After hours en Wall Street y Europa ensayando el siguiente acto

Hay momentos en los mercados que no pertenecen al horario normal. No son sesiones de rutina ni tendencias recién nacidas. Son after hours. Las luces siguen encendidas, la música continúa sonando y el precio todavía avanza, pero ya no está todo el mundo en la pista. Algunos se han ido hace rato, otros apuran la copa y los más veteranos miran de reojo dónde está la puerta de emergencia.
Eso es exactamente lo que está ocurriendo en Wall Street. El mercado ha entrado en modo rally, sí, pero lo hace en un tramo tardío, delicado, donde cada paso cuenta. La buena noticia es que el mapa está perfectamente dibujado. Mientras el Nasdaq se mantenga sobre los 23.900 puntos y el S&P 500 respete los 6.430, niveles que corresponden al 23,6% de Fibonacci de todo el último impulso, lo que estamos viendo no es una corrección, sino una simple pausa. Una consolidación lógica previa a una posible continuidad del movimiento alcista.
El mercado, como tantas veces ocurre, puede seguir avanzando más tiempo del que muchos esperan, incluso cuando la sensación de vértigo empieza a instalarse en el ambiente. Eso no invalida el movimiento, pero obliga a extremar la disciplina y a no confundir la música con la ausencia de riesgo.
Ahora bien, conviene no engañarse. Cuando el after hours termine y se enciendan las luces, llegará el momento de pagar la cuenta. Ese susto de mercado que, al menos una vez al año, siempre aparece, no es una anomalía, es parte del ciclo natural. No sabemos cuándo llegará, pero sí sabemos cómo reconocerlo. Y mientras tanto, el mercado puede seguir bailando.
Con Estados Unidos ya perfectamente cartografiado, el foco estratégico se desplaza a Europa. Nos acercamos al final de 2025 tras un año espléndido para las bolsas del continente, con un EuroStoxx 50 que podría despedirse con una rentabilidad cercana al 20% y en el que el Ibex 35 firmará su segundo mejor año de la historia. Más que obsesionarnos con el último tramo del ejercicio, toca levantar la vista y buscar pistas en las grandes plazas que suelen marcar los giros relevantes, Frankfurt y París.
El DAX 40 lleva desde junio atrapado en un amplio lateral entre los 24.800-25.000 puntos y los 23.000. Seis meses de digestión, de equilibrio casi perfecto entre oferta y demanda. Estos procesos no suelen ser síntomas de debilidad, sino de acumulación de energía. Si se resuelven al alza, como suele ocurrir cuando la tendencia previa es alcista, el escenario para 2026 abriría la puerta a un ataque a los 26.500 puntos, con un recorrido adicional cercano al 10%.
París va un paso más allá. El CAC 40 acumula casi dos años de movimiento lateral entre los 6.780 y los 8.300 puntos. Un equilibrio prolongado que, de romperse por arriba, tendría implicaciones muy ambiciosas. La proyección técnica de ese rango apunta a los 10.000 puntos, un objetivo con carga psicológica y coherencia técnica, que situaría el potencial en el entorno del 20%.
En síntesis, si las resistencias acaban cediendo, el escenario base para 2026 pasa por aspirar a un nuevo tramo alcista en Europa de entre el 10% y el 20%. Después, como casi siempre ocurre tras las grandes rupturas, llegará el susto, la corrección, el recordatorio de que ningún mercado sube en línea recta. Hasta entonces, el after hours sigue abierto. Y conviene disfrutarlo, sin perder nunca de vista la salida.
¡Felices Fiestas!
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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