Los ‘vigilantes de los bonos’ rechazan al favorito de Trump para presidir la Fed y temen que se desate el pánico en el mercado de deuda

Desde hace unos meses, el mercado contiene la respiración ante el nombramiento clave que Donald Trump ha prometido para este mes de enero. El presidente de EEUU tiene que designar a un nuevo presidente de la Reserva Federal antes de mayo, cuando vence el mandato de Jerome Powell, y el magnate ha dejado claro que su elegido debe apoyar su plan de recortes de tipos. Pero los ‘vigilantes de los bonos’, los grandes fondos inversores del mercado de deuda, han advertido al Tesoro de que el favorito de Trump, Kevin Hassett, no es de su agrado, y su elección podría desatar una crisis de deuda como la que provocó Liz Truss en Reino Unido.
Según informa el Financial Times, el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, se reunió con grandes fondos de deuda de Wall Street, especialmente los que forman parte del Comité Asesor de Financiación del Tesoro, para pedirles su opinión sobre los candidatos a presidir la Fed. Las firmas que aparecen en esa lista incluyen a la flor y nata de los mercados estadounidenses: Goldman Sachs, JPMorgan, Pimco, MetLife Insurance, Vanguard, Fidelity, BNY, Morgan Stanley o Deutsche Bank, entre otros. Y su conclusión, según el medio, ha sido prácticamente unánime: Hassett puede ser un buen economista, pero hasta ahora todo indica que estaría bajo las órdenes directas de Trump, destruyendo el principio de independencia que necesita el banco central. Y sin esa independencia, los mercados pueden perder la confianza muy rápido.
De entrada, la credibilidad de Hassett parece estar en mínimos. Bank of America ya ha alertado de que el actual asesor económico de la Casa Blanca tiene la relación más cercana con Trump de todos los candidatos, y que intentaría cumplir sus instrucciones para rebajar los tipos todo lo posible. Según el banco, intentaría rebajarlos al «3%-3,25%» en 2026 y «muy por debajo del 3%» a medio plazo, independientemente de que la economía lo necesite o no.
El miedo es que Hassett insista en bajar los tipos a toda costa, aunque eso provoque que la inflación se dispare. Esa combinación podría desatar fuertes ventas en los mercados, al estilo de lo que ocurrió en Reino Unido cuando la fugaz primera ministra Truss presentó unos presupuestos llenos de enormes bajadas de impuestos y subidas de gasto. En su lugar, los operadores preferirían a alguien más independiente, como Chris Waller, actual gobernador de la Fed, que lleva años demostrando su capacidad en el banco central; o alguien con experiencia en el mercado, como Rick Rieder, jefe de inversiones de renta fija de BlackRock, cuyo nombre está en la lista de los candidatos que mencionó el Tesoro. Pero la exigencia de Trump de poder controlar a su presidente de la Fed choca de lleno con la exigencia de independencia que impone el mercado.
Recuerdos de los años 70
Otra preocupación es que el nombramiento de Hassett desate una rebelión en la Fed. Por mucho que él pida bajar los tipos, deberá convencer al resto de miembros del Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC), que vota por mayoría las acciones. Normalmente se busca un consenso entre todos los miembros, pero hay precedentes de que la mayoría de los dirigentes del banco central hayan derrotado la propuesta de su presidente: ocurrió con William Miller, fugaz presidente entre 1978 y 1979, reemplazando al que fue considerado el ‘peor presidente de la historia de la Fed’. Un presidente en continua batalla con el resto del FOMC no daría ninguna tranquilidad.
Precisamente, la figura de Arthur Burns, asesor de Richard Nixon, que saltó de su Consejo de Ministros a presidir la Fed y acabó por desatar una ola inflacionaria que duró más de una década, sobrevuela la cabeza de los inversores por sus paralelismos. Burns, aliado del presidente, se reunió numerosas veces con Nixon, que le presionaba para que bajara tipos a toda costa. Y su obediencia acabó por condenar a la economía de EEUU a una década de estanflación.
La clave, precisamente, es si el economista es capaz de demostrar una capacidad de pensar por sí mismo, o si se presentará como un mero recadero del presidente. Claudia Sahm, execonomista de la Fed y actual economista jefe de New Century Advisors, lo resume en una frase: «¿Quién se presentaría a presidir la Fed? ¿Kevin Hassett, miembro de la administración Trump? ¿O Kevin Hassett, el economista independiente?». John Stopford, de la gestora de activos Ninety One, lo tiene claro: «Creo que el mercado lo ve como un títere de Trump, lo que erosiona la credibilidad de la Fed«. Y, sin credibilidad, la Fed no tiene nada.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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