Las relaciones estrechas e «ingenuas» de España con China impulsadas por Zapatero que incomodan en la UE | elmundo.es

En Europa existe una inequívoca preocupación por la relación de España con China. Desde la Comisión Europea se ha rebajado un poco el tono, y las críticas ya no son tan duras y abiertas como hace un año cuando, por ejemplo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pedía que no se aplicasen aranceles al coche eléctrico chino en plenas negociaciones entre Bruselas y Pekín. Pero incluso así, la inquietud es evidente, y si se pregunta a las capitales la preocupación se dispara.
Muy duras son las afirmaciones que a este periódico hacen fuentes diplomáticas alemanas. Afirman que en el principal país de la UE están «muy preocupados», que la posición de España respecto a China es muy «ingenua» y así lo afirman, añaden, «por experiencia propia».
Y, muy importante, sostienen que su malestar se debe a que la posición española «pone en riesgo a más Estados de la UE». Esto encaja con las advertencias que hace unos días hacía, por ejemplo, el ex jefe militar de la OTAN Rob Bauer, cuando apuntaba que España «soñaba» al creer que no hay una puerta de atrás en los contratos que Huawei tiene con la Guardia Civil. Que el país, añadía, conocía y utilizaba esos datos sensibles.
Países Bajos, por su parte, ha tenido enfrentamientos claros con el país asiático al nacionalizar Nexperia, compañía de microchips cuya matriz es la china Wingtech. Y Francia ha hecho lo propio con la plataforma Shein. De hecho, esta última compañía, así como Temu son el objetivo directo de la decisión de la Comisión de imponer un arancel de tres euros a los paquetes pequeños enviado por las plataformas online. Es decir, que la UE mantiene ese nivel más bajo apuntado, pero, al mismo tiempo, toma medidas que sin duda molestan en Pekín. Nada que ver con la cercanía de Madrid.
Desde tierras orientales, Li Shui, analista habitual de política internacional en los diarios controlados por el gobernante Partido Comunista, explica que la ubicación estratégica de España y su «filosofía diplomática cercana a China», convierten a nuestro país en un puente natural que conecta al gigante asiático con Europa. «España no solo es un firme defensor del multilateralismo y del libre comercio dentro de la UE, sino que también desempeña un papel activo en la promoción del desarrollo estable de las relaciones chino-europeas», señala.
En un artículo reciente publicado en uno de los portales digitales del Grupo Internacional de Publicación de China, uno de los grandes brazos editoriales del PCCh, Li subrayaba que hay pocos países en Occidente que en el último año hayan apostado tanto como España por estrechar las relaciones con Pekín. «La visita en noviembre del Rey Felipe VI culminó un ritmo inédito de la diplomacia española en China: el presidente del Pedro Sánchez estuvo en abril y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha venido un par de veces», recordaba.
«En China, quien ejerce realmente en las sombras de ministro de Exteriores de España no es Albares, sino José Luis Rodríguez Zapatero. Es una anomalía consentida por Moncloa. Todo el mundo aquí sabe que, en caso de cualquier choque diplomático o comercial, o que algún residente español en China tenga algún problema gordo, Zapatero es la vía más efectiva para solucionarlo», asegura una fuente diplomática española que conoce muy bien el país asiático.
La prensa china suele ser la primera en recoger las frecuentes apariciones de Zapatero en foros políticos conectados con el PCCh durante sus viajes al país. Así como las reuniones con altos funcionarios y gobernantes locales. En algunos de estos encuentros, que no figuran en ninguna agenda oficial, el ex presidente ha aparecido en las fotos acompañado por la embajadora en Pekín o por alguno de los cónsules españoles. En el equipo del ministro Albares, ante las reiteradas consultas de este periódico, hay total hermetismo sobre el cometido de los viajes de Zapatero.
El socialista figura como presidente del Europe-China Economic Cooperation and Development Council, una organización financiada por entidades estatales chinas que promueve los intercambios comerciales entre China y la UE. También es la cara visible de dos think tank prochinos en los que ejerce como presidente del consejo asesor, Gate Center y la Fundación Onuart, ambos ligados a empresarios chinos cercanos a Pekín.
A esto hay que añadir su pertenencia al «claustro de honor» de Cátedra China, otro think tank muy próximo al PCCh, que ha llevado de excursión al país asiático este año a grupos de diputados y alcaldes españoles, todos del PSOE o de sus socios de Gobierno. Los viajes del ex dirigente normalmente son sufragados por la Asociación de Amistad del Pueblo Chino con el Extranjero, uno de las principales agencias de influencia del Ministerio de Exteriores chino.
Diversas fuentes diplomáticas contactadas durante todo este año, tanto españolas como chinas, reiteran que las conexiones de Zapatero en China han sido claves para que el Gobierno español haya abierto las puertas en sectores críticos a las empresas chinas, desde la gestión de Huawei de las escuchas telefónicas judiciales a los sistemas de videovigilancia del gigante tecnológico Hikvision en las vallas de Ceuta y Melilla. Sin olvidar los escáneres de un fabricante chino en aeropuertos y puertos.
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