‘Me costó separar mis instintos del personaje’

La más exitosa, la mejor pagada, la nueva Meryl Streep, la más talentosa de su generación… a Jennifer Lawrence le sobran adjetivaciones. Y todas son más que ciertas y fundamentadas. Con 35 años, tiene talento, carisma y belleza.
En su filmografía, hay de todos los géneros y para todos los públicos: conquistó a los más jóvenes como la heroína Katniss en Los juegos del hambre; demostró sus poderes de camuflaje como Mystique, en Los X-Men; fue una mujer del común con una idea poderosa en Joy: el nombre del éxito; una chica con trastorno bipolar en El lado bueno de las cosas; encarno a la adolorida Madre!, en la extraña y metafórica cinta de Darren Aronofsky, y fue una jovencita que vive en la montaña e intenta proteger a su familia, en Winter’s Bone.
Cuatro nominaciones al Óscar y una estatuilla ratifican el impacto que su carrera, que arrancó hace dos décadas, ha tenido en la industria y el público.
Jennifer Lawrence y Robert Pattinson. Foto:Kimberly French / MUBI
Muchos aseguran que su más reciente papel, como Grace en Mátate, amor (Die, my Love), puede ser su próximo triunfo en las premiaciones cinematográficas, luego de su rutilante paso por la selección oficial de Cannes 2025. Bajo la dirección de Lynne Ramsay (We Need to Talk About Kevin y You Were Never Really Here), e inspirada en la novela homónima de la argentina Ariana Harwicz, se acaba de estrenar en los cines del país y luego llegará a la plataforma de streaming MUBI.
En el filme, que coprotagoniza con Robert Pattinson, Lawrence interpreta a una mujer con depresión posparto, que acaba de mudarse de Nueva York, a la mitad de la nada, a una casa en el campo. A medida que avanza el tiempo, su trastorno se convierte en un impulso desenfrenado, algo parecido a la locura. EL TIEMPO estuvo en un encuentro virtual que la actriz sostuvo con varios medios latinoamericanos.
Grace se consume en una depresión y ansiedad posparto, y su familia no entiende cómo ayudarla. Foto:Kimberly French / MUBI
En una sociedad que idealiza el amor maternal como algo inmediato e incondicional, ¿cómo afrontó el reto de interpretar a una mujer que no siente esa conexión?
Creo que fue interesante, porque cuando leí el libro, estaba en la sexta semana después de haber dado a luz a mi primer hijo y, de hecho, yo misma estaba pasando por un posparto muy agradable. Sentí una conexión inmediata después del parto y me sentí como en una burbuja de amor. Creo que eso fue muy importante porque, como me sentía tan segura emocional y mentalmente, pude leerlo, ver más allá y meterme mentalmente en la historia; mientras que creo que me habría resultado muy difícil leerlo si yo misma estuviera luchando con esos problemas, habría querido evitar sentirme así. Me ayudó no haber sufrido depresión posparto, aunque acabé sufriéndola con mi segundo hijo: depresión y ansiedad, tengo experiencia con esos temas. Pero, además, cuando interpretas un personaje, se trata más bien de construir cuál es su experiencia y cómo está reaccionando ante ella. Consiste en acumular estos sentimientos, en reconocerlos o identificarse con ellos, y luego añadirlos a una paleta que da color al personaje y le da más dimensión.
Usted es muy selectiva con sus proyectos como actriz y productora. ¿Diría que hacer esta película le ha cambiado la forma como venía trabajando?
Estoy muy agradecida por la experiencia en estos 20 años, porque he hecho un montón de trabajo, independientemente de si tuve hijos o no, en mis treinta tengo la libertad de ser más selectiva con mis películas y puedo pensar más detenidamente en cómo quiero expresarme creativamente. Al grabar esta película, estaba emocionada por volver y por hacer algo que me entusiasmaba mucho, algo en lo que trabajaba con una cineasta con la que siempre había querido trabajar, y a otro que admiraba enormemente (habla de Martin Scorsese, que es el productor del filme). Y luego te recuerda lo agotador que es (…) Y tener hijos, obviamente, me ha hecho ser más selectiva con los proyectos que hago.
Jennifer Lawrence junto a Sissy Spacek. Foto:Kimberly French / MUBI
¿Cuéntenos cómo fue el proceso con la directora, tuvo libertad para aportar desde su propia experiencia?
Sí. Lynne también es madre y Rob (Pattinson) tenía un bebé recién nacido. Él y yo tenemos pareja. Así que podíamos aportar muchas cosas, experiencias. No son literales, claro. Es como tomar algo, darle la vuelta, manipularlo y añadirle dimensión. Lynne, especialmente como cineasta, hace un trabajo tan emocional, tan basado en los sentimientos, que gran parte de la preparación para que el filme resulte bien, se da antes del rodaje, en las conversaciones sobre los personajes. Así que, cuando llegas al set, ella va un poco más allá. Se mantiene al margen y observa, después de haber construido este mundo.
¿Cómo fue compartir con una leyenda de la actuación como Sissy Spacek? (interpreta a su suegra en la película) ¿Qué aprendió de ella?
Fue increíble. Cambió mucho la película. Cambió mucho ese personaje, porque la propia Sissy está llena de amor. Ella es abuela, es extremadamente maternal. En el libro, Grace y la suegra tienen una relación clásica; pero en la película y durante el rodaje, ella le aportó mucho corazón. Y podía ver lo que estaba pasando, podía ver lo que otras personas no veían en la tragedia de Grace. Además, fue un honor conocerla, por no hablar de trabajar con ella.
Su personaje representa un peligro para los demás y para sí misma. ¿Cómo fue interpretar a alguien tan impredecible?
Bueno, para ser sincera, fue divertido interpretar a alguien que no tiene filtro, que es ciega a las consecuencias, que es impulsiva y que es muy libre. La verdad, la pasé muy bien. Obviamente, fue difícil porque soy madre y esposa, y era la primera vez que interpretaba a una madre, yo misma siendo madre. Me costó separar mis propios instintos, en los que normalmente me baso cuando actúo, y separarlos del personaje de Grace, porque me resultaba difícil, tenía el instinto de pensar: “Yo no haría eso”, pero tenía que separar eso de lo que Grace pensaría sobre algo o de cómo ella reaccionaría ante algo.
SOFÍA GÓMEZ- REDACCIÓN CULTURA EL TIEMPO
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eltiempo.com
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