Nick Cave se desgarra el alma en un antológico concierto para cerrar Mad Cool

Hubo un momento anoche en el concierto de Nick Cave que se recordará para la eternidad. Interpretaba Joy, una de las canciones de Wild God, su último disco, donde asume que solo puede transitar por este mundo conviviendo e incluso amando el dolor, ese que le produjo la insoportable muerte de sus dos hijos. De repente, la música paró. Y una súplica salió de su garganta: “Grité a mi alrededor: ¡Tengan piedad de mí, por favor, tengan piedad de mí!”. Se veían en las pantallas los ojos del cantante a punto de estallar en lágrimas. Después, un silencio casi absoluto en un recinto que acogía a miles de personas. Solo quebraba el ambiente la respiración del músico frente al micrófono. A alguien entre el público se le escapó un suspiro: “Madre mía”. Sí, madre mía.
Fuente de TenemosNoticias.com: elpais.com
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