Viaje sin regreso: cómo desapareció un exiliado bielorruso

Alrededor de las 18:00 horas del 21 de agosto de 2025, el exdiplomático y dirigente deportivo bielorruso Anatol Kotau abordó un yate privado en el noreste de Turquía. Les dijo a sus allegados que estaría de regreso en casa en unos días.
El yate tenía como destino oficial Rusia, uno de los dos países que habían emitido una orden de captura en su contra, aunque no está claro si Kotau conocía el destino previsto de la embarcación. Lo que sí se sabe es que, tres horas después de iniciar el viaje, dejó de responder mensajes.
Nunca regresó a casa.
A partir de información de fuentes, documentos, imágenes satelitales y bases de datos filtradas, DW y sus socios, el Centro Bielorruso de Investigación (BIC, por sus siglas en inglés) y el Proyecto de Reporte sobre el Crimen Organizado y la Corrupción (OCCRP, por sus siglas en inglés), determinaron que Kotau fue retirado del yate por la Guardia Costera rusa, una división del servicio de inteligencia interior ruso (FSB), que probablemente actuó en cooperación con Bielorrusia. La investigación, que se extendió durante meses, concluyó que Kotau pudo haber sido atraído hacia su destino por personas de su confianza.
Kotau era buscado por Bielorrusia
Kotau desarrolló buena parte de su carrera política temprana como diplomático en la embajada de Bielorrusia en la vecina Polonia. En 2015 fue nombrado secretario general del Comité Olímpico Bielorruso, donde trabajó bajo las órdenes del presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, el autócrata que más tiempo lleva en el poder en Europa. Kotau también fue subdirector del comité organizador de los Juegos Europeos de 2019 en Minsk, un proyecto emblemático para Lukashenko.
Renunció a su cargo cuando las fuerzas gubernamentales reprimieron las protestas que estallaron después de que Lukashenko se declarara vencedor de las elecciones presidenciales de 2020. Luego huyó a Polonia, donde obtuvo el estatus de refugiado y, desde Varsovia, comenzó a impulsar cambios políticos en Bielorrusia.
Kotau era un crítico abierto del régimen y muchos disidentes creían que estaba entre las personas detrás del canal de Telegram «Nick and Mike», que exponía secretos del gobierno. También desempeñó un papel clave en la Fundación Bielorrusa de Solidaridad Deportiva, un movimiento de atletas que presionó activamente para que Minsk perdiera el derecho a coorganizar el Campeonato Mundial de Hockey sobre Hielo de 2021, en parte porque Lukashenko podía aprovechar la atención internacional sobre su deporte favorito para rehabilitar su imagen tras la sangrienta represión de 2020.
«Era una persona que trabajó durante muchos años dentro del sistema estatal», afirmó Ales Mikhalevich, abogado bielorruso de derechos humanos y excandidato presidencial. «Personas como yo son simplemente enemigos para el régimen. En cambio, personas como él son consideradas traidoras. Y eso es mucho más grave».
En 2024, un tribunal bielorruso condenó a Kotau en ausencia a 12 años de prisión tras declararlo culpable de conspirar para tomar el poder por medios inconstitucionales y de promover actividades extremistas. Tanto Bielorrusia como Rusia emitieron órdenes de captura en su contra.
«Sin ninguna duda, era una persona que las autoridades bielorrusas querían recuperar, por medios legales o ilegales», afirmó Mikhalevich.
Los hábitos de viaje de Kotau
Sus amigos contaron que Kotau solía ser muy reservado respecto de sus planes de viaje. En abril de 2025 viajó a Dubái, donde mantuvo al menos dos reuniones. DW y sus socios no lograron identificar a todas las personas con las que se encontró durante esa visita.
Kotau tenía programado otro viaje a Dubái para julio de 2025, un mes antes de su desaparición, pero lo canceló tras sufrir una apendicitis, según relató su esposa.
«Por lo general, no decía de antemano adónde iba ni por qué», contó Ruslan Khazin, amigo de Kotau y también activista opositor. «Pero siempre sabíamos que, después de reunirse con alguien en alguno de esos viajes, surgiría alguna noticia interesante».
