Ahmadineyad, pieza en la batalla por el relato sobre Irán

Dos reportajes independientes, uno publicado recientemente por The New York Times y el otro por Haaretz, han reavivado el debate sobre la postura de Israelrespecto al cambio de régimen en Irán.
Asimismo, han suscitado dudas sobre el papel del expresidente ultraconservador Mahmud Ahmadineyad -quien ocupó el cargo durante dos mandatos, de 2005 a 2013- en la política iraní.
Según los informes, funcionarios israelíes habrían estudiado la posibilidad de colocar a Ahmadinejad como una posible figura simbólica en un escenario posterior a la República Islámica, iniciativa que, al parecer, se intensificó durante la guerra e implicó contactos secretos en Hungría.
Las informaciones han llamado la atención, en parte, por sus detalles sensacionales. Afirman que Ahmadinejad fue trasladado a un refugio seguro después de que su complejo fuera alcanzado por un ataque aéreo israelí el 28 de febrero de 2026, y que David Barnea, exjefe del servicio de inteligencia israelí Mossad, supervisó personalmente parte de los esfuerzos de contacto, incluida una supuesta reunión en Budapest.
Haaretz también señaló que la operación iba mucho más allá de Ahmadinejad, ya que incluía planes de infiltración en el interior de Irán, contactos con grupos minoritarios y el debate de una estrategia de desestabilización más amplia.
El antiguo líder de Irán desmiente las informaciones
Los detalles no han sido verificados de forma independiente y siguen sin confirmarse. Según se ha informado, la oficina de Ahmadineyad ha rechazado las afirmaciones, calificándolas de «absurdas» y «completamente falsas».
No obstante, las informaciones tienen relevancia política. Babak Dorbeiki, analista político afincado en Londres y antiguo funcionario del Centro de Investigación Estratégica de Irán, comenta a DW que lo primero es distinguir entre tres cuestiones diferentes: la veracidad de la propia información, el lugar real que ocupa Ahmadinejad en la política iraní y la función política que tiene la publicación de una noticia de este tipo.
«No existe ninguna prueba pública e independiente que pueda confirmar o desmentir de forma concluyente los detalles de esta versión», afirma. «Por lo tanto, no puede aceptarse sin más ni descartarse simplemente porque haya sido desmentida».
Dorbeiki sostiene que Ahmadinejad sigue contando con cierta base social y una ambición política innegable, pero que esto no debe confundirse con el poder real.
En su opinión, el expresidente ha sido apartado de las instituciones fundamentales de la República Islámica desde aproximadamente 2010, entre ellas la Oficina del Líder Supremo, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), el Consejo de Guardianes y gran parte del bando conservador.
¿A quién beneficia esta narrativa?
Las repetidas inhabilitaciones de Ahmadinejad para presentarse a las últimas elecciones presidenciales, señaló Dorbeiki, demuestran que la estructura de poder oficial tiene poco interés en devolverlo al centro de la toma de decisiones.
Por eso, según la interpretación de Dorbeiki, las noticias no deben entenderse simplemente como un intento de promocionar a Ahmadinejad como futuro gobernante. «Incluso si asumimos que la información es correcta, como mucho demuestra que, en un momento dado, fue una de las opciones barajadas, no que esté a punto de volver al poder», comenta.
Para él, la pregunta más reveladora es quién se beneficia de dicha narrativa. Una posibilidad, señaló, es que algunos sectores del Estado iraní puedan utilizarla para reforzar la idea de que incluso un expresidente era vulnerable a la infiltración extranjera, lo que ayudaría a justificar medidas de seguridad más estrictas y un clima de sospecha más profundo.
Otra es que los detractores de Ahmadineyad podrían utilizarla para reforzar su argumento de que su legado político siempre resultó costoso para Irán.
Y para Israel, señala Dorbeiki, la publicación de una noticia de este tipo podría servir en sí misma a un propósito de inteligencia, al demostrar su alcance, su acceso y su capacidad para generar desconfianza y paranoia dentro de Irán, independientemente de que todos los detalles operativos sean correctos o no.
¿Forma parte de una guerra de información más amplia?
Vahid Heroabadi, un antiguo clérigo chií que reside en Europa y que ahora se muestra crítico con la República Islámica, declaró a DW que las potencias extranjeras que persiguen un cambio de régimen suelen buscar figuras con capacidad de movilización.
Sin embargo, no cree que Ahmadineyad encaje en ese papel en el Irán actual. «Quienes pueden desempeñar un papel en el presente o el futuro de Irán son personas vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC)», subraya. «Dado que Ahmadineyad ya no mantiene esa conexión ni cuenta con su apoyo, no puede actuar realmente como un actor político decisivo».
Heroabadi, quien afirma que en su día estuvo cercano al Gobierno de Ahmadineyad, sostiene que, incluso en un escenario de colapso, sería poco probable que los Gobiernos extranjeros confiaran en una figura populista tan conocida y polarizante.
En su opinión, Ahmadineyad no constituye un puente creíble ni hacia la opinión pública iraní ni hacia el tipo de transición respaldada por las fuerzas de seguridad que resultaría relevante en la práctica.
No obstante, las noticias de los medios de comunicación sobre el expresidente revelan algo acerca de la guerra de información más amplia que rodea actualmente a Irán, sobre los discursos que los servicios de inteligencia podrían querer proyectar y sobre cómo los actores externos imaginan escenarios posteriores a la República Islámica, aunque estos sigan estando lejos de la realidad política.
Muestran hasta qué punto la lucha por Irán se ha convertido en una lucha por los discursos y las percepciones. En esa batalla, incluso una historia inverosímil puede resultar útil si logra inquietar a un número suficiente de personas.
(gg/ms)
Fuente de TenemosNoticias.com: www.dw.com
En la sección: Deutsche Welle: DW.COM – Internacional
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