Miuras en estado puro

Como cada año, en el cierre de la Feria de Abril, los toros de Miura se empeñan en demostrar que son diferentes. De entrada, los delata su cara y su volumen; salen al ruedo extrañados ante el desconocido ambiente, embisten a los capotes sin perder de vista el cuerpo del torero, acuden a los caballos con violencia, no ofrecen confianza en banderillas, y en el tercio final pueden ser descastados, ásperos, broncos o nobles, pero nunca tontos. Todos obligan a mantener la tensión y no permiten confianzas.
Miura/Moral, Escribano, Román
Toros de Miura, -el segundo, devuelto por inválido y sustituido por otro del mismo hierro-, bien presentados, de gran volumen, blandos y juego variado en los caballos; de arisca movilidad primero y segundo; nobles, pero no tontos, tercero y cuarto; bravos en el caballo y deslucidos en el tercio final el quinto y el sexto.
Manuel Escribano: estocada muy trasera y baja (ovación); estocada (oreja).
Pepe Moral: pinchazo y bajonazo (silencio); pinchazo, estocada atravesada y dos descabellos (silencio).
Román: dos pinchazos y estocada perpendicular y baja (ovación); estocada (ovación).
Plaza de La Maestranza. 26 de abril. Decimosexto y último festejo de abono de la Feria de Abril. Lleno.
Fuente de TenemosNoticias.com: elpais.com
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