Los coches modernos son más fiables, pero la verdadera pregunta es si son igual de duraderos

En los últimos años, la industria del automóvil no ha parado de evolucionar, lo que ha hecho que los coches actuales incorporen mejoras que refuerzan la seguridad al volante y la eficiencia del vehículo. En otras palabras, la tecnología los hace más fiables en el día a día. El problema es que toda esa innovación ha abierto un debate entre los conductores y los aficionados al motor.
Y es que una cosa es que los coches actuales ofrezcan una buena experiencia al volante, arranquen sin esfuerzo y circulen con suavidad, y otra muy distinta es la resistencia que tienen. O lo que es lo mismo, cuánto tiempo son capaces de mantenerse en buen estado, algo que no queda del todo claro.
¿Son más resistentes?
Los coches modernos están preparados para soportar cientos de miles de kilómetros. En muchos aspectos, son más duraderos gracias a los avances en metalurgia, la mejora en las piezas internas o la protección contra la corrosión. Sin embargo, esa robustez en lo que se refiere a la mecánica puede verse mermada por la fragilidad digital, algo que no ocurría en los modelos antiguos.
A día de hoy, casi todas las partes del coche están conectadas a un ordenador, tal y como explican desde Jalopnik. Dicho ordenador trae funciones interesantes y mejoras para el conductor, pero también añade a la lista cosas que pueden fallar o deteriorarse con el tiempo. La electrónica tiene una vida útil más corta que las piezas mecánicas, por lo que, con el paso del tiempo, es probable que el motor esté en buen estado pero un componente como el módulo de control motriz esté roto.
Por no hablar de la pantalla táctil integrada, que suele ser el centro de operaciones para controlar funciones como el aire acondicionado, la radio o los ajustes de seguridad. Si esa pantalla se estropea o no se actualiza correctamente, el conductor no podrá acceder a sistemas básicos para la conducción.
Más detalles
Otro punto relevante es que, mientras los fabricantes siguen avanzando hacia piezas muy innovadoras y vinculadas a diferentes sistemas electrónicos, el mercado de repuestos no puede ofrecer alternativas económicas. Por eso, un fallo que se podría solucionar sencillamente en un coche antiguo es ahora una avería que puede determinar el fin de la vida útil del vehículo.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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