Los independentistas arrebatan Gales al laborismo y repiten victoria en Escocia

Los partidos nacionalistas han sido, junto a los ultras de Reform UK, los grandes vencedores de las elecciones en Escocia y en Gales de este jueves. El Partido Nacional Escocés (SNP) ha revalidado la victoria por quinta vez consecutiva y podrá gobernar de nuevo en Escocia, aunque todo apunta a que se quedará a las puertas de la mayoría absoluta y necesitará el apoyo de los Verdes escoceses en el Parlamento de Holyrood. En Gales, los nacionalistas del Plaid Cymru se han erigido como la primera fuerza parlamentaria por primera vez en su historia y han puesto fin a casi tres décadas de dominio del Partido Laborista en la nación.
El recuento en Escocia ha dado como claro vencedor al SNP, a pesar de que a última hora de la tarde todavía faltaban una veintena de los 129 escaños del Parlamento por adjudicar. El desgaste tras casi dos décadas en el poder apenas ha pasado factura al partido, al que las predicciones dan hasta 64 diputados —tan solo uno por debajo de la mayoría absoluta—, la misma cifra obtenida en 2021. “Tras 19 años en el poder, el SNP va a consolidarse como el principal partido de la política escocesa y lo hará con una ventaja muy significativa”, ha asegurado el líder de la formación y ministro principal, John Swinney, pocas horas después del inicio del recuento.
Referéndum de independencia
Swinney ha destacado el elevado porcentaje de voto obtenido por su formación en un escenario político cada vez más fragmentado y ha insistido en su voluntad de convocar un nuevo referéndum de independencia en los próximos años. “He dejado claro que si el SNP consigue una mayoría en el Parlamento deberíamos convocar un referéndum, tal y como planteamos en 2011. Nadie debería dudar de que estamos comprometidos para seguir adelante con el argumento a favor de la independencia y para que Escocia decida su futuro”, ha asegurado.
La contundente victoria del SNP contrasta con los malos resultados de los dos grandes partidos unionistas. A la espera de los resultados definitivos, el Partido Conservador ha pasado de 31 a 10 diputados, mientras que el Partido Laborista —que llegó a colocarse cerca de los nacionalistas en las encuestas hace menos de dos años— ha obtenido 15 escaños, siete menos que en las últimas elecciones, aunque todo apunta a que seguirá liderando la oposición por delante de Reform UK, que ha logrado 12 representantes. Los Verdes escoceses, socios del SNP en anteriores legislaturas y también independentistas, van camino de reforzar su presencia en el Parlamento con 12 diputados.
Victoria histórica en Gales
El mayor cambio de escenario político se ha producido en Gales, donde el Plaid Cymru ha logrado una histórica victoria tras casi tres décadas de gobiernos liderados por el Partido Laborista. Los nacionalistas se han hecho con 43 de los 96 diputados del Parlamento (Senedd) y comandarán por primera vez el Gobierno con Reform UK como principal partido de la oposición, con 34 representantes. La falta de una mayoría clara, sin embargo, obligará a los nacionalistas a negociar con otras fuerzas para sacar adelante las propuestas de su programa, incluida una mayor autonomía.
Su líder, Rhun ap Iorwerth, ha evitado ir tan lejos como sus colegas escoceses y ha descartado reclamar la convocatoria de un referéndum de independencia a corto plazo. Pero el nuevo Gobierno sí tiene previsto presionar a Londres para lograr más competencias en materia fiscal, mejor financiación y un mayor control sobre la justicia y las fuerzas de seguridad. “Se acabó doblegarse a la voluntad de Westminster”, ha asegurado Iorwerth durante la campaña.
Los nacionalistas se han aprovechado de la debacle del Partido Laborista, que tan solo ha logrado 9 diputados en el Parlamento regional. La caída de la formación ha dejado sin escaño incluso a la ministra principal, Eluned Morgan, quien ha presentado su dimisión como líder de la formación en Gales poco después de conocer los resultados. Morgan ha reconocido su responsabilidad en la derrota y ha evitado atribuir la debacle al Gobierno de Keir Starmer, a pesar de que muchos electores han ejercido su voto pensando en clave nacional. La posibilidad de que el primer ministro tome el mismo camino y renuncie al cargo está lejos de convertirse en realidad.
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elperiodico.com
En la sección: El Periódico – internacional
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