No es claro el motivo, y bien harían los especialistas en establecerlo, pero si algo caracteriza a los fanáticos del fútbol es su fijación con los escalafones. Eso sí, la mayoría de ellos terminan siendo elaborados arbitrariamente y viciados por profundos sesgos propios de la pasión de quien lo confecciona.
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Pero no es este el caso del libro Los 50 mejores equipos en la historia del fútbol profesional colombiano que acaba de lanzar con el sello Aguilar el periodista, pero sobre todo fanático del fútbol, Mauricio Silva Guzmán, quien se apoyó en un muy riguroso trabajo de investigación y compilación de estadísticas del también hincha Felipe Valderrama. Las formaciones que hacen parte del mismo no fueron elegidas por Silva, son resultado de una encuesta a los cincuenta periodistas deportivos más reconocidos y reconocidas del país.
El libro tiene el mérito de ir más allá de la estadística para aportar historias –luminosas y opacas– hasta hoy desconocidas que rodearon los oncenos más memorables de nuestro balompié, sobre todo aquellos que se armaron cortesía de la liquidez que disfrutó la mayoría de los equipos de la Dimayor en los ochenta y noventa y cuyo origen ilícito hoy es una verdad histórica y judicial. No son solo los datos, también los relatos, para usar un término contemporáneo. Y es que cada equipo memorable, el Millonarios de El Dorado, el Cali subcampeón de la Libertadores, el América de Ochoa, el Nacional de Maturana y los ‘puros criollos’, además de hazañas deportivas, títulos, goles y jugadas ha dejado en la memoria del hincha un “cuento”. Un gran mérito de esta obra es llevar de la conversación informal de los fanáticos, generalmente entre botellas, al papel estas historias que son patrimonio inmaterial de la nación futbolera.
Federico Arango, editor de opinión de este diario y también hincha y conocedor del fútbol local, conversó con el autor sobre un libro que será punto de partida de incontables debates futboleros.
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¿Por qué 50 equipos?
Porque es un número redondo. Más de 50 serían muchos, y menos de 50 serían pocos.
¿Cuándo empezó el proyecto de Los 50 mejores equipos y por qué decidió que el listado final saliera de una encuesta con la prensa?
Empezó en enero de 2023, apenas terminamos el libro El mejor equipo del mundo. En esa investigación encontramos historias increíbles de los equipos de la era de El Dorado. Entonces, le dije a Felipe Valderrama –el tremendo investigador con el que trabajo desde hace años–, que el nuevo libro era Los 50 mejores equipos en la historia del Fútbol Profesional Colombiano (FPC), que debería estructurarse así, tal cual salió, pero que nosotros no deberíamos definir el listado, sino que debería salir de una encuesta entre los 50 periodistas deportivos más influyentes del país.
Nacional de 1989, primer campeón colombiano de la Copa Libertadores. Foto:LIBRO ‘LOS 50 MEJORES EQUIPOS EN LA HISTORIA DEL FPC’.
¿Usted metió mano en la lista?
No. Me ceñí a los resultados que arrojó la encuesta. De hecho, estoy convencido de que el listado es justo. Escribí las 50 crónicas con total convicción.
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¿Se puede saber cuáles fueron los equipos más votados?
Claro, hubo 13 equipos con 50 votos, o sea, unánimes: Millos del 61 al 64; Cali del 65 al 70; Santa Fe del 71 al 75; Millonarios del 72 al 78; Cali del 77 al 79; América del 82 al 87; Cali del 85 al 87; Millonarios del 87 al 89; Nacional del 89 al 91; Junior del 93 al 95; Caldas del 2003 al 2004; Santa Fe del 2012 al 2016 y Nacional del 2012 al 2017. Luego, con 49 votos, quedaron los equipos que le acabo de nombrar, más Santa Fe del 48 al 52; Millos del 49 al 53; DIM del 54 al 57; Nacional del 76 al 81; Junior del 77 al 80; América del 90 al 93; Cali del 98 al 99; América del 2000 al 2003 y DIM del 2002 al 2004.
