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Las debilidades del multilateralismo y las responsabilidades de los actores internacionales

📅 🕐 01 Jul 2025🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 5 min de lectura
Las debilidades del multilateralismo y las responsabilidades de los actores internacionales
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El sistema multilateral construido especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, está en crisis. Los organismos internacionales, universales y regionales, parecen haberse agotado frente a las numerosas situaciones -especialmente conflictos y actos de violencia- ante los cuales se muestran impotentes para resolverlas.

Los gobiernos, más los totalitarios, aquellos que violan los derechos humanos e irrespetan el derecho internacional, parecen gozar de una impunidad total ante la ineficiencia del sistema y la inefectividad de las decisiones de la comunidad internacional. La creación de Naciones Unidas es el resultado de un largo proceso político en el que la comunidad internacional asume, entre otros compromisos, el de mantener la paz y la seguridad internacionales, resolver las controversias por los medios pacíficos, proscribiendo el uso de la fuerza aunque con algunas excepciones. El compromiso de los Estados es principalmente enfrentar los retos del desarrollo, del crecimiento, del progreso y del respeto pleno de los derechos humanos, garantizando la dignidad de la persona. En el ámbito regional la situación no es distinta. El sistema se presenta igualmente disminuido.

El Consejo de Seguridad, uno de los órganos principales de las Naciones Unidas, cuya responsabilidad principal es mantener y asegurar la paz y la seguridad internacional, está secuestrado por sus propias normas de procedimiento. El derecho a veto que tienen las grandes potencias lo ha paralizado con las consecuencias nefastas que para la paz tiene ello. Su secretario general ha quedado convertido hoy en un funcionario meramente administrativo que organiza un enorme aparato burocrático con un presupuesto billonario, ineficaz en sus resultados.

Ante las crisis más graves que ha vivido la humanidad en las últimas décadas, la agresión rusa a Ucrania, la situación en el Medio Oriente, el conflicto Irán-Israel, al lado de las enormes crisis de derechos humanos que se viven en todas las regiones por la violencia política, el sistema multilateral se muestra ineficaz, lo que ha generado una enorme y justificada desconfianza, planteando a la vez la necesidad de reflexionar e introducir con urgencia los cambios que se requieren para adaptarlo a las nuevas realidades en las que ya no solo son importantes los gobiernos, sino la sociedad civil cada vez más organizada y estructurada y otros actores que influyen en las decisiones internacionales.

La sociedad civil ha tenido un papel importante, aunque desde luego limitado, en el desempeño del multilateralismo como sistema internacional. Sus esfuerzos son notables. Miles de organizaciones no gubernamentales, muchas veces marginadas y perseguidas por los regímenes totalitarios, se esmeran con sus limitaciones en participar en el sistema. Un esfuerzo encomiable, muchas veces ignorado y no siempre tan efectivo como tendría que ser.

En la región americana la situación no es menos grave que la que atraviesa el sistema multilateral universal. La Carta de la OEA y los instrumentos adoptados desde entonces, en especial la Carta Democrática Interamericana, son ignoradas no solo por los gobiernos que incumplen sus compromisos internacionales, especialmente los relacionados con la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho, sino por las mismas autoridades que las administran que parecen no comprender que sin democracia no es posible alcanzar el desarrollo, el progreso y el bienestar de los pueblos.

Si en los últimos años vimos una OEA decidida a promover el respeto de los derechos humanos y la democracia, con el uruguayo Luis Almagro al frente; hoy vemos una administración disminuida, bajo la dirección del surinamés Albert Ramdin, que no otorga la prioridad que exigen las circunstancias a los temas relacionados con la libertad, la democracia y los derechos humanos. Sus primeras declaraciones, que coinciden con las anteriores a su elección, han dejado de lado estos temas, dejando un mayor espacio a la aplicación rígida e inconveniente de principios que deben ser interpretados hoy de manera diferente, el de soberanía y el de no injerencia en los asuntos internos de los Estados, a los cuales recurren las dictaduras para evitar el escrutinio y el control que exigen los instrumentos internacionales para garantizar el respeto de tales normas.

Las recomendaciones y decisiones de los órganos de control de aplicaciones de las normas de derechos humanos, en concreto, el Consejo de Derechos Humanos a nivel universal y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana a nivel regional, son generalmente irrespetadas por los gobiernos, más por los forajidos, en medio de una impunidad sin precedentes que refleja una peligrosa complicidad que tiende a detener los avances que se habían logrado en materia de libertades.

No solamente la ONU y la OEA muestran debilidades y deficiencias, como también los demás órganos regionales del mundo; sino la misma Corte Penal Internacional creada para investigar, procesar y castigar a los responsables de crímenes internacionales como el genocidio, los de guerra, de lesa humanidad y de agresión, que no ha podido actuar ante el freno de los mismos Estados que impiden en su mayoría, cuando a sus gobiernos les conviene acomodarse a sus fechorías, cumplir las obligaciones establecidas en el Estatuto de Roma de 1998.

El derecho internacional se ha venido elaborando en los últimos siglos, más desde los grandes conflictos internacionales del siglo XX y aunque se han producido algunos cambios en los últimos tiempos, el surgimiento de conceptos, normas y principios que expresan la necesidad de construir una auténtica comunidad internacional unida por lazos de solidaridad, no son suficientes para que el sistema multilateral funcione, pues más allá de ese avance normativo, la efectividad del sistema depende fundamentalmente de la voluntad política de los gobiernos, que muchas veces vemos ausente, especialmente de las grandes potencias que tratan de imponerse dejando de lado las normas internacionales.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elnacional.com

En la sección: EL NACIONAL

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