Los tecnólogos apuntan el declive del GPS para usos civiles y militares

Los tecnólogos consideran que la plataforma satelital GPS comienza a quedarse obsoleta, tanto para usos civiles como militares, debido a la insuficiente precisión que proporciona tanto para los futuros coches autónomos como para el funcionamiento eficaz de los drones en escenarios bélicos. Así lo ha reconocido Antonio Martín, director de Desarrollo Global del Negocio de IoT de Deutsche Telekom, en una de las conferencias del Digital Enterprise Show 2026 (DES), que este jueves se clausura en Málaga, bajo el título «Defensa Moderna: tecnología y datos y el futuro de las operaciones militares», mesa en la que también han participado Silvia Gamo, directora general de la Fundación Círculo de Tecnologías para la Defensa y la Seguridad, y Rosalía Machín, comandante de la Guardia Civil en la Jefatura de Transformación Digital y Ciberseguridad.
Esta advertencia se produce días después de la publicación de un estudio de la Universidad de Texas (Austin, EEUU) en el que se informa de que el satélite ruso Kosmos 2546 podría haber participado en la interferencia de las señales GPS en el territorio europeo, entre España y Polonia, con posibles implicaciones en materia de guerra electrónica.
Según ha explicado Martín a elEconomista.es, la tecnología GPS podría compararse con una carretera de los años 50 respecto a las autopistas actuales, ahora con numerosos carriles y medidas de seguridad, para así establecer un paralelismo con la tecnología RTK, diseñada para corregir los datos que ofrece el satélite convencional.
Según añade el mismo experto, la tecnología GPS, debido a la interferencia que genera entre la atmósfera y el dispositivo, proyecta «un error en el posicionamiento de entre 6 y 10 metros». Ese margen no ofrece especial problema en muchos usos, como para dirigirse a cierto lugar, pero en el caso de vehículos autónomos la desviación resulta excesiva. Pero ahora existen proveedores tecnológicos que realizan esas correcciones del cálculo del GPS y envían al módulo la información afinada. De esta forma, mediante cálculos físicos y matemáticos extraordinariamente complejos y automatizados, en los que también interviene la IA y las aceleraciones de datos, se ofrece una precisión de hasta dos centímetros gracias a la tecnología RTK (Real-Time Kinematic, o cinemática en tiempo real).
Con esta innovación, los operadores son capaces de transmitir las debidas correcciones fuera de la comunicación básica del dispositivo, lo que resulta muy adecuado para vehículos autónomos. Además, el coste de estas licencias RTK se ha rebajado en los diez últimos años desde los 100.000 euros de entonces a poco más de 50 euros por dispositivo actuales, lo que permite su uso en vehículos autónomos y drones militares, donde un metro de error resulta inadmisible para ciertas operaciones.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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