«Nos falta vivir más terremotos, prepárense para eso»: La recomendación para los venezolanos de los bomberos voluntarios de la UCV

Si los sismos del 24 de junio serán bautizados como El Terremoto de San Juan es algo que las autoridades decidirán, porque cada evento de este tipo tiene su nombre propio, y bastan dos ejemplos: El Terremoto de Caracas (1967) y el Terremoto de Cariaco (1997). Pero lo que queda claro es que la vida de esta generación de venezolanas y venezolanos no será la misma, porque una cosa es reiterar que Venezuela es un país sísmico, y otra, experimentarlo en carne propia.
«Nos falta vivir más terremotos, prepárense para eso», enfatizó este miércoles la sargenta segunda Wuendy Márquez, del Cuerpo de Bomberos Voluntarios Universitarios de la UCV. «Prepárense», subrayó Márquez durante la Jornada integral de atención ciudadana frente al riesgo sísmico organizada por los bomberos ucevistas. Recordó que los sismos tienen periodos de recurrencia, y puede esperarse la recurrencia del de Caracas-1967, de Cariaco-1997 y el de 1929, por ejemplo.
Esta emergencia demostró que el primer respondedor no fue el órgano de seguridad ciudadana, sino el vecino y las familias que no estaban en los urbanismos al momento de los terremotos, indicó Alexander Pérez, segundo comandante de los bomberos universitarios. Esto remarca la necesidad de preparar planes familiares y comunitarios.

Entre fallas y el riesgo de tsunami
Una actividad con los bomberos no podía comenzar de otra manera: con un llamado a verificar las salidas de emergencia, la obligatoriedad de dejar despejadas las vías de salida y la prohibición de fumar. Le siguió un minuto de silencio por todas las víctimas, y un llamado por parte de la comandanta Rosario Alanis para tener herramientas y prever situaciones.
La estructura del planeta, las 15 placas tectónicas que hay en la Tierra, el movimiento de esas placas, y la ratificación de Venezuela como país sísmico (entre la placa Suramericana y la placa del Caribe) son algunos de los elementos abordados por Wuendy Márquez. Tres fallas principales afectan a Venezuela: Boconó (occidente), San Sebastián (centro) y El Pilar (oriente). También hay fallas secundarias, como Tácata, La Victoria, Tacagua-El Ávila y Aragüita. La especialista remarcó que es necesaria la liberación de energía de las fallas tectónicas: la del Pilar «es chismosa y siempre libera energía», pero San Sebastián es silenciosa.
Las réplicas son necesarias, sostuvo. Se han notificado más de 1.400 «y no hemos llegado ni a 2 %» porque se esperan más luego de un terremoto de magnitud 7.5.
El tsunami es una posibilidad para Venezuela, apuntó, porque podría haber un deslizamiento submarino debido a la falla de San Sebastián; es decir, puede generarse la ola por un sismo en el mar. Hay reportes de tsunamis en el país, como el de 1530 y el de 1929.


Prepararse antes
El 24 de junio demostró que el tiempo es valioso y que es urgente prepararse, aseveró Alexander Pérez, segundo comandante de los bomberos universitarios. Consideró que la primera respuesta de los órganos de seguridad ciudadana fue de mucho corazón, y afirmó que el primer respondedor no fue el órgano de seguridad ciudadana sino los vecinos; ante una situación como esta el que llega primero es el vecino, porque el órgano de respuesta no se da abasto y es tardío. Aun cuando Pérez estimó que un sismo de envergadura seguramente lo vivirá otra población, a esa población hay que prepararla.
Pérez propuso constituir brigadas de emergencia vecinales, así como mapear zonas de riesgo y rutas de evacuación. Planteó identificar espacios abiertos seguros, simulacros comunitarios y asumir la capacitación en primeros auxilios básicos. Las mascotas, expuso, deben estar incluidas en el protocolo preliminar de la familia.
¿Agacharse durante el evento? Sí, porque permite mantener el equilibrio. La otra parte de la ecuación es cúbrete y agáchate. Y cuando el movimiento termina, nunca encender fósforos o yesqueros, no caminar con los pies descalzos, no descargar pocetas y alejarse del mar si se está en una zona costera.
Lo que han revelado las inspecciones
Las inspecciones en estructuras que iniciaron los bomberos han mostrado problemas previos, como filtraciones, y fallas de en el suelo, el diseño y la estructura, resumió el teniente coronel Deniter Díaz.
En las evaluaciones se han encontrado con problemas en las fundaciones, acero insuficiente, mala supervisión, licuefacción (el suelo se vuelve agua), torsión, diseños deficientes. Un edificio puede fallar solo por una columna, advirtió.
Las revisiones, como detalló Díaz, comienzan con la verificación externa de la edificación y su relación con estructuras vecinas. También, los servicios, las escaleras, las tuberías. El bombero recomendó no hacer reparaciones ahora, salvo en los elementos superficiales que puedan dañar a los transeúntes.
En cuanto a La Guaira, sugirió preguntarles a sus habitantes si quieren salir de allí, porque ellos tienen gran apego por su tierra. Instó a no cometer los mismos errores y celebró que haya avances usados en otros países, como disipadores y amortiguadores. En terreno blando es posible construir, pero con medidas más costosas.


Una normalidad distinta
Para el psicólogo Emmanuel Pairol, el llamado a retomar la normalidad se siente extraño porque no estamos en la misma normalidad. Por e contrario, estamos en proceso de construir una normalidad distinta.
A quienes se sienten culpables por estar con vida les lanzó una interrogante: si piensan que sentirse mal va a servir a quienes están afectados por los terremotos.
No hay palabras mágicas para ayudar, sentenció, «pero si quieres estar para la persona eso es estar de forma humana», con empatía. Una herramienta clave para apoyar a otros es anclarlos en el aquí y en el ahora; en un aquí y un ahora que puede ser difícil, pero en el cual no hay temblores.
Fuente de TenemosNoticias.com: contrapunto.com
En la sección: Nacional – Contrapunto.com
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