Víctimas del Holocausto: cómo vivían los judíos antes y durante el nazismo y por qué el genocidio no puede negarse | National Geographic

Cuando la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin en 1944 y 1945, los nazis intentaron encubrir sus crímenes quemando documentos, desmantelando los campos de exterminio y obligando a los prisioneros que quedaban a realizar brutales marchas de la muerte para escapar del avance de los aliados.
No lo consiguieron: al liberar grandes extensiones de Europa, las tropas aliadas entraron en campos repletos de cadáveres y, en algunos casos, llenos de víctimas hambrientas y enfermas. Las pruebas recogidas en estos campos se convertirían en la base de los juicios de Nuremberg, el primer tribunal internacional de crímenes de guerra de la historia.
Tras la guerra, poco a poco se fue conociendo el número de víctimas del Holocausto. Solo uno de cada tres judíos europeos sobrevivió y, aunque las estimaciones varían, los historiadores creen que al menos seis millones de judíos fueron asesinados. Entre ellos, se estima que 1.3 millones fueron masacrados por los Einsatzgruppen; aproximadamente un millón fueron asesinados solo en Auschwitz-Birkenau.
Muchos supervivientes no tenían adónde ir. Polonia tenía la mayor población judía de Europa antes de la guerra. Al final de la guerra, quedaban 380 000. Pueblos y comunidades enteros fueron arrasados y las familias se dispersaron por toda Europa.
Etiquetados como “personas desplazadas”, los sobrevivientes intentaron reconstruir sus vidas. Muchos abandonaron Europa para siempre y emigraron a Israel, Estados Unidos u otros lugares.
A pesar de la enormidad de las pruebas, algunas personas difundieron información errónea sobre el Holocausto, mientras que otras negaron que hubiera ocurrido. La negación del Holocausto persiste, a pesar de que se considera una forma de antisemitismo y está prohibida en varios países.
¿Cómo contrarrestar el odio? “Educar sobre la historia del genocidio del pueblo judío y otros crímenes nazis ofrece una sólida defensa contra la negación y la distorsión”, concluyeron los autores de un informe de las Naciones Unidas de 2021 sobre la temática
Aunque el número de sobrevivientes del Holocausto ha disminuido, sus testimonios ofrecen pruebas cruciales de los horrores del Holocausto. Lugares como el Museo Memorial del Holocausto de Estados Unidos ayudan a preservar sus historias.
“Las voces de las víctimas (su incomprensión, su desesperación, su poderosa elocuencia o su torpeza impotente) pueden sacudir nuestra representación de los acontecimientos”, afirmó el historiador Saul Friedländer en una entrevista concedida en 2007 a la revista Dissent Magazine.
“Pueden detenernos en seco”, continúa el sobreviviente del Holocausto cuyos padres fueron asesinados en Auschwitz, “pueden devolvernos nuestra incredulidad inicial, antes de que el conocimiento se imponga y la ahogue”.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.nationalgeographicla.com
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