Egipto acaba con Australia en los penaltis y espera a Argentina en octavos | elmundo.es

Anthony Popovic, el seleccionador australiano, jugó fuerte en el minuto 118, dando paso bajo palos a Matthew Ryan en lugar de Patrick Beach, el salvador ante Egipto en los últimos compases del tiempo reglamentario. Sin embargo, el portero del Levante no adivinó ni un solo lanzamiento de los Faraones en una tanda de penaltis decidida por los errores de Harry Souttar y Lucas Herrington. [Narración y estadísticas (1-1, 2-4)]
El cuarto disparo de Hossam Abdelmaguib, dejando otra vez en mal lugar a Ryan, decantó el pase de Egipto a octavos, donde ya espera a Argentina o Cabo Verde. Mo Salah había transformado, en semifallo, un panenka en el tercer turno, pero a quién pueden importan estos detalles en las riberas del Nilo el día que su selección superó por primera vez una eliminatoria mundialista.
El 0-1 no fue simplemente el remate de cabeza de Emam Ashour al centro lateral de Karim Hafeza, sino el punto final a una espera que duraba casi un siglo. Desde la Copa del Mundo de 1934, con aquella derrota ante Hungría en el Stadio Ascarelli de Nápoles (4-2), los hinchas egipcios no gritaban gol en una eliminatoria.
El mal fario de Hany
Tampoco anda Australia muy ducha en los cruces de la Copa del Mundo, porque en sus dos únicas apariciones (2006 y 2022), cayó a las primeras de cambio ante Italia y Argentina, que acabarían proclamándose campeonas. Así que no fue de extrañar la pobre reacción de los Socceroos, cuyo bagaje ofensivo del primer tiempo se redujo a un zurdazo de Christian Volpato en el minuto 5 que lamió el travesaño. Ni siquiera en sus tres saques de esquina pusieron en apuros a los centrales egipcios, que no se distinguen precisamente por su contundencia.
Nada más regresar del vestuario, Omar Marmoush desaprovechó una magnífica oportunidad para doblar la ventaja. A falta de otras exquisiteces, el único modo en que los oceánicos podían igualar las fuerzas era con los balones aéreos. En la primera acción, que dejo medio inconsciente a Mohamed Hany, pudo empatar Connor Metcalfe. El mal fario del lateral del Al-Ahly quedó de manifiesto siete minutos después, cuando desvió una falta lateral botada por Aiden O’Neill. El segundo gol en propia puerta para Hany, que ya marcó donde no debía durante el debut frente a Bélgica.
Herrington y Fathy pelean un balón aéreo, el viernes en Dallas.
Australia, mal que bien, imponía su fútbol primitivo, en el que Souttar juega un papel primordial. Mientras Néstor Irankunda abandonaba el césped, sin destapar ni una sola de sus virtudes, el capitán se llevaba por delante cuanto encontraba a su paso. Salah, mientras tanto, pasaba desapercibido. Hasta que en el añadido, la leyenda del Liverpool dejó constancia de su zurda. Con una rosca todo música hacia la cabeza de Ramy Rabia, que tapó Beach con la estirada de la noche. Dos minutos después, Salah habilitó a Haissem Hassan, cuyo remate a la red fue obstaculizado in extremis por el inevitable Souttar.
La cuarta prórroga en esta ronda de dieciseisavos no iba a dejar escenas para el recuerdo. Con un tempo tan cansino y la comprensible disminución de los riesgos, apenas hubo que registrar una acrobática dejada de Marmoush que Salah no supo rematar entre palos. Ni siquiera ese ramalazo de calidad iba a salvar de la quema al delantero del Manchester City, obligado a ceder su sitio en el minuto 106 víctima de una fatiga extrema.
Quien no se iba a dejar vencer por el desaliento era Souttar, autor de un par de apariciones en momentos culminantes. Fuese con el flequillo, para desviar un disparo de Ashour o deslizándose a ras de hierba, frustrando el remate de Salah. Los esfuerzos del capitán por decidir en el área rival se toparon con la incompetencia de Awer Mabil, que estrelló contra la barrera la única opción australiana a balón parado.
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