la importancia histórica de la guerra de divisas en el conflicto geopolítico

El derrocamiento del régimen dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela abre un nuevo escenario para el mercado del petróleo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no se ha andado con paños calientes y ha planteado la reconstrucción de la infraestructura petrolera del país en colaboración con empresas estadounidenses, y para muchos, esto recuerda a la invasión de Irak en el año 2003. Si bien las compañías estadounidenses se podrán beneficiar de la apertura de las mayores reservas petroleras probadas en todo el mundo, las de Venezuela, y también de los contratos de reconstrucción de la infraestructura, para Estados Unidos el regreso del petróleo venezolano al ecosistema estadounidense tiene otro beneficio: su vuelta al dólar. Lo que ocurrió en Irak tras la caída del régimen de Saddam Hussein es un buen ejemplo de ello.
Si nos remontamos al año 2003, tras la rápida caída de Saddam Hussein, la infraestructura petrolífera de Irak se había recuperado a gran velocidad. Hubo contratiempos y volatilidad en la producción y exportación de petróleo debido a sabotajes y saqueos, pero un año después de la invasión, el país ya estaba produciendo 2,4 millones de barriles diarios de crudo, de los cuales exportaba entre 1,6 y 1,9 millones, según los datos de los que se hacía eco entonces la Brookings Institution.
Estados Unidos era entonces uno de los principales destinos del petróleo iraquí, pero este fluía ya hacia todo el mundo. De hecho, con el paso de los años, el país norteamericano dejó de ser uno de los principales compradores del petróleo iraquí, que ha acabado en manos de otras potencias, principalmente China, pero también India en gran medida, o la Unión Europea. Los datos del Observatorio de la Complejidad Económica, que recogen desde 2018 hasta 2023, muestran cómo estos son los mayores clientes de Irak: en 2023 por ejemplo, China importó 35.200 millones de dólares en crudo del país árabe, India 28.300 millones, los países europeos en torno a 18.000 millones, frente a los 6.010 millones de dólares que importó Estados Unidos.
Entre los objetivos de Trump para el petróleo venezolano se puede encontrar beneficiar a las petroleras norteamericanas, sobre todo a las que reconstruyan la infraestructura, teniendo en cuenta que el mundo ha cambiado mucho en las últimas décadas en el frente energético, y ahora el petróleo es un recurso que sobra más que nunca. Estados Unidos no parece necesitar una fuente de suministro como ocurrió en la crisis de los 70, pero ahora hay una cuestión de fondo más importante, que queda patente cuando se analiza qué es lo que ocurrió con el petróleo iraquí tras la invasión: la denominación en dólares.
En los últimos años el bloque rival de Estados Unidos, encabezado por China, ha planteado una estrategia para intentar desbancar al gigante norteamericano como líder mundial: la desdolarización, un intento de comer terreno a la divisa estadounidense, que todavía hoy es la moneda de reserva mundial, y se utiliza para comerciar la mayor parte de materias primas que se mueven por todo el planeta. Aquí puede estar una de las claves que explica los planes de Trump para el petróleo venezolano, y la historia de Irak es un buen ejemplo.
La salida del petróleo irakí del sistema dólar, y su regreso
Pocos años antes de la invasión de Irak, Saddam Hussein decidió dejar de comerciar su petróleo en dólares. Lo hizo oficialmente el 30 de octubre del año 2000, según el think tank OpenDemocracy, y el argumento que planteaba el régimen, explicaba entonces la revista Time, era «no comerciar con la divisa del enemigo», en declaraciones oficiales del gobierno iraquí. La nueva divisa a utilizar fue el euro, que, bajo el programa de la Organización de Naciones Unidas «Petróleo por Alimentos», que se había establecido en 1995, pasó a ser la moneda de referencia para la compraventa del crudo iraquí.
La ONU supervisó entonces el comercio de crudo iraquí en euros, con BNP Paribas como banco custodio de las cuentas donde se depositaban los ingresos que recibía el país por la venta de la materia prima.
Tras el éxito de la invasión y el derrocamiento del dictador, ya en junio de 2003, cuando los contratos de exportación se reabrieron en Irak, el petróleo del país volvió a denominarse en dólares. Así regresó el crudo irakí al ecosistema del dólar estadounidense, contribuyendo a mantener el dominio del comercio mundial por parte del gigante norteamericano desde entonces.
El caso de Venezuela: dejó de comerciar su petróleo en dólares en 2017
¿Está entre los principales objetivos de Trump apoderarse del petróleo venezolano, en un momento en el que Estados Unidos se ha convertido en un productor gigantesco y sobra más petróleo que nunca en los mercados internacionales? ¿Es toda la operación un intento por conseguir mejorar la cuota de negocio de las petroleras estadounidenses?
Entre los objetivos del presidente estos argumentos sin duda pueden estar sobre la mesa, como también puede estar, en conjunción, la defensa del orden democrático, la guerra contra la droga, la histórica rivalidad contra regímenes socialistas o atestar un golpe a la economía de Cuba y del bloque rival de Estados Unidos. Pero no se puede descartar que la defensa del dólar como divisa hegemónica mundial sea uno de los motivos que ha llevado al presidente Trump a intervenir.
Venezuela dejó de comerciar su petróleo en dólares en 2017, justo cuando Trump comenzaba su primer mandato como presidente, y ya ese año el republicano atacó duramente a Maduro y realizó amenazas contra su dictadura. Ahora, recuperar el crudo Venezolano como una materia prima que se negocia en dólares, y no en yuanes, o petros, sin duda estará en la agenda de la administración Trump.
La importancia de la divisa y la defensa del «privilegio exorbitante» de EEUU
No hay que subestimar la importancia de la guerra de divisas en el juego geopolítico mundial. Ray Dalio, el célebre inversor, es una de las voces que ha hecho hincapié en los últimos tiempos en la importancia de la defensa de la moneda de cara al nuevo orden mundial, y enfatiza que «todos los imperios caen por su moneda». Estados Unidos ha disfrutado durante décadas de la ventaja de tener el dólar como divisa de reserva mundial, algo que le ha permitido aumentar sus niveles de deuda sin que el coste de la misma se dispare, como ha ocurrido en otros países.
Así lo explica el think tank estadounidense Consejo de Relaciones Extranjeras: «La alta demanda global de dólares permite a EEUU pedir prestado con intereses más bajos, y usar la divisa como una herramienta de diplomacia», algo que denominan «el privilegio exorbitante» de Estados Unidos.
Esta opinión la comparten otros economistas e inversores, como Warren Buffett, quien ha advertido en los últimos años del exceso de deuda y déficit en el que ha incurrido Estados Unidos, algo que ha heredado la administración Trump y que ha puesto en riesgo a la economía estadounidense.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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