La lucha de Francia contra las ‘comisarías’ clandestinas chinas, los tentáculos del espionaje de Pekín

No es habitual que el Ministerio del Interior de Francia ofrezca detalles de sus operaciones y menos si se trata del departamento de Dirección General de la Seguridad Interior (DGSI), pero parece que con este caso, el Gobierno ha querido hacer una excepción o quizás lanzar un mensaje a sus enemigos. Por primera vez, la DGSI reconoció hace unas semanas la existencia de «comisarías ilegales chinas” en territorio francés. En otras palabras, los agentes de Pekín controlan, vigilan y manipulan a la comunidad china en Francia a través de estos «comisariados» para garantizar que no olviden sus orígenes ni se vuelvan contra el Partido Comunista Chino.
Desde hace tiempo, estas técnicas de espionaje han sido motivo de debate tanto en el Parlamento como en el Senado franceses, pero no había sido hasta ahora, con la confirmación de la DGSI, cuando se ha reconocido formalmente la existencia de «nueve comisarías clandestinas en Francia», obligando al Gobierno a mantener reuniones con altos funcionarios de la inteligencia china y varios de sus diplomáticos.
Detrás de estas estructuras perfectamente organizadas y repartidas por todo el país, se encuentran agentes encargados de controlar a la diáspora para asegurar su lealtad al Partido Comunista. Estos «comisariados», a veces compuestos por apenas cuatro o cinco miembros, a menudo simples representantes de la comunidad –desde comerciantes hasta presidentes de asociaciones locales-, son la encarnación de una auténtica política implementada por China contra el Frente Unido, partido de la oposición.
«Se trata de una estrategia gestionada directamente por un organismo especializado, el Departamento de Trabajo del Frente Unido del Partido Comunista, bajo el cual opera una pléyade de organizaciones y asociaciones», explica Simon Menet, investigador de la Fundación para la Investigación Estratégica (FRS).
Hasta ahora solo se tenía constancia de la manipulación que ejercían estas estructuras sobre la ciudadanía china en el país galo, pero tras varias denuncias, las autoridades han constatado que también se han producido intentos de secuestro dirigidos contra chinos sospechosos de oponerse al régimen, como es el caso del disidente Ling Huazhan.
En marzo de 2024, varios «agentes chinos» directamente vinculados a la embajada del país escoltaron hasta el aeropuerto parisino de Roissy a Ling, para que subiera a un Airbus A350 de China Southern Airlines con destino a Cantón. El disidente se negó a embarcar, tras darse cuenta de que se trataba de una trampa, y lo denunció a la policía francesa. Las autoridades chinas, por su lado, negaron a través de un comunicado las acusaciones y señalaron a Huazhan como «migrante clandestino con problemas psiquiátricos».
Una red de control ejercida por Pekín
Tras destaparse recientemente esta trama de espionaje y detener a varias personas, la red habría sido suspendida, e incluso las propias autoridades chinas habrían dado instrucciones para poner fin a este tipo de injerencia en Francia, según informes de la DGSI.
Aunque supuestamente las actividades de estas «comisarías» se hayan detenido, el Gobierno francés mantiene la vigilancia para evitar que se vuelva a reproducir este método, puesto que saben que el cierre de estos lugares no pondrá fin a la injerencia.
Según las investigaciones de las autoridades, estas «infraestructuras ilegales» son sólo el núcleo duro de una amplia estrategia de influencia y control ejercida por Pekín en todo el mundo, con ramificaciones identificadas, no solo en Francia, sino también en otros países. Varios informes de la ONG especializada en Asia Oriental, Safeguard Defenders, destaparon en 2022 la existencia de 102 comisarías de policía en 53 países. Sin embargo, Francia solo contaba con cuatro en ese momento, en comparación con las nueve que detectó el informe de la DGSI este año. Lo que sugiere que la lista internacional probablemente ha seguido creciendo en los últimos tres años.
El director francés de Inteligencia Exterior (DGSE), Bernard Emié, cree que el gigante asiático ha pasado del estatus de «potencia contenida» al de «potencia agresiva», con una «diplomacia desenfrenada», inspirada en los métodos de Rusia, que según los expertos se trataría de una «rusificación o sovietización de las operaciones de influencia china».
Ahora, el reconocimiento público del Gobierno de Francia sobre la existencia de estas prácticas marca un punto de inflexión en las relaciones entre ambos países, pero también sobre la injerencia extranjera, que hasta el momento se había llevado con absoluta discreción.
Años de rumores y discretas investigaciones
En mayo de 2024, una investigación de Envoyé Spécial (France 2) y Challenges reveló la presencia de estas comisarías en Francia, enfocadas particularmente en la «repatriación forzosa de disidentes chinos». No fue hasta este año, y tras la presión de la diputada de Renaissance Constance Le Grip, cuando la DGSI abandonó la discreción para reconocer estas prácticas y anunciar que se habían implementado diversas medidas para cerrar estas estructuras.
Aunque no ha sido la única vez que Francia se ha enfrentado a escándalos de espionaje. Rusia es otra de las principales amenazas para el país galo. Algo que reconoció el propio presidente Macron en abril de 2025, cuando confirmó la responsabilidad del GRU (Departamento Central de Inteligencia ruso) en varios ataques cibernéticos contra Francia, incluyendo el hackeo de su campaña en 2017 y la cadena TV5Monde en 2015. También la expulsión de seis agentes rusos encubiertos como diplomáticos en 2022.
Ante las constantes amenazas rusas, el país se ha visto obligado a endurecer las medidas de protección rechazando masivamente visados a ciudadanos rusos y la expulsión de decenas de agentes del Kremlin, pero también el Gobierno ha apostado por la inversión de más de 3.600 millones de euros para modernizar satélites militares o aumentar la presencia de cámaras de vigilancia contra espionaje en instalaciones francesas. Medidas que se intensificaron con la celebración de los Juegos Olímpicos de París, y que ayudaron a detener ese mismo julio a un supuesto agente del FSB presentado como chef, quien contaba con un plan para «desestabilizar los Juegos Olímpicos».
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elperiodico.com
En la sección: El Periódico – internacional
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