Antes de desaparecer en agosto, Kotau le dijo a su esposa que viajaba a Turquía por motivos de trabajo. Sin embargo, su jefe en una agencia de organización de eventos en Polonia creía que se trataba de un viaje por razones personales.
Varias personas dijeron a DW y sus socios que, poco antes de viajar a Turquía, Kotau había dado a entender a distintos interlocutores que las cosas estaban a punto de cambiar en Bielorrusia y que «pronto todos volveremos a casa».
«Simplemente no lo entendí», recordó Khazin. «Le dije: ‘¿Qué quieres decir?’. Pero él tenía esa forma tan suya de actuar: sonreía y respondía: ‘Ya lo sabrás más adelante’. Y eso era todo».
Un compatriota bielorruso
Tras aterrizar en Estambul el 21 de agosto, Kotau tomó un vuelo hacia la ciudad portuaria de Trebisonda, en el noreste de Turquía, donde lo esperaba el yate. La embarcación había partido previamente de Estambul con una pequeña tripulación, dos pasajeros rusos y Yuryy P., un árbitro e instructor de karate bielorruso con vínculos con el servicio secreto de Bielorrusia, que aún conserva sus siglas soviéticas: KGB.
Fotografías publicadas en redes sociales indican que Kotau podría haberse encontrado con Yuryy P. en el club deportivo Vozrozhdenie (Renacimiento), una organización que, según información proporcionada por el grupo de la sociedad civil bielorrusa Rabochy Ruch, estuvo vinculada al KGB durante los cuatro años que existió, entre 2017 y 2021.
Yuryy P. también trabajó para una empresa llamada Tres International, con sede cerca de Dubái y una oficina de representación en Minsk, según datos filtrados por Cyber Partisans, un colectivo de hackers opositores surgido tras las elecciones de 2020 en Bielorrusia. Otros documentos filtrados revelan que varias personas vinculadas a Tres International tenían conexiones con el KGB. Yuryy P. no respondió a las consultas realizadas por DW y sus socios.
Muchos empleados de la compañía también trabajan para BTS Global, una empresa dedicada a la consultoría empresarial y de gestión, según la Cámara de Comercio e Industria de Bielorrusia, pero que además comercializa armamento, de acuerdo con documentos militares facilitados por Rabochy Ruch. Tanto Tres International como BTS Global están registradas en la misma dirección, en la calle Smolenskaya de Minsk.
No está claro si Kotau y Yuryy P. llegaron a encontrarse en Trebisonda. Lo que sí se sabe es que, cuando el yate zarpó de la ciudad portuaria con Kotau a bordo, Yuryy P. ya no se encontraba en la embarcación.
Detalles sobre el yate al que subió Kotau
La última imagen conocida de Kotau, que entonces tenía 45 años, es una captura de una cámara de seguridad en el puerto de Trebisonda. Aparece sin afeitar y vestido con una camiseta oscura.
Poco después habría abordado el Shells, un yate privado de 30 metros de eslora, valuado en 2,8 millones de dólares (2,4 millones de euros), equipado con dos comedores, un bar y un jacuzzi en la cubierta superior.
Según la lista de pasajeros, a la que DW tuvo acceso, el yate tenía como destino Sochi, en la costa rusa del mar Negro, aunque no está claro si Kotau lo sabía. Es posible que le hubieran indicado otro destino o que creyera que la embarcación navegaría hacia aguas internacionales antes de regresar a Turquía.
Los movimientos del yate son difíciles de rastrear. No existe ningún registro de su ubicación en la base de datos de Marine Traffic durante agosto de 2025 ni tampoco en imágenes satelitales de la ruta que habría seguido. La última ubicación registrada de la embarcación data de varios meses antes, en marzo de 2025, cuando se encontraba en Estambul.
Los propietarios que figuraban oficialmente en agosto de 2025, la empresa MGA Yachting Ltd., sostienen que vendieron el yate a finales de 2024 y que no saben nada sobre la desaparición de Kotau. DW y sus socios confirmaron que la embarcación estaba a la venta a comienzos de 2025.
