El inesperado y amargo momento de Messi: en su casa, en silencio y en medio de una tormenta mundial | elmundo.es

Lionel Messi, prácticamente mudo desde que España derrotó a Argentina en la final del Mundial, es hoy un ramillete de preguntas e incógnitas. ¿Ha disputado su última Copa del Mundo? ¿Volverá a jugar en la selección argentina? ¿Hasta cuándo piensa extender su carrera? ¿Dirá alguna vez qué sucedió antes de la final con España, si es que sucedió algo?
En medio del frío invierno argentino, el silencio de Messi intriga y confunde a sus compatriotas, porque el espacio que deja libre el capitán de la selección es ocupado por las teorías conspirativas, que cinco días después de la derrota a las puertas de Nueva York siguen vivas y con fuerza.
Los argentinos escriben «Messi» buscando información acerca del gran ídolo del país, y como no hay nada, la respuesta ofrece artículos como «a qué se dedican las cuñadas de Messi», «cómo es Funes, el pueblo donde está la mansión de los Messi» y, precisamente, «cómo es la mansión de los Messi». Carne virtual para alimentar al algoritmo y los buscadores.
Así y todo, la mansión es cosa seria: está dentro de un barrio cerrado en las afueras de Rosario, se llama ‘La Fortaleza’, vale cinco millones de dólares, cuenta con 25 habitaciones, cine, gimnasio, sala de juegos y salón de eventos, además de cancha de fútbol.
Pero Messi está concentrado no en aprovechar la mansión, sino en acompañar a su familia. Al inicio del Mundial se reveló que su padre, Jorge, tiene problemas importantes de salud. Luego no volvió a hablarse del tema, pero Messi estaba visiblemente afectado en aquellos primeros pasos en la Copa del Mundo.
Una campaña contra Argentina
Mientras Nicolás Otamendi, el defensa que tras el pitido final del domingo hizo saber todo su enfado a Rodri, anunciaba este jueves su retiro de la selección, las últimas palabras de Messi seguían siendo el escueto posteo en redes sociales del domingo. Allí decía que el dolor era «muy grande» y que le costará que «cierre la herida».
Los argentinos esperan con ansiedad la palabra de su capitán, la persona con más autoridad para hablar no solamente de lo sucedido antes, durante y después de la final, sino también para abordar el llamativo fenómeno que es la ola de críticas mundiales dirigidas hacia la selección argentina y hacia el país en general.
Entrevistado por ‘La Nación’, Agustín Giménez, especialista en marketing deportivo, IA y negocios digitales, aseguró que «el origen de la ola de agravios y acusaciones a los argentinos no es cien por ciento orgánico, aunque la masificación sí lo fue».
AP Photo/Rodrigo Abd
Hoy no es necesario que la campaña sea grande ni cara, alcanza con que un núcleo chico de cuentas coordine el arranque, porque el trabajo pesado lo hace gratis el algoritmo, destacó el periódico.
«Basta con sembrar la indignación; la plataforma la cosecha y la distribuye. Sobre Argentina se generaron 23,7 millones de posteos en X en una semana, un 49% más que sobre España, que fue el campeón. Ese volumen no lo produce ninguna operación paga; lo produce el sistema una vez que la mecha está prendida», explicó Giménez.
«Los primeros empujones vinieron de un grupo identificable de cuentas, muchas de ellas creadas recientemente, sin historial futbolero, publicando en simultáneo los mismos hashtags y videos editados. Y eso no es el comportamiento de hinchas enojados. Más bien es el patrón clásico de una operación de amplificación», añadió.
Una calle para Messi
¿Quiénes se beneficiaron con la campaña? En primer lugar, las mismas cuentas que lograron viralizar sus contenidos, ya que la red social X paga a los usuarios por las interacciones con sus publicaciones a partir de un reparto de ingresos. Y luego, las casas de apuestas.
«Fue llamativa la cantidad de cuentas sponsoreadas o vinculadas a casas de apuestas de segundo o tercer nivel que estaban en los nodos iniciales de esta campaña. Lo que prueba esto es que el odio contra Argentina tenía varios modelos de negocio funcionando a nivel algorítmico y ninguno tenía incentivo para frenarlo», concluyó el experto.
Pese al enorme torneo que protagonizó el «10» a sus 39 años, la operación apuntó con éxito a los mayores emblemas del «soft power» (poder blando) argentino: su selección de fútbol y Messi, idolatrados en diciembre de 2022 en Qatar y vilipendiados en julio de 2026 en Estados Unidos.
Getty Images via AFP
Aunque no todos piensan igual. En Santa Fe, capital de la provincia a la que pertenece Rosario, una concejal del partido de Javier Milei propuso rebautizar Lionel Messi a un paseo que lleva el nombre del ex presidente peronista Néstor Kirchner.
Y, en medio del hermético silencio de Messi, uno de sus rivales, el inglés Harry Kane, derrotado 2-1 en la semifinal con Argentina, le dedicó al rosarino un posteo de sincera admiración: «Crecer viendo a este hombre redefiniendo lo que es posible en el fútbol… Leo, gracias por los recuerdos, la rivalidad y por hacer de este deporte lo que es hoy. Fue un honor llamarte rival. Respeto, por siempre».
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