Una ruptura puede durar semanas. O meses. A veces dura más que la relación misma. De esa experiencia -una que, según Antonia Jones, fue “la peor ‘tusa’ de su vida”- nació el nuevo álbum de la cantautora, que presentó el pasado 5 de febrero.
El disco, titulado ‘¿A dónde van los besos rotos?’, reúne 12 canciones organizadas como un recorrido por las siete etapas del duelo amoroso: negación, confusión, rabia, culpa, tristeza, aceptación y restablecimiento.
El proyecto, acompañado por un cortometraje grabado en el Teatro El Dorado ECCI, en Bogotá, transforma una experiencia íntima en una historia musical que avanza desde el final abrupto de una relación hasta la reconstrucción personal.
El álbum ‘¿A dónde van los besos rotos?’ se produjo viajando entre Miami y La Luna, en Medellín. Foto:Cortesía Queen Street Talent
Días después del lanzamiento, Jones llevó varias de esas canciones al escenario principal del Festival Centro, en La Media Torta, bajo la lluvia. Allí confirmó que lo que empezó como una experiencia privada ya no le pertenece del todo, sino al ‘club de los corazones rotos’.
Para quien nunca ha escuchado su música, ¿quién es Antonia Jones?
Me describiría como una cantautora muy vulnerable. Creo que eso me define perfectamente. Escribo música para gente triste y melancólica, y no siempre suena triste, pero sí son temas que de verdad nos duelen y que conmueven al ser humano. Esa es mi meta: escribir desde el corazón y desde el alma.
Siempre intento que lo que hago sea honesto. No es escribir por escribir, sino hablar de cosas que realmente se sienten. Para mí es muy importante que las canciones nazcan de algo real.
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Usted se llama a sí misma ‘la presidenta del Club de los Corazones Rotos’. ¿Qué significa ese concepto?
Siento que la ‘tusa’ es algo que, si no le ha pasado a alguien, le va a pasar. Es algo que nos pasa a todos. Entonces, para mí tenía todo el sentido del mundo hacer un álbum sobre el desamor y asumir ese lugar.
El Club de los Corazones Rotos es como ese espacio simbólico donde todos los que hemos vivido una ruptura podemos encontrarnos. No es solo quedarse en la tristeza, sino atravesar las etapas y eventualmente llegar al restablecimiento. Por eso digo que soy la presidenta: porque escribo sobre eso sin filtro.
Este es su segundo álbum. ¿Dónde siente que está hoy, artística y musicalmente, frente a su primera entrega?
El primer disco se llama ‘Antonia Jones’ y fue como muy mi vida hasta ese momento. Lo saqué en 2024 y era como decir: “Esta soy yo, así me encontré o así me sigo encontrando y esta es mi manera de ver el mundo”.
El segundo, aunque continúa por una línea sonora similar, que es el ‘pop’ y el estilo cantautor, es distinto porque es una historia contada a través de todo el álbum.Son las siete etapas del duelo en 12 canciones, pero es una sola historia, una sola ‘tusa’. Si uno lo oye de principio a fin, entiende perfectamente lo que pasó.
Usted ha dicho que es una ‘obra íntima’. ¿Qué tan personal es esta historia?
Cien por ciento. Diría que fue la peor ‘tusa’ de mi vida. Literalmente, casi me muero. De esas ‘tusas’ duras que uno ve un atardecer y llora. Se me arrugó el corazón por mucho tiempo.
Pero, escribiendo estas canciones, hice una catarsis increíble. Pude liberarme de un montón de sentimientos que me estaban aporreando y hundiendo. Ahora que las canciones están afuera y ya no son solo mías sino del mundo, se siente un fresquito en el pecho.
¿En qué momento entendió que esa ‘tusa’ podía convertirse en un álbum?
Entre el primer álbum y cuando empecé a escribir el segundo, lo más importante que me pasó a nivel emocional fue esa relación y terminarla. Además, la historia la viví en Bogotá, en otra ciudad (vivió entre Medellín y Miami), y eso tenía muchos aspectos importantes.