Junior de 1993, con la magia de Valderrama y los goles de Valenciano y Guerrero. Foto:LIBRO ‘LOS 50 MEJORES EQUIPOS EN LA HISTORIA DEL FPC’.
Parece que hubo un gran consenso, ¿cierto?
Tal cual. La tabulación dejó ver que 41 equipos recibieron 40 o más votos. Eso quiere decir que más del 80 por ciento de los equipos fueron inobjetables para los periodistas que votaron. Luego hubo un 20 por ciento de formaciones que pelearon por entrar y salir. Hubo equipos con muchos votos que se quedaron por fuera de la lista.
¿Cuáles?
Santa Fe del año 66, con 28 votos, se quedó por fuera. Luego, el DIM del 1993, el Chicó 2008 y el Cali 2015, también se quedaron por fuera con 26 votos.
¿A usted le hubiera gustado que hubiesen entrado otros equipos? ¿Cuáles?
Sí, me hubiese gustado que quedaran el Bucaramanga del 60, el Millos del 84 y 85 y el Junior del 91. Ninguno de esos equipos fue campeón de la Liga, pero marcaron para siempre a sus hinchadas y tuvieron estrellas de excepción.
Y para usted, ¿cuáles equipos podrían haber salido de la lista final?
Para mi gusto, creo que podrían no haber clasificado el deportivo Pasto de 2006 o el Millos de 2017. Pero está bien que estén. Méritos tienen de sobra.
De los equipos que usted vio es fácil escribir. ¿Cómo hizo con los que no vio?
Ser muy rigurosos con la investigación. El trabajo de pesquisa de Felipe fue impecable y arrojó la verdadera dimensión de las viejas y grandes formaciones de nuestro FPC.
América de Cali de Ochoa Uribe (1987), con Gareca, Falcioni, Willington, Battaglia, entre otros. Foto:LIBRO ‘LOS 50 MEJORES EQUIPOS EN LA HISTORIA DEL FPC’.
¿Qué lo motivó a incluir también el lado B –con sus mecenas narcos– de los equipos memorables de los años ochenta?
Nada diferente a que la historia quedaría incompleta y sería sencillamente una idiotez no contarlo. El narcotráfico en Nacional, Millonarios, América de los años 80 y 90 hizo posible una cantidad de títulos. América de Cali, para hablar del caso más elocuente, ganó 12 títulos cuando estuvo dirigido y administrado por los hermanos Rodríguez Orejuela, capos del cartel de Cali. Es imposible omitir eso en el relato. Fueron proyectos financiados por el narcotráfico. Sin más. Incluso, el libro trae chivas al respecto.
Cuéntenos una chiva, por ahora.
El técnico Julio Comesaña me contó la verdad de cómo llegó El ‘Pibe’ Valderrama al Junior. Fue gracias a que él, en reunión en Cali, le pidió a Miguel Rodríguez Orejuela que no tocara al 10 de la Selección, ya que sabía que lo querían para el América. El uruguayo le dijo que él lo quería para Junior y que, a cambio, le daba a Javier Ferreira. Y el capo aceptó.
Aquí hay un estilo narrativo claro: todas las crónicas de este libro cuentan cómo se armaron y cómo se desbarataron cada uno de los 50 equipos. ¿Fue su propósito?
No realmente. Esa idea fue de mi amigo Álvaro Andrés Cuéllar, el primer lector de estos textos. Él me hizo ver que era clave que, en todos los equipos, sin excepción, se dijera cómo se armaron y cómo se desbarataron esos grandes proyectos. Contar los logros y los títulos de cada formación se daba por sentado, pero entendí que era clave aplicar la fórmula del “nacimiento, brillo y muerte”.
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¿Algún equipo quedó en el listado más por sus resultados que por cómo jugaba?
La gran mayoría está por sus resultados. Creo que la prensa le dio mucha importancia a los títulos.
Y en esa línea, ¿cree que un equipo necesita, sí o sí, un título para quedar con el sello de “equipo de época”?
