Reino Unido da un gran giro fiscal, renuncia a subir los impuestos y provoca una venta masiva de bonos

Los rendimientos de los bonos británicos caen con fuerza tras las informaciones que la ministra de Finanzas, Rachel Reeves, habría renunciado a su plan de subir los impuestos a la renta este mes. La gran mayoría de medios locales han confirmado la noticia de Financial Times. No se trataría de una decisión todavía abierta, pues ya se habría comunicado a la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria.
Ante las dudas de la sostenibilidad fiscal sin esta medida la rentabilidad de los bonos a diez años repunta hasta el 4,54% y la libra esterlina cede un 0,15% frente al euro, aunque la caída ha llegado a ser del 0,5%. Se trata de la mayor caída en un solo día desde septiembre.
Esta decisión marca un giro totalmente radical en la política económica de Londres a muy pocos días del presupuesto (26 de noviembre). El país tiene que afrontar un enorme déficit fiscal superior a las 30.000 millones de libras (aunque las estimaciones más recientes del gobierno apuntan a 20.000 millones de libras). Para afrontar esta situación había dos caminos, elevar la recaudación vía impuestos o recortar gastos.
La elección hasta ahora pasaba por el primer camino. El plan inicial era reducir los umbrales que separan los diferentes tramos del equivalente al IRPF en las islas. De este modo se podría aumentar la recaudación si un alza al uso en las tasas impositivas. La teoría de los umbrales cobraba mucha fuerza no solo por la defensa pública sino por que la misma Rache Reeves salió de Downing Street con un cuaderno en el que la prensa vislumbró a palabra «umbrales».
No se sabía exactamente cómo iba a ser la medida, pero la idea inicial parecía ser extender una medida empleada por los conservadores británicos, congelar la actualización de estos umbrales (frente al IPC y otros factores). De este modo se calculaba que se recaudarían solo por esta vía, entre 8.000 y 10.000 millones de libras claves para cerrar ese agujero.
Este iba a ser el plato fuerte del plan, complementado por una macedonia de impuestos menores como un gravamen al juego o tasas a las propiedades de mayor valor. Sin embargo, las críticas estallaron y han propiciado que se retire esa medida de los presupuestos. Esto supone un golpe a la confianza para un mercado que ya tenía dudas.
Lee Hardman estatega de MUFG comentaba que «sin ese aumentos de impuestos a la renta, el paquete de medidas pasa a ser considerado menos creíble». Según el experto «parece que el gobierno está priorizando su popularidad y la estabilidad del partido a las finanzas públicas».
Durante la campaña, Starmer prometió que no subiría el impuesto a la renta ni otras tasas similares. Reeves llevaba tiempo intentando creer un marco para poder justificar la decisión. Sin embargo, según FT, Starmer ha rechazado la idea en medio de una crisis de liderazgo en la que incluso se habla de un golpe interno en el partido laborista. La justificación es que llevar a cabo ese nuevo presupuesto conllevaba grandes riesgos políticos.
Desde Bank of América explican que «como siempre, el presupuesto del Reino Unido (que de hecho se presenta dos veces) debía ser un delicado equilibrio entre tres objetivos: garantizar que los planes fiscales sean creíbles y no generen una reacción adversa en el mercado de bonos del Estado, limitar el impacto en el crecimiento y la inflación, y minimizar cualquier rechazo político. Esto parece otro trilema imposible, y los informes de prensa sugieren una creciente reacción política».
Pese a todo se mantienen optimistas. «El impacto de la consolidación siempre está en los detalles. Creemos que es probable que la ministra de Hacienda consiga la mayor parte de los 30.000-35.000 millones de libras esterlinas (1,0 %-1,2 % del PIB) de consolidación mediante subidas de impuestos no inflacionistas».
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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