La primera canción que escribí fue ‘Besos rotos’. Cuando escribí la frase ‘¿a dónde van los besos rotos?’, se me abrió un mundo entero y fue muy claro lo que quería hacer. Me senté con Nico González, el productor, me fui a Miami dos semanas, le conté la historia y organizamos todo: empezamos en negación y terminamos en restablecimiento.
Para este álbum escribí exactamente 12 canciones. Ni una más ni una menos. Teníamos la historia tan clara que salió muy natural hacer el álbum sobre la ‘tusa’.
Juanes y Antonia Jones en la gira JUAN ES en 2024. Foto:Grupo Trébol Comunicaciones
De esas etapas ¿cuál fue la más difícil de escribir?
La tristeza, obviamente. Hay una canción que habla de ‘te quiero olvidar, pero se me olvida olvidarte’, y de cómo uno imaginaba toda una vida juntos y nada salió como se suponía. Esa fue definitivamente muy dura.
También la confusión. Hay una canción que habla de no sentirse suficiente para la otra persona, de estar en un periodo de prueba constante, de que el otro tenga expectativas en su cabeza que uno nunca cumple. Darse cuenta de eso es muy fuerte. Vivirlo fue duro, pero escribirlo fue terapia completa.
El álbum inicia con ‘Ley de hielo’ y termina con ‘Ctrl + Z’ ¿qué transformación ocurre entre esos dos puntos?
El orden es súper específico. Empieza en ‘Ley del hielo’, que es la etapa de negación y el momento exacto donde entendí que la relación se acabó. Después pasa por confusión, ira, tristeza, culpa, aceptación y termina en el restablecimiento con ‘Ctrl + Z’.
Pero también me gusta que se pueda oír en el orden que sea. No todo el mundo vive el duelo igual. Hay gente que empieza por la rabia, otros por la culpa. El álbum tiene distintos puntos de partida, pero siento que el final es el mismo para todos: uno eventualmente llega a ese restablecimiento.
¿Por qué contar también esta historia con un filme corto grabado en Bogotá?
Como el álbum es tan conceptual y todo encaja con todo, quería mostrar esa línea narrativa en un video para que la gente entendiera todo sin tener que oírme explicarlo.
Bogotá tenía que ser porque la historia real fue ahí. Yo no estaba viviendo en Bogotá, pero venía mucho y siempre veía a esta persona. Para mí, en mi universo, Bogotá es la ciudad de los besos rotos.
El corto empieza afuera del teatro, pasa por el camerino y termina en el escenario. Es una metáfora de lo que requiere un artista para llegar a hacer un gran espectáculo. Fueron siete etapas vividas durante el corto y fue un rodaje largo, intenso y muy emotivo.
Se presentó en el Festival Centro el 1 de febrero ¿qué se sintió estar en este escenario a cuatro días de estrenar el álbum?
Cuando me llamaron para el Festival Centro, sabía que iba a ser muy cercano al lanzamiento del álbum. Además, tengo una canción que se llama ‘Primero de febrero’ y toqué el primero de febrero. Todo se alineó.
Canté muchas canciones del álbum nuevo y también algunas del anterior. Fue mi primera presentación del año y cantar en La Media Torta, un escenario tan emblemático, fue un honor absoluto. Que la gente se quedara bajo la lluvia fue mágico.
¿Cómo cambió su idea del amor después de este proceso?
Estoy mucho más tranquila y segura. Siento que aprendí a no perderme en una relación. Antes era como si la relación fuera una sola estructura y si esa persona no estaba, yo me caía.
Ahora la relación que me imagino es distinta: cada persona está completa y decidimos construir juntos, pero sin dejar de ser quienes somos. Ese fue el mayor aprendizaje que me quedó.
Ahora sé, y espero que quienes escuchen el álbum también sepan que todo va a estar bien. Así se demore un día, un mes o un año, uno eventualmente llega a ese ‘Ctrl + Z’. Todas las ‘tusas’ terminan ahí. Siempre hay luz del otro lado.