La mitad del ‘corazón’ energético de EEUU está en peligro con la OPEP+ ultimando la ofensiva final para controlar el mercado del petróleo

Una situación extraña sacude por completo el mercado del petróleo y deja al actual ‘rey’ ante un contexto muy complicado. EEUU se ha alzado gracias al esquisto como el gran dominador del mercado y, junto con otros países, ha quitado a la OPEP la batuta de los precios los últimos años, provocando que tenga que recurrir a enormes recortes de producción solo para mantener el barril ante el tsunami negro que brotaba desde Guyana, Texas y Canadá. Sin embargo, ahora se aproxima un momento decisivo, el cártel ha abierto de lleno sus compuertas y los proyectos hidráulicos norteamericanos se encuentran tan envejecidos que la AIE dice que está en riesgo el 50% en dos años. En definitiva, los próximos meses arranca una batalla de resistencia entre Riad y Washington que definirá la próxima década de la energía mundial.
La advertencia de la Agencia Internacional de la Energía es clara: «Las tasas de disminución, es decir el ritmo anual al que la producción cae en un pozo de petróleo o de gas, refuerzan nuestro análisis de equilibrio de mercado y la necesidad de inversión en todos los escenarios de previsiones. Casi el 90% de toda la inversión en exploración y producción de petróleo y gas, desde el año 2019, ha estado dedicada a cubrir deterioros de oferta, y no al crecimiento de la demanda», explica la agencia.
Además, continúa explicando cómo «la inversión en 2025 será de unos 570.000 millones de dólares, y si esto persiste, el crecimiento modesto de la oferta podría continuar en el futuro, pero una caída relativamente baja en la inversión en producción puede marcar la diferencia entre un crecimiento de la oferta de petróleo, o que se mantenga estática», señala.
Las tasas de disminución de la producción de pozos son un factor importante a tener en cuenta. Según la Agencia, una vez un pozo toca su nivel de producción más alto, y empieza a ser cada vez menos rentable, el ritmo de disminución de la producción es del 5,6% anual, y calculan cómo se iría deteriorando la oferta mundial de petróleo en un escenario en el que no se produjeran nuevas inversiones, un indicador que utilizan para demostrar la importancia de la inversión en pozos no convencionales: «Si toda la inversión en producción de fuentes de petróleo desaparecieran de inmediato, esto generaría una caída de oferta del 8% anualizado en la próxima década», lo que significa que en sólo 10 años toda la producción mundial de crudo desaparecería.
En el caso de los pozos no convencionales, como los de fracking en Estados Unidos, el ritmo sería muchísimo más rápido: «Si toda la inversión en petróleo de esquisto se parase inmediatamente, la producción mundial caería un 35% en 12 meses, y otro 15% el año siguiente», indica la IEA.
Uno de los retos que tiene la industria es que históricamente «se han tardado 20 años, de media, en generar nuevos proyectos de producción convencional», lo cual hace que haya relativa urgencia de cara a la llegada de nuevas inversiones en el sector, para poder mantener el mercado equilibrado en las próximas décadas. Para la IEA, el mundo necesita inversiones de 540.000 millones de dólares anuales para poder mantener la producción en niveles actuales hasta el año 2050 y, debido al aumento de la dependencia del petróleo de esquisto estadounidense, que tiene tasas de disminución más altas, la industria «deberá correr mucho más rápido que ahora, sólo para mantenerse donde está ahora», explica la Agencia.
El problema de incrementar la inversión en Estados Unidos
El problema que encuentran quienes tienen que expandir la inversión en EEUU, las empresas, es que se van a encontrar con un entorno muy complicado. Según la IEA se esperan un superávit de 3,3 millones de barriles diarios dado el impulso de producción de la OPEP. Aunque de momento las compras chinas detienen la hemorragia, expertos como los de S&P Global esperan que el barril toque los 55 dólares si el gigante asiático deja de comprar. En cualquier caso, estamos hablando de que el barril se encuentra actualmente en los 66 dólares .
La misma IEA espera que a principios de 2026 el barril de referencia en EEUU (el West Texas) cotice en los 50 dólares. «Esperamos que el precio del petróleo crudo Brent disminuya significativamente en los próximos meses, pasando de 68 dólares por barril en agosto a 59 dólares el barril promedio en el cuarto trimestre de 2025 y alrededor de 50 dólares por barril a principios de 2026″, comenta su último informe. Sus mismas previsiones apuntan a que estos precios llevarán a que la perforación caiga un 1% en 2026 y se mantenga estable este año. Todo esto mientras cada vez es más caro producir en los campos actuales… y estos se secan tras vivir una época dorada en la última década.
Esta dinámica de precios pone entre la espada y la pared a buena parte de un sector que se encuentra ya dudando de la rentabilidad de lanzarse a nuevos proyectos. El consultor independiente David Messler comenta que «se han visto a productores reducir su actividad y, si la historia nos sirve de referencia, nos encontramos en una fase de mínimos. Lo que es indiscutible es que el aumento incesante de la producción de los pozos estadounidenses ha llegado a su fin».
La última encuesta de la Reserva Federal de Dallas sugiere que los productores estadounidenses necesitan cerca de 60-70 dólares por barril para perforar nuevos pozos. Para mantener los que ya tienen dada su estructura de costes bastaría con entre 35 y 45 dólares. Esto se mezcla con unos pozos que empiezan a dar signos claros de fatiga, de hecho según la AIE estamos hablando de que la industria se tiene que gastar como mínimos 540.000 millones al año en nueva inversión solo para mantener la producción actual a través de nuevos proyectos.
La Cuenca Pérmica, el corazón de la revolución energética de EEUU que sacudió el mundo, es donde se concentra el cansancio. Según un informe de Enverus los pozos de esta región son un 15% menos productivos que en 2020. Esta situación ha llevado a que, según Oxford Energy, «las empresas tengan que gastar de forma muy prudente. Para muchas ya era complicado obtener rentabilidad con el crudo a 100 dólares». Para la firma los más grandes sobrevivirán pero «aunque los bajos precios del petróleo no acabarán con la industria de esquisto, sí la paralizarán». Ante un barril más barato ya se ven «drásticos recortes en gasto de capital que reducirán los avances en el corto plazo».
Sin embargo, el sorpasso de la OPEC y el asalto al mercado no sería detenido por su mayor valedor. Desde la IEA en su informe de septiembre dan por hecho que los países fuera de la OPEP serán los que lideren el impulso. Según sus perspectivas, gracias al impulso de países como Brasil, Canadá, Guyana o Argentina, que son los que están haciendo proyectos más ambiciosos, los países fuera del cártel añadirán cerca de 1 millón de barriles diarios de producción en 2026 y cerca de 1,3 millones en 2025. Por su parte en la OPEP ‘solo’ añadiría 500.000 barriles diarios en 2026, quedándose atrás. Sin embargo, todo podría cambiar si ese riesgo se activa en EEUU y buena parte de su producción se pierde.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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