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Economía y Finanzas

Cuánto resistirá la economía tras la ola de corrupción y el bloqueo legislativo

📅 🕐 hace 55 min🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 8 min de lectura
Cuánto resistirá la economía tras la ola de corrupción y el bloqueo legislativo
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Los numerosos escándalos que acorralan a Sánchez han despertado una lógica inquietud por la duración de la legislatura. La situación política se caracteriza por una fragmentación extrema y un estado de inacción e inestabilidad permanente, donde la falta de Presupuestos por tercer año consecutivo aboca a los gobernantes a ir poniendo parches legislativos. Cada votación en el Congreso es una negociación agónica, que obliga a tramitar muchos asuntos como reales decretos, con un abuso de esta norma.

La imputación del expresidente Zapatero, después de la de los dos exsecretarios de organización del PSOE José Luis Ábalos y Santos Cerdán ha acelerado el deterioro legislativo. El nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, reconoció esta semana que será imposible contar con Presupuestos en este ejercicio, con lo que Sánchez se convertirá en el primer presidente de la historia española -quizá del planeta- de un país democrático, que completa una legislatura sin aprobar las cuentas públicas. Aunque él asegura que habrá Presupuestos en 2027, nadie cree ya en sus palabras, las posibilidades reales son inexistentes.

Sánchez aún conserva el apoyo de sus socios de izquierda como Sumar o Podemos, cuyas presiones para un mayor intervencionismo en sectores como la vivienda, la banca o la energía, obligan al Gobierno a un permanente funambulismo para mantenerse en el poder. También es fiel ERC. Oriol Junqueras acaba de rubricar el acuerdo presupuestario con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Su gran baza política es la reivindicación de una financiación singular para Cataluña frente a la coalición de Puigdemont, su gran rival independentista.

Algo similar sucede con EH Bildu, que utiliza las contraprestaciones del Ejecutivo a cambio de sus votos en el Congreso para desgastar al PNV, cuya hegemonía política está cada vez más en entredicho en el País Vasco.

El mantenimiento de esta amalgama heterogénea de partidos con intereses contrapuestos genera contradicciones insalvables en la gestión económica. Los dos grandes partidos nacionalistas de centro derecha, Junts y PNV, así como algunas pequeñas formaciones de izquierda como Compromis o BNG han expresado en público su desafección al Gobierno. Una situación que imposibilita sacar adelante cualquier proyecto de ley de aquí hasta las elecciones.

Pero una cosa es la incapacidad para legislar y otra muy distinta es irse del Gobierno. El mensaje machacón de Sánchez es agotar la legislatura, que acaba en julio del año que viene. La posibilidad de derribarlo por la vía de una moción de censura está descartada, como puso de manifiesto la intervención de Alberto Núñez Feijóo, en el foro del Cercle de Economía. Los empresarios catalanes acogieron con frialdad al líder de la derecha, que en vez de encandilarlos con su proyecto económico, aprovechó para cargar contra el Gobierno y sus tramas corruptas, de sobra conocidas por todos.

Los puentes entre PP y Junts están rotos desde hace tiempo y los intentos para reconstruirlos son infructuosos. Sobre todo, desde el auge de la formación de Silvia Orriols, Aliança Catalana, en la cuna del independentismo. Junts necesita recuperar al votante de centro derecha de la antigua CiU, cuyos principios ideológicos chocan frontalmente con las políticas oficiales, como se vio con el impuesto a las petroleras.

En la cúpula de Junts se ha instalado el resentimiento, porque crece la sospecha de que está retrasando la vuelta de Puigdemont, con el que han cortado los lazos desde la caída de Cerdán y Zapatero.

En el PNV, su presidente, Aitor Esteban, fue el primero en advertir que «la legislatura ha llegado a su fin». «Este año será el de la disolución de las Cámaras», añadió. Aunque, como en el caso de Junts, distanciarse de Sánchez no significa que vaya a apoyar una moción de censura con Feijóo. Para ambos, Vox es una línea roja, que Sánchez se encarga de remarcar permanentemente. Ninguno quiere aparecer en una foto con Santiago Abascal porque su electorado nacionalista, no se lo perdonaría.

