo un modelo donde el legado arqueológico se convierte en el eje estructurante para el ordenamiento ambiental, social y económico.