La disminución de la libido no siempre está vinculada al estrés, la rutina o el envejecimiento. Diversas enfermedades pueden afectar los mecanismos que regulan el deseo sexual, convirtiendo la pérdida de interés por la intimidad en una señal de alerta que requiere evaluación médica.
LEA TAMBIÉN
Diabetes tipo 2 y alteraciones en la respuesta sexual
La diabetes tipo 2 puede dañar los vasos sanguíneos y los nervios involucrados en la respuesta sexual. Además, la resistencia a la insulina altera la producción de testosterona tanto en hombres como en mujeres, lo que contribuye a una reducción del deseo sexual.
Según la Asociación Americana de Diabetes (ADA), hasta el 75 % de los hombres con diabetes desarrollará algún grado de disfunción eréctil.
En mujeres, también son frecuentes la sequedad vaginal y la disminución de la excitación. La fatiga y los problemas circulatorios agravan estos efectos.
La diabetes puede alterar la respuesta sexual. Foto:iStock
Hipotiroidismo y disminución del apetito sexual
El hipotiroidismo ralentiza múltiples funciones del organismo, incluida la sexualidad. Esta enfermedad reduce la producción de testosterona y modifica el equilibrio de neurotransmisores relacionados con el placer y la motivación.
La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (Seen) señala que la fatiga intensa, el aumento de peso y la sequedad de piel y mucosas son síntomas habituales que pueden acompañarse de una marcada disminución de la libido. El tratamiento hormonal suele mejorar estos síntomas en pocas semanas.
Enfermedades que afectan el deseo sexual. Foto:iStock
Depresión y pérdida del interés por la intimidad
La depresión clínica afecta los circuitos cerebrales relacionados con el placer y la motivación. Uno de sus síntomas más frecuentes es la anhedonia, es decir, la incapacidad para experimentar satisfacción o disfrute, lo que repercute directamente en la vida sexual.
El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) indica que hasta el 70 % de las personas con depresión mayor experimenta una reducción significativa de la libido. Algunos antidepresivos, especialmente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, también pueden generar efectos secundarios relacionados con la función sexual.
LEA TAMBIÉN
La depresión afecta el deseo sexual. Foto:istock
Hipertensión arterial y problemas de circulación
La hipertensión arterial provoca daños progresivos en los vasos sanguíneos, afectando el flujo necesario para la erección y la lubricación vaginal. Aunque suele ser una enfermedad silenciosa, sus consecuencias pueden manifestarse en la esfera sexual.
La Asociación Americana del Corazón (AHA) considera la disfunción sexual un posible indicador temprano de enfermedad cardiovascular. Además, algunos medicamentos utilizados para controlar la presión arterial pueden influir en la disminución del deseo sexual.
Hipertensión. Foto:Istock
Insuficiencia renal crónica y desequilibrios hormonales
La insuficiencia renal crónica genera alteraciones hormonales que afectan la sexualidad. Entre ellas se encuentran la disminución de testosterona, el aumento de prolactina y cambios en el ciclo menstrual.
La National Kidney Foundation explica que la anemia asociada a la enfermedad renal provoca fatiga persistente, mientras que la acumulación de toxinas puede afectar el sistema nervioso y reducir la sensibilidad genital.
Los especialistas recomiendan abordar estos síntomas como parte del tratamiento integral de la enfermedad.
LEA TAMBIÉN
La importancia de consultar al médico
Los expertos coinciden en que la pérdida persistente de la libido no debe considerarse únicamente un problema emocional o de pareja.
En algunos casos puede ser una señal temprana de enfermedades que requieren diagnóstico y tratamiento oportunos.
El Universal (México) / GDA.
Más noticias en EL TIEMPO
*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de El Universal (GDA), y contó con la revisión de la periodista y edición de la periodista.