Cuando se estrena casa es fácil dejarse llevar por recetas rápidas: todo blanco, muebles a juego y luz fría. Álvaro Toledo, divulgador de interiorismo que publica en su cuenta de Instagram @planc.home, cuestiona esas soluciones automáticas.
LEA TAMBIÉN
En su experiencia, explicada en redes y en entrevista, pintar todo de blanco no es la mejor estrategia para que una habitación parezca más grande. Según Toledo, aplicar color, cuidar la iluminación y elegir el tamaño adecuado de los objetos puede producir una sensación de mayor amplitud y de interés visual —sin necesidad de un gran presupuesto.
Los errores más comunes que se cometen en decoración del hogar. Foto:iStock
¿Qué dijo Álvaro Toledo y por qué importa?
Toledo, creador de contenido especializado en decoración, explica que usar tonos intensos o más oscuros en paredes puede añadir profundidad y “extendér” visualmente una estancia. Además, desmonta otros mitos frecuentes sobre pisos pequeños: no siempre conviene reducir el tamaño de las piezas ni limitar las texturas.
Para él, una alfombra amplia y un cuadro grande pueden ampliar la percepción del espacio; al contrario, los elementos pequeños y fragmentados restan unidad.
LEA TAMBIÉN
Sus recomendaciones parten de soluciones prácticas y accesibles: mezclar piezas de segunda mano (él afirma que alrededor del 70% de su casa proviene de Wallapop y mercadillos), multiplicar puntos de luz cálida y priorizar objetos con personalidad antes que conjuntos prefabricados.
El diseñador cuestiona esas soluciones automáticas. Foto:Instagram: planc.home
¿Qué dijo Álvaro Toledo y por qué importa?
Al momento de decorar un espacio, una de las primeras recomendaciones es no caer en la costumbre de pintar todo de blanco. Aunque este tono suele asociarse con amplitud, existen alternativas que pueden aportar igual sensación de espacio sin perder carácter. Colores como el marrón o el verde oscuro, aplicados en toda la habitación o incluso en recursos parciales como una media pared o un falso cabecero, pueden dar profundidad y personalidad sin reducir visiblemente la amplitud del lugar.
La iluminación también juega un papel fundamental. En lugar de optar por una luz general fría y demasiado potente, resulta más acogedor crear distintas capas de iluminación con lámparas pequeñas y luces cálidas. Este tipo de distribución no se limita a “alumbrar”, sino que verdaderamente “ilumina” los ambientes, generando una atmósfera envolvente y más interesante.
LEA TAMBIÉN
En cuanto a la elección de mobiliario, conviene apostar por piezas grandes en lugar de llenar el espacio con objetos pequeños. Una alfombra amplia, un cuadro de gran formato o un espejo grande tienen la capacidad de unificar la habitación y extenderla visualmente, evitando la fragmentación que generan los elementos diminutos.
Otro error frecuente es recurrir a conjuntos de muebles idénticos. Aunque son una solución rápida, suelen restarle personalidad al hogar. La mezcla de piezas de diferentes estilos, incluso de segunda mano, aporta vitalidad y construye una estética más duradera y auténtica.
Sus recomendaciones parten de soluciones prácticas y accesibles. Foto:iStock
No es necesario gastar en todos los elementos de la decoración: basta con invertir en algunas piezas clave que aporten calidad, presencia o sostenibilidad. Un sofá cómodo y bien hecho, una lámpara protagonista o un objeto especial pueden convertirse en el corazón del espacio, mientras que el resto se complementa con hallazgos más económicos.
Las texturas son igualmente importantes. Materiales como la madera, los tejidos y los objetos con diferentes acabados funcionan como un “ruido enriquecedor” que da calidez y evita la monotonía. En cambio, el desorden genera “ruido visual”. Una buena estrategia es organizar los objetos cotidianos en cajas o bandejas con diseño, lo que permite mantener el orden sin perder estilo.
LEA TAMBIÉN
Finalmente, la televisión no tiene por qué ocupar siempre el centro de la sala. Si no se utiliza con frecuencia, se puede reemplazar como punto focal por otros elementos: un mueble protagonista, una obra de arte de gran formato, una chimenea o incluso un proyector portátil. Lo importante es que el espacio responda al uso real que se le da, sin forzar ausencias pero tampoco sin imponer elementos innecesarios.