David Duchovny, el famoso agente Moulder habla de su nueva aventura en TV

“Me propuse por mucho tiempo estar alejado de cualquier proyecto relacionado o vinculado de alguna manera con Los expedientes secretos X (The X-Files), porque pensaba que había logrado realmente un buen trabajo y no había una razón para hacerlo de nuevo, pero ahora me encontré con un proyecto que podría estar ligado a la serie, pero lo que me llamó la atención es que se trataba de una propuesta donde no tenía que interpretar a un personaje y mi labor estaba enfocada en solo la presentación de casos a vedes insólitos o extraños”.
Así describe el actor y siempre recordado agente del FBI Fox Moulder en la serie de ciencia ficción que hablaba de alienígenas, abducciones y hechos desconcertantes, al referirse al programa Expedientes desclasificados con David Duchovny, la producción del canal History que se estrena el 19 de septiembre a las 9 p. m.
David Duchovny y Gilliam Anderson, en una escena de Los expedientes secretos X Foto:Disney+
“Lo que me gustó desde el principio es que se trataba de un giro, pasé de la ficción, el drama o la acción a un formato que está conectado más con el estilo documental, sobre casos que pasaron de estar clasificados a ser desclasificados y que están dándose a conocer al gran público, pero no son tratados como conspiraciones, sino que tienen elementos de una historia real.
Para él, estos expedientes tienen relevancia en un mundo en el que ya es posible pensar como algo cercano una realidad paralela, un realidad creada o manipulada por la tecnología o configurada a través de mentiras.
“Tenemos que reflexionar acerca de esas conversaciones que están planteadas con cero hechos o contexto”, reflexiona Duchovny, durante una charla con EL TIEMPO vía Zoom, que se frenó de manera inesperada en ese momento.
“Creo que te quedaste congelado, de seguro fue un acto conspirativo”, dijo bromeando un poco ante la situación. “ Siento que estamos pasando por un mal momento donde es más difícil comunicarnos unos con otros (dice sonriendo), cerrando una idea más profunda que la inoportuna pausa del Zoom. “Soy muy escéptico, de hecho, soy un pensador anticonspirativo y creo que un programa como este puede arrojar luz sobre el hecho de que no existe tal cosa como una conspiración global. Hay mentiras, hay cosas que se hacen en secreto, pero no hay ese tipo de entramaje”, recalca el actor, productor y estrella central de Expedientes desclasificados con David Duchovny.
El programa se centra en documentos desclasidicados. Foto:History
Él reconoce que, además del halo de objetividad que busca con esta aventura televisiva, había temas que le interesaban desde hacía mucho tiempo y que estuvieron ligados al secretismo, la maldad o lo inexplicable.
Un ejemplo de ello fue el Proyecto Manhattan en Estados Unidos, donde se utilizó plutonio en humanos sin su consentimiento, información que salió a la luz gracias a investigaciones periodísticas décadas después; y la investigación del científico soviético Ilya Ivanov, cuyos archivos recientemente desclasificados muestran su intento de crear híbridos humanos-primates con fines militares, que fue apoyado por el líder José Stalin.
Sumados a la historia de la Unidad 731 japonesa, exponen cómo científicos llevaron a cabo asesinatos y experimentos biológicos en prisioneros de guerra, información que quedó registrada en cartas y expedientes militares que permanecieron secretos hasta ser revelados por el Gobierno estadounidense.
Los episodios recrean famosos casos, más allá de conspiraciones. Foto:History
Así como programas de control mental como MK-Ultra y Stargate, donde la CIA exploró drogas psicoactivas y habilidades paranormales con fines de espionaje.
“Es simplemente fascinante ver cómo las drogas son utilizadas como armas y se politizan. Y se puede pasar de los años 60, cuando las drogas expandían la conciencia y la espiritualidad, a luego que ciertas personas en el Gobierno piensen cómo podrían utilizarlas como armas”.
Hay episodios que ponen en la pileta al poder político, la mafias o las sectas y hasta la ciencia. “Todo se mueve en un ámbito muy terrenal, particularmente centrado en intereses individuales o no tan gigantescos como se promueven desde algunas líneas ideológicas.
“Me gusta la escala humana de estas historias que podrían parecer enormes o moralmente incorrectas, pero todas son, en cierto modo, comprensibles”, finaliza.
Andrés Hoyos Vargas
EL TIEMPO Impreso
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