Para enero de 2026, el yate había sido rebautizado como YS Legacy y registrado a nombre de SSL Yachting Group Ltd. Dos meses después, en marzo de 2026, BTS Global adquirió la marca registrada con ese mismo nombre: YSLegacy.
Un empresario bielorruso identificado como Yuryy S. figura como director de dos empresas de BTS Global —una registrada en Bielorrusia y otra en el Reino Unido— y reside en los Emiratos Árabes Unidos, donde el yate apareció por última vez en la base de datos de Marine Traffic en marzo de 2026.
Yuryy S. conocía personalmente a Kotau. Existen fotografías de ambos en el club deportivo Vozrozhdenie en 2019, durante lo que parece haber sido un evento vinculado a los Juegos Europeos de Minsk 2019. Según documentos filtrados, Yuryy S. trabajó para el Centro Operativo Analítico del KGB y también para el Comité Olímpico Bielorruso durante el período en que Kotau se desempeñó como secretario general. Además, mantiene vínculos con la empresa Tres International, con sede en Dubái.
Ni Yuryy S., ni BTS Global, ni Tres International respondieron a las consultas realizadas por DW y sus socios.
Los misteriosos acompañantes de Kotau
Cuando Kotau abordó el Shells, estaba acompañado por una mujer llamada Qahira E., cuya nacionalidad figura como jordana en la lista de pasajeros. Qahira E. reside en Dubái y es originaria de Azerbaiyán. Según información obtenida por el BIC, ella y Kotau se conocían al menos desde 2023. Ambos habían intercambiado mensajes para coordinar encuentros y aparecen juntos en una fotografía de aspecto cercano, tomada aparentemente en un bar.
Qahira E. no respondió a las preguntas enviadas por DW y sus socios.
Los otros pasajeros eran dos ciudadanos rusos que habían ingresado a Turquía el 5 de agosto en el mismo vuelo procedente de Moscú, según datos de pasaportes filtrados, y que posteriormente viajaron en el yate desde Estambul.
De acuerdo con bases de datos filtradas, uno de ellos, Pyotr G., es exmilitar y actualmente trabaja como especialista en seguridad privada. DW y sus socios lograron obtener poca información sobre el otro hombre, Yuriy G., aunque sí pudieron confirmar que ambos viajaron juntos poco antes y poco después del trayecto en el yate.
Ninguno de los dos respondió a las consultas realizadas por DW y sus socios.
Según la lista de pasajeros, las únicas personas restantes a bordo eran los cuatro miembros de la tripulación, ninguno de los cuales hablaba ruso.
El yate fue interceptado frente a la Abjasia ocupada por Rusia
DW y sus socios han sabido, a partir de fuentes y de una carta obtenida de las autoridades portuarias de Sochi, que el yate nunca llegó a ese destino.
Fuentes familiarizadas con la operación dijeron a DW y sus socios que la embarcación se dirigió en realidad hacia Sujumi, la capital de Abjasia, una región separatista de Georgia. El gobierno georgiano —al igual que Estados Unidos, la Unión Europea y varios otros países— considera que la región está ocupada por Rusia, que mantiene allí una importante presencia militar.
Abjasia es una «conocida zona gris», afirmó el analista político georgiano Mamuka Komakhia. «Desde el punto de vista internacional, existe una falta de control sobre Abjasia».
«Abjasia es un lugar muy adecuado para llevar a cabo actividades ilegales porque está abierta al mar. No es necesario registrar nada. Si no quiere registrar algo, puede hacerlo», añadió.
Fue allí donde, alrededor de las 13:30 horas, en aguas en las que no aparecen señales de seguimiento marítimo, el yate fue interceptado por la Guardia Costera rusa, una división del FSB. Fuentes conocedoras de la operación aseguran que agentes abordaron la embarcación y realizaron una inspección, momento en el que Kotau fue retirado del yate.
Aunque no existen imágenes de la zona correspondientes al momento exacto en que la embarcación habría sido interceptada, sí hay imágenes del cercano puerto de Ochamchira, un centro de transporte de carbón donde Rusia mantiene una base del FSB desde 2009.