En este contexto, el reciente discurso de Feijóo en el Cercle de Economía en busca del apoyo empresarial resulta baldío, al igual que cuando pidió al presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, que intermediara con el líder independentista huido a Waterloo.

Con la oposición maniatada de pies y manos, Sánchez puede quedarse en La Moncloa el tiempo que quiera. Dentro de su partido nadie se atreve a levantar la voz, ni siquiera los socialistas de Emiliano García Page, que temen ser fulminados de las listas a los próximos cómicos autonómicos.

¿Cuándo convocará elecciones? Cuando él considere el momento propicio. En las últimas semanas, toma intensidad la posibilidad de ir a las urnas en noviembre, justo después del supermartes electoral, para aprovechar la probable derrota de Trump en los comicios de mitad de legislatura.

Sánchez hace del antitrumpismo una de sus banderas ideologías para contrarrestar la corrupción, aún a costa de golpear la imagen exterior de España y de reprimir las inversiones extranjeras, que sufren un importante frenazo, como muestra elEconomista.es.

Las presiones internas para separar lo más posible las generales de las municipales y regionales previstas para el año que viene a fin de evitar un contagio por la corrupción, recomendarían un adelanto del calendario electoral. La prerrogativa de disolver las Cortes Generales y convocar elecciones anticipadas corresponde, en virtud del artículo 115 de la Constitución, en exclusiva al Presidente. Pero el perjuicio económico derivado del bloqueo legislativo es percibido por el aparato de Moncloa como un mal menor en comparación con el riesgo de perder el poder en unos comicios anticipados.

La estrategia pasa por resistir en la trinchera con la expectativa de que el panorama judicial se despeje o las diferencias entre Feijóo y Abascal se agiganten. A favor, cuenta con la economía. Los organismos internacionales, desde el FMI hasta la OCDE, mejoraron la nota del crecimiento para España, situándolo como el país más dinámico de Europa. El viento de cola generado por la guerra Irán y el cierre de Ormuz favorecerá el desembarco de turistas en nuestro país este verano.

El reciente ascenso del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, a vicepresidente primero es un intento para que los datos de PIB o desempleo tapen el resto de su gestión. Aunque estas cifras sean pan para hoy y hambre para mañana, porque la falta de reformas y el gasto desbocado empiezan a desbordar las cuentas públicas, inciden en la falta de mantenimiento de las infraestructuras públicas y en las crecientes reivindicaciones de los profesionales médicos y de educación.

Un informe reciente de Funcas, dependiente de la banca, advertía que la correlación entre el PIB y la renta per cápita de sus ciudadanos se ha perdido porque ahora se reparte la misma riqueza entre una población, que aumenta de manera acelerada por la inmigración. El crecimiento no impide un empobrecimiento de los españoles, agravado por una gestión errática, salpicada de casos de corrupción, que imposibilita atajar los problemas ciudadanos.

La imputación de Leire Díaz, la fontanera del PSOE, que apunta a la financiación irregular del partido con conocimiento de Sánchez -el one- es una bomba de relojería, que no sabemos cuándo explotará. La economía aguantará hasta los comicios, pero los desequilibrios son cada vez mayores.

PD.-Fin de semana ajetreado con la visita del Papa y las elecciones del Real Madrid. En las entrevistas televisadas a los candidatos Florentino Pérez y Enrique Riquelme se pasó de puntillas sobre las finanzas del Club blanco. La liquidez cayó de 773 millones en 2022 a poco más de tres, mientras que la deuda se quintuplica hasta casi 1.800 millones, que costaría unos 60 años en amortizar con el beneficio actual, de alrededor de 30 millones anuales. Si no fuera por su valoración, estimada en 8.000 millones y no en 10.000 como dice Florentino, estaría en serias dificultades económicas.

No hay que ser muy listo para comprender que la obra faraónica del Bernabéu, que Florentino esperaba sufragar con los ingresos de los musicales, lo pone en serios aprietos y obliga a vender una parte a un fondo extranjero.

Si encima, tiene que incrementar el dispendio por el fichaje de jugadores y entrenadores para deslumbrar a la afición, la situación es complicada. Florentino ha hecho un agujero al Club por sus malas ideas, que habrá que taponar como sea.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

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