La paternidad por un vientre de alquiler tumba al líder de los conservadores de Merz en el Bundestag | elperiodico.com

El líder de los conservadores en el Bundestag (Parlamento alemán), Jens Spahn, ha dimitido por haber recurrido a un vientre de alquiler en EEUU para convertirse en padre. La gestación subrogada está prohibida en Alemania y topa además con el rechazo explícito de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), integrantes del grupo conservador.
“Es la decisión correcta e ineludible. La credibilidad es un puntal en política”, afirmó a través de un comunicado el canciller y presidente de la CDU, Friedrich Merz, quien según medios alemanes apremió personalmente a Spahn a dejar su puesto.
El escándalo en torno a la paternidad de Spahn y marido, Daniel Funke, llevaba días acaparando titulares. El detonante fue la difusión en redes sociales de una foto del matrimonio junto a un cochecito de bebé para comunicar la «feliz noticia» del nacimiento de Georg. Estallaron de inmediato fuertes tensiones entre los conservadores, especialmente en delegaciones del este del país donde el próximo septiembre se celebran comicios regionales. Entre los medios de referencia se sucedieron columnas demoledoras denunciando la «doble moral» del político derechista, que en público refrenda la ilegalidad de los vientres de alquiler, pero recurre en lo privado a algo solo accesible para personas con altos niveles de ingresos.
El matrimonio formado por Spahn y Funke, el padre biológico, buscó un vientre de alquiler en Estados Unidos, donde nació Georg. La ley alemana prohíbe desde 1990 ese método, pero no hay consecuencias legales para quien lo practica en el extranjero.
«Soy consciente de que mi anhelo de ser padre no es compatible con el cargo político que ocupo», ha admitido Spahn, en su carta de dimisión. El político, de 46 años, ministro de Sanidad en la última legislatura de Angela Merkel y representante del ala más derechista de la CDU, se había pronunciado públicamente en contra de la gestación subrogada. El último congreso de la CDU, celebrado el pasado febrero, ratificó una resolución en contra de su legalización. Está considerado una forma de violencia contra la mujer y de explotación reproductiva.
Spahn ha admitido que la decisión de recurrir a ese método fue difícil para él, pero asegurado que Georg ha llevado la felicidad a su hogar. Spahn y Funke se casaron en 2017, año en que se aprobó el matrimonio igualitario en Alemania, con equiparación de derechos también en cuanto a la adopción.
Temor a las urnas
El escándalo había adoptado proporciones peligrosas para Merz. Desde las filas de la CDU se alzaron múltiples voces reclamando la dimisión de Spahn. Especialmente duras fueron las delegaciones de Sajonia-Anhalt y de Mecklenburgo-Antepomerania, donde en septiembre se celebran comicios muy cuesta arriba para el partido de Merz. Se pronostica la posición de primera fuerza para la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
Es el segundo revuelo del partido de Merz en pocos días. Una semana atrás, el alcalde de Berlín, el conservador Kai Wagner, renunció a luchar por la reelección, tras revelarse que mintió sobre su ausencia en las horas álgidas que rodearon un apagón que dejó a 100.000 berlineses sin luz. En Berlín se celebran asimismo elecciones regionales en septiembre.
Figura salpicada de escándalos
Spahn, quien tras la retirada de Merkel pugnó por convertirse en presidente de la CDU, acumula varias controversias tanto en lo privado como en lo político. En 2020 se cuestionó el origen de su patrimonio, a raíz de la compra de una lujosa villa por más de cuatro millones de euros. Luego fue investigado por sospechas de haberse lucrado con la compra de mascarillas contra la covid, mientras fue ministro de Sanidad. Asimismo ha sido objeto de controversia su estrecha amistad con el ex embajador de EEUU en Alemania, Richard Grenell, asesor de Donald Trump.
Ascendió a jefe del grupo parlamentario conservador tras la victoria electoral de Merz. Pero no ha tenido un desempeño brillante en la tarea de controlar a sus diputados. Merz precisó de dos votaciones para ser investido canciller por el Bundestag, pese a su teórica mayoría. Esta situación se ha repetido en otras votaciones, lo que minó su credibilidad como líder.
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