Los centros de datos multiplicarán por 12 el consumo de energía y se necesitará un tercio del territorio de Aragón para cubrir la demanda con renovables

Aragón se ha convertido en uno de los enclaves estratégicos para la instalación de centros de datos en España, sobre todo para los hiperescalares. Los anuncios de las sucesivas inversiones para poner en marcha este tipo de infraestructuras ha abierto el debate sobre el uso de suelo, al ocupar importantes superficies, así como de energía por ser una actividad electrointensiva, y agua por su uso en refrigeración, aunque hay data centers que se han anunciado en Aragón cuyo consumo hídrico será muy reducido.
Son recursos por los que compiten las diferentes empresas, y no sólo dentro del sector de los centros de datos sino también de otros ámbitos y las de usos tradicionales, dentro de este proceso de transición digital y energía verde que, además, se está produciendo de forma simultánea. Y es que Aragón también es foco de inversiones y proyectos de hidrógeno verde que, igualmente, necesitan energía.
De este modo, las transiciones ecológicas y digitales están aumentando la competencia por la tierra, el agua y la energía. Y la primera cuestión está en si en Aragón hay energía para atender toda la demanda porque las primeras estimaciones, teniendo en cuenta todos los proyectos actuales, apuntan a que, en el caso de la electricidad, el consumo puede multiplicarse entre 6 y 15 veces desde 2026 a 2035. En el año 2025, el consumo medio anual de electricidad de Aragón se sitúa en 10.068 GWh.
«En Aragón, el incremento del consumo de energía es muy importe», apunta a elEconomista Jorge Torrubia, investigador del Instituto de la Energía y Eficiencia de los Recursos de Aragón, en el Centro Politécnico Superior, de la Universidad de Zaragoza, quien ha publicado el artículo «El dilema de la transición digital y verde: ¿Hay espacio para todo? Reflexiones de la próxima década (2025-2035) en Aragón», junto con Alicia Valero, Alessandro Lima y Antonio Valero.
«Nuestro estudio se ha centrado en calcular cuánto aumentará el consumo de electricidad en Aragón debido a los centros de datos y otras infraestructuras de la transición energética como el hidrógeno verde», explica el investigador.
El primero de estos escenarios tiene en cuenta que se instalen todos los proyectos planeados. De este modo, se estiman 3 gigavatios de potencia en relación con los centros de datos. Un escenario que, a su vez, tiene dos variantes. La primera de ellas es que la cobertura se hace con las renovables que están actualmente aprobadas y se llevarán a cabo, mientras que el otro apunta a la necesidad de más renovables para cubrir la nueva demanda.
El tercer escenario contempla que, en lugar de 3 gigavatios, se lleguen a instalar 8 gigavatios con nuevos proyectos tal y como había apuntado el Gobierno de Aragón de cara al futuro. Es decir, más del doble.
El estudio refleja que, en los dos primeros escenarios, el consumo de electricidad en Aragón en los próximos diez años, es decir 2026-2035, se podría multiplicar por 4. Un dato que, sin embargo, en el tercer escenario sería mayor: se multiplicaría por 12.
«Es 12 veces más de lo que se consume actualmente en toda la comunidad autónoma, incluyendo todo tipo de industrias y viviendas, entre otros ámbitos», señala el investigador, quien matiza que estas estimaciones se han realizado sin tener en cuenta otros factores de transición energética que podrían ser importantes y también impactar como es el caso del vehículo eléctrico.
La cuarta parte de Aragón se llena de renovables para cubrir la demanda
Muchas empresas de los centros de datos han planteado cubrir la demanda con energías renovables. Y, ¿es esto realmente posible? Depende del escenario. En el primero de ellos, se necesitaría entre el 5% y el 7% de la superficie de Aragón para destinarla a renovables para poder cubrir la demanda. «Esa parte sería absorbida íntegramente por los centros de datos».
Por su parte, «en el escenario 2, que tendríamos un poquito más de renovables para cubrir el hueco, este porcentaje aumentaría hasta el 7% y el 9%. Y, en el último escenario, el de los 8 gigavatios, el área ocupada por renovables sería de entre el 25% y el 32%. Es decir, más o menos entre un cuarto y un tercio de todo el territorio de Aragón, exclusivamente para el consumo de centros de datos, sin contar ningún otro consumo».
Unos porcentajes de este tercer escenario que, inicialmente, serían difíciles en la práctica puesto que las instalaciones eólicas y fotovoltaicas no pueden instalarse en todo el territorio de Aragón, comunidad que cuenta con zonas de especial protección y espacios protegidos, entre otros efectos que condicionan la expansión de las renovables en la comunidad.
