Los jardines más inteligentes no necesitan enterrar el sistema de riego automatizado

Regar las plantas y el césped es uno de los momentos más relajantes del día, especialmente para los amigos de la fotosíntesis. Sin embargo, no siempre se dispone de tiempo y ganas para hidratar la vegetación. En esas circunstancias, los sistemas de riego automático cumplen desde hace décadas esa laboriosa tarea, aunque no alcanzan la flexibilidad e inteligencia que ahora propone Aiper. Su modelo IrriSense 2 se ha propuesto ejecutar el trabajo con la ayuda de un compendio de sensores, capaces de ponderar el consumo y hasta anticipar posibles chubascos para obrar en consecuencia. Una vez que el jardín inteligente ya cuenta con su ejército de cortacésped, limpiadores de piscina de fondo y de superficie y sistemas domotizados de iluminación, el mercado pedía a gritos una tecnología para facilitar la tarea del riesgo, igualmente con la ayuda de un smartphone.
Por lo pronto, el prodigio consiste en una pequeña columna diseñada para anclarse en el mismo sitio del jardín. De esa forma, el aspersor de rotor, controlador y válvula eléctrica pueden ajustar con precisión su servicio. Basta con conectar una manguera estándar al equipo, por lo que no se requiere levantar tuberías ni electroválvulas.
La aplicación de irriSense2 permite mapear la zona de hidratación con absoluta precisión
Aiper asegura que IrriSense 2 solo necesita 15 minutos para desempaquetarlo y ponerlo a funcionar con la ayuda de una aplicación móvil. Por dimensiones y alcance, la criatura de Aiper se dirige claramente a jardines pequeños y medianos, con coberturas en torno a los 400 metros cuadrados y un chorro que puede llegar hasta unos 12 metros, más que suficiente para la mayoría de las viviendas unifamiliares estándar. En fincas grandes o proyectos de paisajismo más ambiciosos, la solución pasa por incorporar un módulo complementario.
La magia de IrriSense 2 reside en su configuración previa, a través de un mapeo del jardín. Desde la app de Aiper, el usuario dibuja hasta diez áreas de riego y les asigna horarios y cantidades de agua diferentes. La marca distingue entre mapas de área (para césped), lineales (setos, parterres) y puntuales (árboles, plantas singulares), lo que permite adaptar el riego a la realidad física del espacio exterior. Ahora bien, puesto que no todas las zonas necesitan la misma hidratación, el riego a medida permite refrescar más o menos en función de su mayor o menor exposición al sol o a la sombra. Lo excelente del sistema es que riega «lo que está dibujado» en la app, lo que permite optimizar el consumo de agua. El porcentaje de ahorro respecto a otros sistemas tradicionales se sitúa en un 40% gracias a la zonificación precisa, la programación inteligente y la adaptación automática al tiempo. Sobre esto último, un sensor se encarga de parar el riego cuando detecta lluvia o viento, así como de modificar sus rutinas en función de la previsión meteorológica. El dispositivo igualmente regula la presión de agua para cumplir con las distancias y coberturas prometidas, de manera que el usuario no solo ve cuándo se ha regado y cuánto se ha gastado, sino que puede seguir el consumo por zonas, identificar derroches y afinar aún más la configuración.
Toda esta inteligencia se articula desde la aplicación móvil de Aiper. Allí se dibuja el mapa del jardín, se programan los horarios, se monitorizan las sesiones de riego y se reciben avisos cuando cambian las condiciones meteorológicas.
En el mercado español, el dispositivo se mueve en el entorno de los 500 euros y está disponible tanto en canales online como en retail físico, señal de que la marca no quiere que sea un gadget de nicho, sino un electrodoméstico más del jardín. El lanzamiento se ha acompañado de una campaña de ahorro de agua vinculada a proyectos de acceso a agua limpia, con referencias a varios miles de personas beneficiadas, según cifras internas. Más allá del componente de marketing, el mensaje encaja con un contexto de sequías y restricciones en el que regar el césped ya no es una decisión trivial.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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