La victoria de Gary Woodland no es una más en el PGA Tour. Todos los jugadores se alegraron del triunfo en el Texas Children’s Houston Open de este golfista tan querido, no porque fuera el primero que lograba desde que se alzara con el US Open de 2019, sino porque era el primero desde que fue operado de un tumor cerebral en agosto de 2023. Además, hace unas semanas, Woodland reveló que durante el último año lo pasó muy mal por culpa de una secuela que le impide vivir con tranquilidad: padece trastorno de estrés postraumático (TEPT) y es habitual que durante algunos momentos de una ronda de golf se angustie, se sienta “hipervigilado” y se quede paralizado. Por suerte, ya se aplican protocolos para tranquilizarlo mientras compite.
Hace 30 meses de aquella operación y ayer Gary vencía tras cerrar el torneo con una ronda de 67 golpes (-3) para ganar por cinco de ventaja sobre Nicolai Hojgaard. Fue muy emotivo, con el público coreando su nombre pero guardando un silencio sepulcral para que pudiera patear bien en el green del 18. Cuando embocó, ‘Wood’ comenzó a llorar. “Aquí practicamos un deporte individual, pero hoy no estuve solo”, dijo el golfista con la voz temblorosa en cuanto le tocó hablar. “Espero que quienes estén pasando por dificultades me vean y no se rindan. Que sigan luchando”, agregó.
Woodland, quien en su día fue un gran jugador de baloncesto en la Universidad de Kansas, reconoció que hubo un momento el viernes pasado en el que pensó que todo iba a ir mal. «Si no fuera por la seguridad del Tour y mi seguridad, Zach, esta semana, no estaría aquí como ganador ahora mismo. Estaba hecho un desastre los últimos 10 hoyos de ese día. Empecé a anotar, Zach se acercó a mí, la seguridad del Tour era visible, así que los vi y me tranquilizaron. Empecé a anotar y luego en la caseta lloré desconsoladamente, me recuperé y pude volver a salir y ocuparme de todo después».
Empecé a anotar y luego en la caseta lloré desconsoladamente, me recuperé y pude volver a salir y ocuparme de todo después
Gary Woodland
Un tumor benigno
Recordemos que en abril de 2023, tras el Masters, Gary comenzó a sufrir extraños síntomas, desde temblores hasta miedos injustificados. “Me sentía muy atemorizado todos los días, sobre todo en torno a la muerte», contó. Afortunadamente, todo salió bien y resultó ser un tumor benigno. Le extrajeron la mayor parte del mismo, aunque no completo, pues en ese caso se habría quedado sin visión, y regresó a la competición en enero de 2024.
Antes del arranque de The Players, reveló que padece trastorno de estrés postraumático como consecuencia de todo lo que sufrió y explicó que no quería ocultarlo más. “Ya no puedo gastar energías ocultándolo. Todos en el circuito han sido increíbles conmigo. Me dicen: ‘qué bueno es verte superar esto, es genial verte al cien por cien’, y yo agradezco ese cariño y apoyo. Pero por dentro, siento que me estoy muriendo, y siento que estoy viviendo una mentira”, relató el golfistas de Kansas en una entrevista con Golf Channel.
En septiembre pasado, durante el Procore Championship, su visión se nubló antes de dar un golpe y se quedó bloqueado. Tras unos momentos de confusión, siguió jugando. “Hay días difíciles: llorar en la caseta de firmas de tarjetas, correr al coche solo para esconderlo. Ya no quiero vivir así”, confesó el texano. Tras aquello, el PGA Tour trabajó con Woodland para implementar protocolos que lo ayuden a sentirse más seguro en el campo.
Ayer, tras consumarse su victoria, su mensaje fue claro: “Me he dicho a mí mismo todo el tiempo que no iba a dejar que esto en mi cabeza ganara. Desde que me diagnosticaron esto en el cerebro, mi único objetivo era no dejar que ganara». No parece el final de su lucha, pero se ha demostrado a sí mismo algo importante.