Volodimir Zelenski mueve su gobierno para aprovechar el «momento Melania» | elmundo.es

Lo que no consiguieron durante meses el británico Keir Starmer, el galo Emmanuel Macron o el alemán Friedrich Merz lo logró esta semana Melania Trump: conseguir que el presidente de EEUU entendiera que Vladimir Putin le está tomando el pelo en las supuestas negociaciones por la paz en Ucrania.
El propio Donald Trump ha revelado una conversación con su mujer en la que el presidente le aseguró que acababa de tener una llamada con Putin: «Me voy a casa. Le digo a la primera dama: ‘Sabes, hoy he hablado con Vladimir. Tuvimos una conversación maravillosa’. Ella dijo: ‘Vaya, qué raro, porque acaban de bombardear una residencia de ancianos en Ucrania‘», relató Trump el pasado martes.
Es posible que, tras meses de juegos y confusión, la Casa Blanca comience a caer en la cuenta de que Moscú no quiere negociar nada que no sea una victoria (no conseguida en el campo de batalla) y que su intención es seguir con la invasión iniciada el 24 de febrero de 2022.
Para aprovechar ese primer momentum favorable a Kiev desde el pasado febrero, y tras haber pasado por tragos amargos como la bronca en la Casa Blanca de Zelenski con Trump y su vicepresidente JD Vance, el presidente de Ucrania ha movido algunas fichas políticas para tratar de ganar influencia en la Administración estadounidense. Por eso envía como nuevo embajador en Washington a Rustem Umerov, actual ministro de Defensa y persona de la máxima confianza del presidente de Ucrania.
Zelenski, tras la nueva primera ministra, Yulia Svyrydenko.AFP
Sin que nadie pueda aún vislumbrar un final para la guerra, Zelenski presente acercarse a Estados Unidos con personas que ya han negociado con la Casa Blanca. Por eso ha elegido como nueva primera ministra a Yulia Svyrydenko, la persona que negoció el acuerdo de minerales y tierras raras con Washington recientemente. Svyrydenko será la primera mujer en el cargo desde 2010, cuando terminó el segundo mandato de Yulia Tymoshenko.
Dinámicas positivas
Por su parte, el ex primer ministro, Denís Shmihal, que ha acompañado a Zelenski durante todo el conflicto, ocupará ahora la cartera de Defensa que deja libre, precisamente, Rustem Umerov. «Ucrania necesita una dinámica más positiva en las relaciones con Estados Unidos y, al mismo tiempo, nuevos pasos en la gestión del sector de defensa de nuestro Estado», dijo Zelenski para explicar el cambio de cromos.
Sin embargo, el gobierno de Kiev está muy lejos de poder relajarse con la actitud de Trump. Todo lo que ha sucedido indica que está «furioso» con Vladimir Putin por haberle engañado, pero eso no significa que haya cambiado su postura hacia una visión más proucraniana. Esta semana Trump ha decidido liberar la venta de varios sistemas Patriot de defensa aérea a los aliados europeos de Kiev, para entregarlos directamente a Ucrania, y de desbloquear la entrega de municiones, ya pactada con Joe Biden y frenada sin contar con el presidente por su secretario de Defensa, Pete Hegseth. Pero no ha ordenado ningún nuevo paquete pagado por Washington que no estuviera ya aprobado hace meses por el Congreso de EEUU.
Los tiempos que Trump ha dado a Putin como ultimátum, antes de aplicar sanciones del 100% a aquellos países que comercien con gas o petróleo rusos, también resultan inquietantes para Kiev: en la última conversación entre ambos líderes, Axios reveló, citando fuentes de la Casa Blanca, que Putin aseguró al teléfono que «lo quería todo», refiriéndose a sus objetivos en Ucrania, y que iba a lanzar una ofensiva de verano de 60 días de duración. Diez días después de esa llamada, el presidente de EEUU le dio al autócrata ruso un plazo de 50 días para aceptar sus demandas de alto el fuego inmediato.
Acuerdo o coincidencia
En las fechas publicadas coincide el tiempo ofrecido por Trump con lo que Putin aseguró que necesita para su ofensiva, aunque es difícil saber si se trata de un acuerdo entre ambos o una coincidencia temporal. Lo cierto es que Serguei Lavrov, ministro de Exteriores ruso, se burló ayer de los plazos ofrecidos por Washington: «Ya hemos escuchado plazos de 24 horas, dos días, 100 días… Ya hemos pasado por todo eso. Queremos entender qué hay detrás de la declaración de Trump sobre los 50 días».
Lo cierto es que tampoco en este caso las tropas rusas están logrando avances significativos en el frente. Varias ofensivas, como la publicitada de Sumy o la de Kupiansk, en el norte, hace semanas que se frenaron. Ahora las tropas de la Z ponen sus recursos en el área de Mirnograd y Konstantinivka, en Donetsk, el frente que más preocupa a Ucrania en estos momentos.
Sobre la conversación que Donald Trump tuvo después con Zelenski, en la que supuestamente el presidente de EEUU preguntó al ucraniano si podía «atacar Moscú o San Petersburgo», el propio Trump dijo después que «Ucrania no debería atacar Moscú», sin llegar a desvelar si usó esas palabras con Zelenski o no.
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