Vivimos en un mundo que exige respuestas inmediatas y certezas constantes. Planeamos, organizamos y proyectamos, convencidos de que el control nos ofrece seguridad. Pero la vida, impredecible por naturaleza, pocas veces se ajusta a nuestros planes.
En esa búsqueda por dominar lo incierto, el miedo se vuelve un acompañante silencioso que limita decisiones y apaga la curiosidad. El experto español en mentalidad y liderazgo consciente Isra García propone mirar la incertidumbre desde otra perspectiva, no como una amenaza, sino como una maestra.
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En diálogo con ‘Casa Blu’, explicó que el verdadero entrenamiento mental consiste en aprender a vivir con lo desconocido y aceptar que “la vida no te da lo que quieres, te da lo que necesitas”. Para él, prepararse para todo, la alegría, la pérdida, la fortuna o la adversidad, es un acto de conciencia.
Entrenar la mente, el cuerpo y las emociones permite, dice, “vivir cada experiencia con grandeza de ánimo”. Esa grandeza, conocida por los antiguos estoicos como magnanimidad, consiste en mantener la apertura incluso en tiempos de crisis.
La incertidumbre, lejos de ser un enemigo, puede ser una maestra. Foto:iStock
Aceptar lo que no se puede controlar
Buena parte del sufrimiento humano proviene de intentar cambiar lo que no depende de nosotros. García sugiere un ejercicio visual sencillo: dibujar tres círculos.
En el primero, ubicar lo que está fuera de nuestro control; en el segundo, lo que depende parcialmente de nosotros; y en el tercero, lo que sí podemos manejar. “La mayoría de las preocupaciones pertenecen al primer círculo”, explica. “El reto está en soltarlo”. Desde la psicología, esa idea se respalda con décadas de evidencia.
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La American Psychological Association (APA), una de las organizaciones científicas más reconocidas en el mundo, señala que concentrarse en lo controlable reduce la ansiedad y fortalece la resiliencia. En tiempos de crisis o cambio, recomienda mantener rutinas, regular el consumo de noticias y enfocarse en acciones concretas, pues “nada reduce la ansiedad más rápido que la acción”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) coincide en que aceptar la impermanencia es un paso fundamental para el bienestar mental. Reconocer que no todo puede predecirse o planearse, y que la estabilidad depende más de la actitud que de las circunstancias, es parte del equilibrio emocional.
Aceptar la incertidumbre es un paso esencial hacia la calma interior. Foto:iStock
De la mente al papel y del miedo a la calma
Cuando los pensamientos se acumulan, García propone una técnica a la que llama ‘thought dumping’, o ‘vomitado de pensamientos’. Consiste en escribir sin filtros todo lo que pasa por la mente durante algunos minutos, como si se vaciara la memoria del cerebro. “Si no lo bajas al papel, se acumula y te estresa”, asegura.
Otras herramientas, validadas por psicólogos y terapeutas, incluyen la atención plena o ‘mindfulness’, la respiración consciente y los ejercicios de anclaje sensorial. Estas prácticas ayudan a reconectarse con el presente y a disminuir la ansiedad anticipatoria. Visualizar escenarios de éxito o imaginar la capacidad de superar una dificultad también fortalece la confianza.
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Actuar pese al miedo
El miedo, explican los expertos, rara vez desaparece; se transforma cuando se enfrenta. Isra García lo define como una ilusión: “La mente no sabe distinguir entre lo que imaginamos y lo que es real. Cuando lo miras de frente, casi nunca pasa nada”. La psicología moderna comparte esta visión.
Modelos como la terapia cognitivo-conductual han demostrado que desafiar los pensamientos catastróficos y exponerse gradualmente a aquello que produce temor es una de las formas más eficaces de reducirlo. No se trata de eliminar el miedo, sino de moverse con él.
A veces el paso más valiente es avanzar con miedo. Foto:iStock
Los especialistas insisten en que establecer metas pequeñas, hablar de las preocupaciones con personas de confianza y mantener hábitos saludables son pilares del autocontrol mental. Dormir bien, comer de forma equilibrada y ejercitarse no son simples rutinas: son anclas de estabilidad emocional.
La incertidumbre no se vence, se entrena. Aprender a convivir con ella implica elegir quedarse en lugar de huir, crecer en lugar de encogerse. “Nada dura para siempre”, recuerda Isra García. “Pero cada experiencia trae un regalo, aunque a veces no lo veamos”. En tiempos de cambio, cultivar una mente flexible no es solo una herramienta de supervivencia, sino una forma de libertad de sí mismo.