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Economía y Finanzas

apoya recortar las comisiones que cobran las firmas de tarjetas por cada pago

📅 🕐 13 Ene 2026🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 4 min de lectura
apoya recortar las comisiones que cobran las firmas de tarjetas por cada pago
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Donald Trump continúa con su batalla contra uno de los grandes puntos clave del sistema financiero: las tarjetas de crédito. Después de que el domingo presionara para bajar los intereses máximos de las tarjetas de crédito al 10%, golpeando a la banca, este martes ha ido a por las propias firmas de tarjetas de pago. En un tuit en su red social, Truth, el presidente de EEUU ha dado su apoyo a un proyecto de ley para impulsar la competencia y obligar a los grandes gigantes del sector, Visa y Mastercard, a recortar las comisiones que cobran a las tiendas cada vez que alguien paga con tarjeta. Las dos firmas caen cerca de un 5% en bolsa.

En su mensaje, Trump ataca a «la estafa de las comisiones de tarjetas», que están «fuera de control». EEUU está en el vagón de cabeza del coste de las tarjetas de crédito en el mundo. Mientras que la UE ha limitado las comisiones al 0,3% para las tarjetas de crédito y al 0,2% para las de débito, en EEUU el precio más que quintuplica al europeo. En débito, las firmas cobran un 1,2%. En crédito, Mastercard cobra un 1,5% en las tiendas físicas y un 1,95% para los pagos por web (Visa es ligeramente más barata). Y las tarjetas de crédito ‘premium’ llegan a cobrar un 2,1% por cada pago en físico y un 2,6% en digital.

Normalmente, las empresas suelen incentivar a los consumidores a usar tarjetas de crédito con ofertas de puntos para obtener descuentos, reembolsos o vuelos gratis. El coste de esos regalos los pagan los comercios con las altas comisiones. Y, además, eso perjudica a las personas que pagan en efectivo: como las tiendas no pueden tener dos precios, lo que hacen es ‘añadir’ la comisión al precio de venta, subiendo el coste para todo el mundo.

American Express, sin embargo, apenas cae en bolsa. La firma vende las tarjetas ‘premium’ más caras, con las mayores recompensas y los requisitos más exclusivos, y cobra las comisiones más altas a los comercios: una comida en un restaurante que supere los 150 dólares lleva aparejada una comisión del 2,75% más 10 centavos. En total, 4,22 dólares por el pago de esos 150 dólares, 10 veces más de lo que costaría en la UE.

Las patronales bancarias y de tarjetas han enviado un comunicado conjunto de forma inmediata advirtiendo de que la aprobación de la ley supondría «anular los programas de recompensas». Enfrente, la Federación Nacional de Minoristas (NRF) ha replicado que la rebaja de las comisiones les permitirá bajar los precios de sus productos, beneficiando a todos los consumidores.

En Europa, precisamente, los programas de recompensas de las tarjetas de crédito suelen ser minúsculos o nulos en comparación con los de EEUU, dado que no resultan rentables ante las bajas comisiones. A cambio, muchos más comercios aceptan pagos con tarjeta, ya que su coste para los vendedores es mucho menor.

Dos batallas muy distintas

Este proyecto, planteado originalmente por el ‘número dos’ de los demócratas en el Senado, cuenta con el apoyo de numerosos congresistas de la oposición y varios senadores republicanos, por lo que el apoyo explícito de Trump podría ser capaz de llevarlo a una votación. Lo que tiene bastante menos visos de salir adelante es su propuesta de recortar al 10% los intereses que pueden cobrar los bancos por la deuda en tarjetas de crédito.

Esta misma tarde, el presidente del Congreso, Mike Johnson, al que no se le conocen muchos desacuerdos públicos con Trump, ha advertido de que el magnate «probablemente no ha pensado en las consecuencias» que tendría tal limitación. «Las compañías bancarias simplemente dejarían de prestar dinero», ha explicado a los medios.

Poco antes, en la llamada con los accionistas tras presentar sus resultados trimestrales, el director financiero de JP Morgan, Jeremy Barnum, ha advertido de que esta medida «sería muy mala para nosotros», ya que este «es un gran negocio». Barnum ha explicado que esas restricciones no llevarían a una bajada del interés, sino que lo que provocaría es que las firmas cerraran la ventanilla y expulsaran a los clientes de mayor riesgo. «La provisión del servicio cambiaría dramáticamente. Mucha gente perdería el acceso al crédito de una forma muy extensiva, especialmente la gente que lo necesita más», explica. La banca lleva dos días de caídas generalizadas, y el giro político de Trump está empezando a preocupar en la zona financiera de Nueva York.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

En la sección: elEconomista Mercados

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