El estudio recomienda una planificación energética en la que se tenga en cuenta la magnitud de la nueva demanda porque «Aragón está un poco al límite. Con lo que ya hay propuesto es incluso demasiado, visto las dimensiones de los proyectos. El problema es que vemos que muchas veces, a la hora de conceder la viabilidad a estos proyectos, se evalúan de forma individual», asevera Torrubia, quien aclara que no se está en contra de los centros de datos.
«Un único proyecto no supone un problema grande para la comunidad. El problema es cuando tienes a la vez 20 o 25 macroproyectos, y no se tiene en cuenta el impacto global en su conjunto. No solo es la suma, sino que en conjunto tienen un peso importante» por lo que recomiendan tener en cuenta todos los centros de datos como una única industria».
Además, en el estudio se apunta que «habría que limitar su implantación en contra de otros usos más prioritarios del territorio precisamente para la transición energética. En concreto, apuntamos a la producción de hidrógeno verde, que también sería bastante importante y que tendría más beneficios en cuanto a empleo o en cuanto a la descarbonización en sí porque el hidrógeno verde se podría emplear para precisamente descarbonizar industrias ya existentes en lugar de introducir una nueva industria que previamente no existía. Con esto tampoco decimos que estamos en contra de que vengan los centros de datos».
Pero son puntos a tener en cuenta porque, «en el caso de tener que seguir avanzando en renovables para poder atender otros usos también de otras industrias de data centers, entendemos que Aragón tendría que estar prácticamente ocupado por molinos o placas solares«.
Más agua
En función del escenario que, finalmente, acabe siendo realidad en Aragón, se observan otros efectos colaterales. Es el caso del consumo de agua. Aunque muchos centros de datos han anunciado, y así consta en la documentación entregada en los PIGA, que no serán intensivos en el uso del agua, el estudio refleja otros consumos indirectos de agua no contemplados.
En este caso, están vinculados con el uso de otras energías para cubrir la demanda de los centros de datos. «Hacerlo con combustibles fósiles tendría otros problemas. Aparte del incremento importante de la huella de carbono, también podríamos tener un consumo indirecto de agua», apunta Torrubia.
Y es que las centrales térmicas que harían falta para suministrar toda esta electricidad, también necesitan agua para refrigerarse. «Tendríamos ahí un doble problema», afirma el investigador. De este modo, por un lado, estaría el problema de necesitar más agua para refrigerar no sólo los centros de datos, sino las infraestructuras de generación eléctrica, aparte de la huella de carbono asociada, lo que sería contradictorio con las políticas actuales de transición energética. Si se hace con renovables, se necesita una gran superficie.
No obstante, estas no serían las únicas preocupaciones en relación con el agua, puesto que en torno al consumo de recursos hídricos por parte de los data centers existe «mucha incertidumbre sobre cuánto realmente se va a consumir».
«Sabemos que este consumo de agua es muy variable dependiendo del clima en el que esté el centro de datos. Esto es clave. Porque si el centro de datos está en una zona más fría, evidentemente necesita menos agua» para refrigerar. Y aquí radica uno de los problemas porque «en las bases de datos o en otros estudios no hay tanta información sobre centros de datos que se están instalando en climas, digamos, mediterráneos secos, como es el caso de Aragón. La mayor parte de los centros de datos antes se estaban instalando en zonas mucho más frías» como Suecia o Islandia.
Además, también se plantea la incertidumbre sobre el empleo de agua potable porque no se sabe el origen de la que se va a utilizar en todos los proyectos. Por ejemplo, en Estados Unidos, sí hay centros de datos que emplean agua potable. No obstante, matiza que «nos preocupa que aquí pueda ser igual. Hay mucha incertidumbre, no estamos seguros» porque, además, no es lo mismo un centro de datos, por ejemplo, en Calatorao, que no tiene un río cerca, que otro data centers que sí tenga el Ebro al lado.
Consumo de minerales y metales
El estudio, publicado este año, sigue vivo, puesto que ahora el equipo de investigadores también está analizando otra serie de variables. Se trata de los consumos indirectos que, a veces, no se tienen en cuenta en este tipo de proyectos. En conceto, se va a analizar la cantidad de minerales y metales necesarios para toda la nueva infraestructura.
Y es que los centros de datos también necesitan tarjetas gráficas, que son «una auténtica mina de minerales. Estamos estudiando cuántos harían falta, la cadena de suministro y también el consumo indirecto de energía la huella de carbono de la propia producción de la infraestructura».
Son líneas para ver, en este caso, el impacto global, puesto que en Aragón no se localizan este tipo de minerales y metales. «Este impacto no ocurriría directamente en Aragón, sino que sucedería en los países en los que se extrae, se refina y en los que se producen los microchips«.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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