Muchos no necesitaron de un título para quedar en la historia. De hecho, en el libro quedaron formaciones extraordinarias que marcaron época: el Cali, el Boca Juniors y el Cúcuta del Dorado; el América de Pedernera del 60; el Kokoriko Tolima del 81 y 82 o el Cali del 85 al 87, con Redín y Valderrama. Inolvidables.
Millonarios de 1951, el ‘Ballet Azul’, con Cozzi, Di Stéfano, Rossi, Pedernera, entre otros. Foto:LIBRO ‘LOS 50 MEJORES EQUIPOS EN LA HISTORIA DEL FPC’.
¿Cree que su libro narra lo más brillante de la historia del FPC?
Creo que, en 470 páginas y algo más de 250 fotos, dejamos un buen testimonio de lo que ha sido nuestro fútbol, de los estilos de juego, de cuáles fueron las gestas de los equipos; de la dimensión de sus estrellas, de cómo se armaron y desbarataron; del anecdotario fuera y dentro de la cancha; de las rivalidades, de las hinchadas y de la evolución de nuestro torneo. Es precisamente por eso que este libro lo hicimos cronológicamente, porque era importante reseñar los cambios que cada época le aportó a nuestro FPC. Una Liga muy loca, además.
Usted siempre ha dicho que nuestro fútbol es una recocha. ¿Sigue viendo así al FPC?
Lo veo, incluso, con más asombro. Sí que ha sido una recocha, pero también ha alcanzado cosas impresionantes. Por un lado, el campeonato colombiano es uno de los torneos que más formatos ha tenido en la historia del fútbol: el mejor del ‘todos contra todos’; el ganador del Apertura vs el ganador del Finalización; triangulares; cuadrangulares; hexagonales; octagonales; que dos puntos de bonificación; que 1,75 puntos; que un punto; que medio punto; que 0,25 puntos. Y, por otro lado, muy a pesar de nosotros mismos, el FPC ha escrito capítulos magníficos, varios de ellos de altísimo nivel.
¿Identificó algo mal que se haya repetido siempre?
Sí. Siempre ha sucedido que el peor enemigo de los clubes colombianos en los torneos internacionales es el propio torneo colombiano. Los equipos no han podido cumplir en ambos frentes porque los directivos de todas las épocas han llenado el año de partidos. Y siempre, pero siempre, nuestros clubes han estado reventados.
Siempre ha sucedido que el peor enemigo de los clubes colombianos en los torneos internacionales es el propio torneo colombiano.
¿Cree que equipos inolvidables ya no se verán mucho más? ¿Están como en extinción?
Creo que es muy usual que, después de que cumplimos 40 años, refunfuñemos y digamos: “¡Los de antes sí eran cracks!”. Y creo que eso es exactamente lo que no nos permite dimensionar el presente.
¿A su juicio, y tómese su tiempo, cuáles son los 20 jugadores extranjeros más importantes que la rompieron en el FPC?
Seguro dejaré varios por fuera, pero, por importancia, grandeza y por lo que hicieron en nuestras canchas: Pedernera, Di Stéfano, Rossi, Pontoni, Rial, Charro Moreno, Corbatta, Dida, El Mago Loayza, Sekularac, Verón, Scotta, Cueto, Funes, Cabañas, Falcioni, Goycochea, El Calvo Pérez, Viera y Armani.
¿Y de los colombianos?
También dejaré un montón por fuera, pero me arriesgo a decir estos: Caimán Sánchez, Maravilla Gamboa, Willington, Cañón, Arboleda, Teto Díaz, Iguarán, El Pibe Valderrama, Freddy Rincón, Higuita, La Gambeta Estrada, El Tren Valencia, Miguel Calero, El Tino Asprilla, El Gordo Valenciano, Óscar Córdoba, Aristizábal, Teo Gutiérrez, Juanfer Quintero y Lucho Díaz.
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¿Cuál sería para usted el ‘top’ 5 de los más grandes equipos del FPC?
Se los digo cronológicamente: Millos del 49 al 53; América del 82 al 87; Nacional del 89 al 91; Once Caldas del 2003 al 2004 y Nacional del 2012 al 2017. Entre esos está el más grande.