Según la Fundación Georgiana para Estudios Estratégicos e Internacionales, también conocida como Fundación Rondeli, el FSB ha desplegado hasta diez patrulleras de las clases Sobol y Mangust en el puerto de Ochamchira. Equipadas con ametralladoras y misiles tierra-aire, estas embarcaciones tienen la misión de proteger las fronteras marítimas de Rusia.
En imágenes satelitales puede observarse una embarcación que coincide en tamaño y forma con una de estas patrulleras de la Guardia Costera saliendo del puerto de Ochamchira y navegando hacia el oeste, en dirección a Sujumi, aproximadamente una hora antes del momento en que, según las fuentes, Kotau fue retirado del yate.
«Resulta bastante extraño que activistas de la oposición bielorrusa visiten Abjasia», señaló Komakhia. «Está muy claro que Abjasia mantiene una cooperación muy estrecha con las fuerzas de seguridad rusas. Definitivamente no es un lugar seguro para personas como ellos».
Ni el FSB ruso ni el KGB bielorruso respondieron a las solicitudes de comentarios.
Aproximadamente una hora después del momento en que, según las fuentes, Kotau fue retirado del yate el 22 de agosto, Pyotr G. y Yuriy G. también desembarcaron.
Aunque no está claro exactamente dónde ni cuándo abandonaron la embarcación, los datos de pasaportes filtrados indican que Pyotr G. cruzó el control fronterizo del puerto de Sujumi a las 14:42 horas y Yuriy G. lo hizo cuatro minutos después.
El yate regresó a Turquía con únicamente Qahira E. y la tripulación a bordo.
¿Actuaron Rusia y Bielorrusia de manera coordinada?
No sería la primera vez que Bielorrusia, cuyos recursos son limitados, recurriera a su principal aliado para asegurar el regreso de Kotau.
«Los servicios de inteligencia bielorrusos no están tan desarrollados ni son tan sofisticados», explicó Kamil Klysinski, investigador principal del Centro de Estudios Orientales de Polonia. «No cuentan con suficientes personas, dinero ni otros recursos para llevar a cabo operaciones de este tipo fuera de la región».
Los organismos de seguridad de Bielorrusia y Rusia cooperan estrechamente en el intercambio de inteligencia, el control fronterizo y las operaciones conjuntas, incluida la entrega de opositores políticos.
«En el caso de operaciones más complejas, como la de Kotau, por supuesto que se necesitó apoyo ruso, al menos del FSB», afirmó Klysinski.
Lo que han dicho las autoridades sobre la desaparición de Kotau
La familia y los amigos de Kotau llevan casi diez meses buscando respuestas.
Las autoridades turcas respondieron a DW únicamente que Kotau ingresó y salió del país el 21 de agosto de 2025, sin responder preguntas sobre una posible investigación. Por su parte, las autoridades polacas señalaron que no estaban investigando la desaparición.
«Si el delito se hubiera cometido en territorio polaco, la fiscalía polaca tendría jurisdicción» (sobre el caso), escribió un portavoz en un correo electrónico.
Mikhalevich discrepa de esa interpretación: «El delito vinculado con su desaparición comenzó en territorio polaco».
«El sistema estatal funciona como funciona», afirmó Mikhalevich. «Ningún fiscal ni funcionario público quiere trabajo adicional. Si existiera voluntad política, sería bastante sencillo abrir una causa penal por la desaparición de Anatol Kotau».
Por su parte, Khazin, amigo de Kotau, cree que este sigue con vida.
«Si hubieran querido eliminarlo, habría sido mucho más fácil hacerlo aquí, en Varsovia, y simular un accidente», sostuvo. «Las circunstancias de su desaparición y las personas que pudieron haber llevado a cabo esta operación indican que quienes lo capturaron lo necesitaban vivo y en buen estado».
Investigación adicional: Halil Taskin
Verificación de datos: Esther Felden
Asesoría jurídica: Florian Wagenknecht
(md/cp)
Fuente de TenemosNoticias.com: www.dw.com
En la sección: Deutsche Welle: DW.COM – Futbol alemán
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