Vía Medellín-Bogotá recibe millonaria inversión tras fuertes críticas por su deterioro

El Instituto Nacional de Vías (Invías) anunció una nueva inversión superior a los $42.800 millones de pesos, actualmente en proceso de adjudicación, destinada a garantizar la continuidad de las obras de mantenimiento periódico en el estratégico corredor vial Santuario – Caño Alegre.
Este importante tramo hace parte de la vía Medellín-Bogotá, en jurisdicción de San Luis, el cual ha sido objeto de fuertes críticas en los últimos años.
Con estos recursos, la entidad busca optimizar las condiciones de movilidad, transitabilidad y seguridad vial en esta vital conexión del Oriente antioqueño, atendiendo de manera directa los requerimientos y compromisos concertados con las comunidades locales.
Obras vía Medellín – Bogotá Foto:Invías
De acuerdo con el último reporte oficial de la entidad, ya se han intervenido con éxito seis de los ocho puntos críticos que habían sido priorizados en las mesas de diálogo comunitario.
Entre los sectores que ya muestran una recuperación en su carpeta asfáltica se encuentran San Vicente (PR20+150), El Tesoro (PR21+250), Curva El Borojó (PR33+600) y dos tramos en el sector El 90 (PR36+600 y PR37+000).
Asimismo, se encuentra activamente en proceso de rehabilitación el sector Los Cedros (PR24+900). Para estas tareas, el Invías ha dispuesto de cerca de 904 metros cúbicos de mezcla asfáltica, lo que equivale a unos 2,04 kilómetros de intervención sectorizada sobre el pavimento deteriorado.
Obras vía Medellín – Bogotá Foto:Invías
La hoja de ruta para completar los compromisos continuará el próximo 14 de julio de 2026, fecha en la que se tiene programado el inicio de los trabajos de mantenimiento periódico en los dos sectores restantes: El Derrumbe (PR47+900) y El Santana (PR54+250).
En estos puntos pendientes se proyecta la instalación de otros 900 metros cúbicos de mezcla asfáltica, completando así la atención total de los ocho tramos críticos acordados con los habitantes de la zona.
¿Es suficiente?
Esta inyección de recursos por parte del Gobierno Nacional llega en un momento de máxima tensión y funciona como respuesta a una crisis de infraestructura que se ha vuelto un verdadero dolor de cabeza para los transportadores y usuarios habituales de la autopista Medellín-Bogotá.
Avanzan trabajos en la vía Medellín-Bogotá Foto:Invías
Especialmente en el tramo de 135 kilómetros entre El Santuario y Caño Alegre, las constantes denuncias por la caída de material, el alarmante incremento de siniestros viales, el mal estado general de la malla vial y la preocupante falta de servicios básicos de emergencia como ambulancias, grúas y carros taller, detonaron graves protestas.
La indignación escaló a tal punto que, por lo menos en dos ocasiones durante el año 2025, los transportadores de carga levantaron de forma pacífica las talanqueras de los peajes como medida de presión para exigir soluciones.
El panorama de abandono técnico fue ventilado recientemente en el Congreso de la República durante un duro debate de control político liderado por el senador Esteban Quintero. En dicha citación, respaldada también por la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI) de Antioquia, se destapó un alarmante desequilibrio financiero en la administración de este corredor, el cual pasó a manos del Invías en septiembre de 2018 tras finalizar la concesión privada con Devimed.
Vía Medellín-Bogotá cuando la tuvo Devimed a cargo Foto:Devimed
Expertos y líderes políticos coincidieron en que la actual crisis de mantenimiento recae directamente sobre el Gobierno Nacional, contrastando fuertemente con la época en que la vía estaba en manos de privados y no presentaba este nivel de deterioro.
Las cifras presentadas por el senador Quintero, obtenidas mediante un derecho de petición contestado por el propio Invías, revelan una enorme disparidad entre lo recaudado y lo invertido. En los últimos siete años (hasta noviembre de 2025), el corredor generó un recaudo neto de $527.000 millones de pesos, de un total bruto de $635.000 millones.
Sin embargo, la inversión real en rehabilitación y mantenimiento apenas alcanzó los $88.000 millones de pesos; es decir, un escaso 15% de los ingresos netos. Este descuido financiero explica por qué hoy en día únicamente 18 kilómetros de los 135 que componen el tramo (el 13%) se encuentran calificados en buen estado.
Estado de la vía Medellín-Bogotá Foto:DiariOriente
La controversia va más allá de las carreteras dañadas. La Oficina de Control Interno del Invías confirmó que la entidad no incluyó auditorías ni seguimientos operativos en sus planes anuales entre 2018 y 2025.
«El Invías no lo sabe hacer, no tiene los recursos y no tiene los aspectos técnicos para operar esta vía», concluyó el legislador, dejando en el aire la duda de si los nuevos $42.800 millones anunciados serán suficientes para revertir años de desatención institucional en una de las arterias viales más importantes del país.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eltiempo.com
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