El Mcdonald’s de Caraballeda: un hospital con voluntarios que no quieren dejar La Guaira

En un mes de labores ininterrumpidas el centro de atención integral, que se instaló en la sede del restaurante de comida rápida, en Caraballeda, se convirtió en el epicentro de operaciones de ayuda para los afectados por terremotos.
Caracas. “Cada día hay problemas diferentes, pero también soluciones diferentes”. Esa expresión resume el trabajo de los voluntarios del centro de atención integral instalado en el McDonald’s de Caraballeda, en La Guaira.
A un mes de los terremotos del 24 de junio, en este espacio pasaron de tener aproximadamente 80 especialistas voluntarios a solo contar con 10 o 15 médicos de distintas áreas. Sin embargo, se niegan a irse y a dejar sola a La Guaira.
Allí funciona un centro veterinario y de adopción de mascotas, un consultorio médico y de atención de emergencias, un área para apoyo psicológico, una farmacia y una barra de despensa de agua y alimentos que otros donan.
Su ubicación estratégica y ser el único espacio con una planta grande que permite el funcionamiento óptimo del sitio lo convirtió, también, en un centro de conectividad para periodistas, voluntarios, rescatistas y especialistas que trabajan en el estado más afectado por el doblete sísmico.
La evolución de la ayuda
El doctor Fernando Jaimes es una prueba de la resistencia y de ganas de ayudar aún. Llegó desde Barquisimeto, estado Lara, al día siguiente de los movimientos telúricos y desde entonces está instalado en La Guaira.
Ha visto la evolución del “hospital de guerra de La Guaira”, conocido así por los mismos voluntarios, y considera que las necesidades mutaron, pero no han desaparecido.

“Al principio todo era muy traumatológico, muchas lesiones, muy drástico, muy acelerado, no se daba un buen control. Pero actualmente ya se ha organizado mucho más el trabajo, se ha hecho algo más estructurado. Desde la parte médica, hasta la parte veterinaria y la parte en general de voluntariado se ha estructurado muchísimo más”, explicó a Crónica Uno.
Fernando, que se especializa en medicina estética, está dedicado a atender cualquier requerimiento de salud en La Guaira y asegura que durante un mes prestaron apoyo a más de 1500 personas que acuden al McDonald’s.
La cifra no incluye a las personas atendidas en los desplazamientos de los especialistas a distintas comunidades ni la atención farmacológica que brindan.
Los médicos allí destacados intentan ofrecer atención directa en las comunidades, por lo que su prioridad se trasladó a encontrar transporte que pueda movilizarlos a prestar este servicio dentro del estado.
Un mes de sacrificio y amor
En el centro de atención integral instalado en este restaurante de comida rápida las ganas de ayudar se contagian.
Mientras unos se ocupan de que todo marche bien, otros limpian, unos funcionarios policiales resguardan la puerta, los vigilantes controlan las entradas y salidas, algún militar atiende en la barra a quienes llegan a pedir algo, algún rescatista organiza alimentos para animales y un vecino limpia las jaulas de perros y gatos.
Quien atraviesa la puerta del McDonald´s se une a la amabilidad, que ya es una regla, y a la motivación por ayudar que lo envuelve todo.
Pierina Bucarito, otra doctora voluntaria de “el hospitalito”, como también se le conoce, cree que la energía de la solidaridad que se mueve en el sitio responde a la voluntad de todos de “trabajar desde el corazón”.
“Se hace difícil cuando no tenemos la voluntad o cuando estamos obligados, pero ya cuando queremos estar acá tenemos un apego. Yo creo que todos los que estamos acá estamos haciendo la labor, así nos quedemos desnudos, queremos seguir acá, porque es el trabajo que estamos haciendo y todos lo estamos haciendo de corazón”.
La falta de luz, los olores a descomposición, la escasez de insumos y ropa médica son algunas de las carencias a las que se enfrentan quienes deciden estar en “el hospitalito”. Pero aún así no se retiran.
“Todo es difícil, desde el día cero hasta acá ha sido difícil, pero vuelvo y repito, como todo se está haciendo de corazón, buscamos la salida que sea más fácil”.
Pierina Bucarito
La vida es la prioridad de este centro de atención integral, por eso durante un mes no se han concentrado en ayudar solo a personas, también están a cargo de la atención de animales y han recibido perros, gatos, loros, otras especies de aves y hasta chivos, que llevan al centro en busca de ayuda.
Los animales también
Los médicos refieren que la atención supera las 3000 mascotas desde el 25 de junio y que, lejos de disminuir, ahora son un espacio en el cual los ciudadanos de La Guaira se apoyan para sanar a sus mascotas.

Sebastián Ure es uno de los veterinarios y destaca las historias de la gente que conoció en su trabajo de voluntario como el centro de su aprendizaje.
“Lo principal y más complejo es lidiar con cada una de las personas que está acá y cada historia que se encuentra en el trasfondo de su mascota. Personalmente, todo eso va vinculado. Los encuentros son súper emotivos cuando se reencuentran con sus dueños y personas que han perdido todo, casas, familiares, y bueno, están acá y tenemos que escucharlos”.
En el sitio pueden atender a más de 100 mascotas por día con afecciones de todo tipo. A diario llegan perros, gatos y hasta ovejos con familias, pero también algunos rescatados de los escombros que son atendidos con amor y puestos en adopción dentro del mismo espacio.
Sebastián, como todos los que siguen en “el hospitalito”, pide que no olviden este lugar en el que aún se reciben insumos para animalitos, comida y medicinas. También se requieren más veterinarios y médicos para continuar con la ayuda.
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Fuente de TenemosNoticias.com: cronica.uno
En la sección: Crónica Uno
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